Zink: estética de una masculinidad desconsolada

Por: Carolina Muñoz Ródenas.

La novela gráfica Zink, perros de la calle escrita y dibujada por Necrotax (1987) cumple seis años en octubre y como muchas obras nacionales, manifiesta la temperatura previa al estallido social. En los nueve capítulos lo masculino se desnuda con violencia, la gráfica en escala de grises ostenta un trazo anguloso, los personajes poseen mandíbulas fuertes como muestra de un bruxismo creado por los conflictos vitales. Las viñetas comprimidas entregan un ritmo respiratorio similar al de la angustia que se superará en un grito, deteniéndose ocasionalmente con una viñeta apaisada o a media página, en lo que sería una atmósfera emocional, o una verdad.

En Zink, la subalternidad es la mirada del oficinista, el mapuche, el hijo que rechaza los propósitos familiares, la vida rutinaria que ha impuesto el capitalismo filtrándose en el hogar, como un machismo que fractura rostros femeninos e infancias. Sin embargo, el sistema no supuso que todo subalterno para subsistir anímicamente cuenta con una reserva psíquica, denominada memoria afectiva, la cual sostiene un deseo aparentemente inviable: vivir, siendo músico. Zink, es el nombre de una banda de rock de la quinta región compuesta por cinco hombres que atraviesan por crisis vitales; no es la historia fuguetiana de masculinidades “work in progress”, son hombres sin infancia que para resistir en su contexto apretaron entre dientes la pasión por la música, y con la estética ciberpunk se armaron una coraza tomando como padre a Trent Reznor. Son sujetos en un territorio hostil a los anhelos creativos y sólo encuentran espacio en los márgenes, los pasillos del metro, bares y casas okupas. La escasa presencia femenina se evidencia como una decisión autoral, la violencia masculina parece haberla resumido a una palabra que con el paso de los años se dignificará mediante un enfrentamiento entre el padre y el hijo que,  embestido de hombre exige el respeto que se le privó en la infancia, para él y su madre. 

Esto no es narrativa gráfica, esto es rock y tragedia, y en este gesto persiste una identidad local, aspecto necesario para comprender las derivas socioeconómicas que se canalizaron en lo que hoy nos mantiene crispados, aquello que eufemísticamente llamamos abrir los ojos y despertar.

  Zink, perros salvajes/ autor: Necrotax/ 132 páginas/ editorial Pezarbóreo.

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