Sonido y discapacidad

En la foto a la derecha, Marcelo Maira. Crédito: Jorge Brantmayer.

En la foto a la derecha, Marcelo Maira. Crédito: Jorge Brantmayer.

Por Marcelo Maira*

El programa Estimulación Sonora para Personas con Discapacidad -que comienza su cuarto año con talleres y charlas para apoderados y profesores de la Escuela Diferencial Las Dalias COANIL en Viña del Mar y en la Escuela Especial Magdalena Ávalos Crúz, ASPAUT de Santiago hoy 14 y mañana 15 de mayo respectivamente- nace de la profunda reflexión en torno a la problemática del sonido y sus múltiples manifestaciones. Nace del cruce de todo lo que conlleva la música improvisada, la experimentación sonora y la música creada de manera espontánea. Lo que le circunda es el juego sonoro, la escucha des-prejuiciada y el universo de las personas en situación de discapacidad.

¿Pero por qué con personas con discapacidad y de sectores más vulnerables de nuestra sociedad? ¿Cual es la relación?

Hay un universo de aspectos que se potencian al interactuar desde esta mirada y acercamiento al sonido con personas que se encuentran en una condición que no les permite comunicarse como uno “normalmente” lo hace. La pregunta es por qué existe el supuesto ser “normal” o mejor dicho, por qué el “sistema” obliga y/o necesita que ellos, los “distintos” actúen o se manifiesten como los “normales”. Ahí está claramente el error. Ellos se comunican a su manera, están conectados y probablemente mucho más que buena parte de nuestra sociedad que lo que único que hace es ver TV y absorber toneladas de información que en esencia no sirve para nada.

Es paradójico y muy interesante entrar en este plano. Desde un inicio y en todas las culturas ha existido la neuro-diversidad, lo interesante es cómo se ha tratado este tema, los enfoques y cómo han ido cambiando y adecuándose a las necesidades de crear espacios de expresión, de libertad y de generar en concreto espacios de integración y garantes de derechos.

La respuesta también tiene que ver con la necesidad que como artistas tenemos de realizar acciones que tengan más sentido y que de algún modo “sirvan” un poco más. Tiene que ver, sin duda, con tener una vocación por crear procesos de educación artística mas que exponer y hacer un “gran” concierto en las “mejores salas nacionales”. La pretensión del artista a ratos simplemente cansa y carece de todo sentido.

En este campo es donde el Programa Estimulación Sonora ha sido revelador, ya que justamente nuestro enfoque nos permite trabajar sin una pretensión de tener que mostrar resultados a corto plazo, ni mucho menos enseñarle al otro cómo tocar un acorde, o cómo se “deberían” hacer las cosas. Es  tan solo un espacio donde ellos pueden experimentar y comunicarse a través del sonido, la vibración, el canto de una nota junto a un cuenco tibetano, la comunicación no verbal cruzada con la música improvisada es parte esencial de nuestra investigación, la meditación, el estado de relajación y el camino hacia un estado de escucha es la base de nuestra acción. Es un campo donde no hay errores ni aciertos, lo que importa es la conexión entre los alumnos y monitores que danzan en una especie de rito mientras dura la sesión.

Durante estos cuatros años de trabajo constante y comprometido, hemos elaborado distintas metodologías que nos permiten situarnos en un trabajo que llamamos “programa”, el cual es dúctil y puede acomodarse a cada escuela, el que se ha consolidado como una herramienta que aporta a la calidad de vida y a la inclusión social, expandiendo los horizontes de la educación de nuestro país, la cual está en un franco colapso.

Estamos felices de poder continuar en este proyecto donde la reciprocidad es total. No sólo son los niños, niñas y jóvenes quienes crecen y  liberan ondas de energía positiva, sino que también todo el equipo del Programa de Estimulación Sonora se estimula y desborda de amor y sonidos libres.

*Director de Proyecto TárabusT y Programa Estimulación Sonora para Personas con Discapacidad

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