Víctor Carrasco, guionista y director de teatro: “Hay que recuperar el espacio que tuvo el teatro en la provincia”

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“Constelaciones”, del dramaturgo inglés Nick Payne, llega por primera vez a Valparaíso este 15 y 16 de mayo, con funciones a las 20.00 horas, en el nuevo espacio “Galpón Estrella” (Cerro Placeres). Protagonizada por los actores Fernanda Urrejola y Francisco Pérez-Bannen, la aplaudida obra retrata la complejidad de las relaciones de pareja desde su inicio hasta la latencia del fin, a través de una interesante estructura: 60 escenas que muestran las infinitas posibilidades que puede tener una relación. 

Conversamos con su director, el destacado guionista de televisión y director de teatro Víctor Carrasco (“Bailando para ojos muertos”, “La amante fascista”), a un día de su estreno en regiones.

Por Alejandra Delgado

-La obra aborda las relaciones de pareja, las múltiples posibilidades que se pueden dar en una relación. ¿Cómo abordaste el tema? ¿Desde qué lugar?
-La obra aborda un tópico que la literatura, y el teatro en particular, ha abordado desde siempre: el amor. Lo interesante es que Payne cruza la relación de una pareja con la física cuántica, en especial con la teoría del multiverso que en palabras muy simples tiene que ver con que una situación puede tener todos los desenlaces posibles. Eso me maravilló desde un principio pues la obra es un desafío en sí misma. Fue y sigue siendo muy apasionante. Pero esta vez, y por primera vez en mi carrera como director, quise partir de cero. La premisa fue desprenderme de todos los prejuicios que me generó la lectura y así como el dramaturgo debe enfrentarse con la página en blanco, me obsesioné con el espacio vacío, con las palabras resonando en nosotros infinitamente y también con el silencio y la oscuridad. El montaje de “Constelaciones” fue para mi un verdadero taller, algo que no permitía hace mucho tiempo, quizá porque a veces uno cree que tiene claro todo y quiere transmitir seguridad al equipo. Este vez fui muy honesto y les conté que estaba en el caos total, que mi cabeza estaba desordenada y que quería que se ordenara orgánicamente a medida que íbamos avanzando en la puesta en escena. Y así fue.


CONSTELACIONES-¿Porqué te interesó este texto de Nick Payne?
-Conocí a Payne hace dos años. El Teatro de la Palabra, mi teatro en Santiago, fue sede de un Taller de dramaturgia para jóvenes autores que organizo en British Council con otras instituciones. Incluso vine con él y sus compañeros británicos a Valpo, a mi casa, porque yo soy porteño por adopción, es mi segunda patria, como dice Chéjov. Fue aquí donde conversamos de la posibilidad de hacer la obra. Y no lo dudé. El es muy tímido, un hombre de pocas palabras, pero muy certero. Me dijo, “creo que tengo una obra para ti”. Yo le agradecí mucho el gesto. Y luego cuando la leí simplemente no lo podía creer. Es un texto maravilloso que él escribió a los 28 años, que se ha dado con gran éxito en muchas ciudades del mundo. Creo que Payne logró percibir mi pasión por el teatro, lo difícil que es tener una sala que cuenta con poco apoyo y el amor con el que trabajamos. Yo, por mi parte, me quedé con sensación que estaba frente a un autor que tenía muy claro lo que quería decir, y que estaba en proceso de encontrar una voz propia, algo que creo que se alcanza luego de mucho camino recorrido. Yo no creo que lo haya logrado todavía. Por eso sigo adelante, ayudado de estos textos preciosos que no hacen más que emocionarme día a día.

-Has dicho que esta no es una obra lineal y que el espectador va armando la historia, ¿Cómo se manifiesta?
-Esta es una obra que no comulga con la estructura del teatro tradicional, pero no desde el ejercicio obligado de hacerlo, sino desde la formación de Payne como artista. Él es un hombre joven, por tanto para él la fragmentación y el discurso fracturado y rearmado unas mil veces son elementos familiares, con los que se relaciona con soltura. La obra es una sucesión de cuadros que hacen navegar al espectador hasta un punto en el que necesariamente debe ordenar las piezas y seguir adelante. Tampoco se trata de una obra críptica. Todo lo contrario. Es una obra que le propone al público un rol activo y entretenido. Y lo fantástico es que mientras hace esto, lo interpela y lo lleva a lugares donde lo racional se confunde con lo emocional de manera magistral. Y quieres que vaya más allá, creo que gana la emoción.

-¿Cómo describirías las actuaciones de Fernanda Urrejola y Francisco Pérez–Bannen en los roles de Mariana y Rolando?
-Ellos han sido fundamentales. Cada noche que los veo actuar me convenzo más que son “los” actores con los que debía trabajar. Ha sido un proceso enriquecedor y ellos han dado lo mejor lo sí. Con Francisco habíamos trabajado muchas veces juntos, nos entendemos, queremos y respetamos. Para mí es orgullo decir que es mi amigo luego de tanto camino recorrido dentro y fuera del escenario. A la Fernanda la conocía poco, pero estoy maravillado con su sensiblidad, con su entrega, con el entusiasmo con que sigue trabajando. Para todos,  no solo para nosotros tres, sino para todo el equipo del Teatro de La Palabra, “Constelaciones” ha sido una experiencia revitalizadora, llena de sorpresas. Nos emocionamos mucho con esta Mariana y Rolando que hacen suya cada noche esta obra tan compleja y simple a la vez.

-¿Teatro de la Palabra tiene pensado seguir saliendo de la capital con sus obras? ¿Qué esperas de un público distinto como es el de Valparaíso?
-Aquí hay que hacer una aclaración. Estamos en el Galpón Estrella que es un lugar que Francisco inauguró hace unos meses con un concierto fantástico de “Lágrimas, Celos y Dudas”. Se trata de un lugar que estará destinado a las artes escénicas. Lo que hicimos es una alianza de manera tal que todas o la gran mayoría de las obras del Teatro de La Palabra, se presenten aquí, ojalá en temporadas más largas. Ya tenemos pensado hacer algo en el verano. Estamos planificando con mucho entusiasmo. Hay que recuperar el espacio que tuvo el teatro en la provincia, antes de la dictadura. Para eso se necesita tiempo y sumarse también a la gente que está haciendo cosas aquí. Verlos, conversar, discutir, intercambiar ideas y experiencias. Y en cuanto a viajar, claro que sí. Seguiremos viajando siempre. Ese estado del tránsito del viajero me acomoda mucho. Me encanta y me mantiene vivo.

 

 

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