Valparaíso: Los espacios del espacio público (caso skatepark)

Skaters porteños piden un lugar donde hacer sus piruetas

Skaters porteños piden un lugar donde hacer sus piruetas

Por Isabel Ibáñez

Por definición, los espacios públicos deben responder a dos requisitos básicos: facilitar mediante su diseño la comunicación de la manera más sentido transversal a toda la población y contener una gobernanza que permita un uso compartido de dichos espacios.

En la mayor o menor presencia de estas características, tendremos espacios públicos más o menos densos, y por defecto, espacios que potencian a  una ciudadanía que se involucra con su entorno y se manifiesta por la interacción entre sus pares.

¿Qué pasa cuando los espacios públicos pierden estas cualidades, cuando las plazas se transforman en explanadas y/o su mobiliario no permite la interacción de sus ocupantes? La intensidad y calidad de las relaciones sociales que ellas debieran facilitar, se diluyen.  Entonces el espacio público, el lugar privilegiado para el ejercicio de la ciudadanía y la expresión de los derechos civiles, se vacía de posibilidades.

Hace ya un tiempo que mis dos hijos practican skate. En la búsqueda de lugares seguros para que puedan desarrollar este deporte nos hemos paseado por varias comunas de la región. Con pena vemos que principalmente en Santiago es donde se encuentran los mejores skatepark. El del Parque de los Reyes debe ser uno de nuestros favoritos, es amplio y les permite practicar cómodamente de acuerdo a sus niveles.

¿Qué tendrá esto que ver con cultura? Con cultura artística nada (aunque hay algunos que dicen que patinar es un arte) pero basta con sentarse unos minutos a mirar las dinámicas dentro del skatepark para darse cuenta que estás en una clase de educación cívica aplicada. ¿Cómo? Pues bien, estos espacios facilitan la comunicación entre sus pares, los que saben más (sin grandes parsimonias) les enseñan a los que están partiendo, las reglas para entrar a un bowl, son clarísimas, no hay discos pare ni nada que las regule, pero es muy simple, se ingresa por orden de llegada, se esperan y admiran, se comunican en un espacio regulado por ellos mismos y las necesidades del deporte que practican. En su mayoría son de la generación que no tendrán educación cívica en el aula, entonces, por paradójico que parezca, el desafío ahora es trasladar las dinámicas de los skaters a las salas de clases.

Comenta desde Facebook

Comentarios