Sobre la música chilena

Fotografías de Jorge Villa M.

Fotografías de Jorge Villa M.

 

Dato duro: el 92% de la música que difunden las radios chilenas corresponde a música extranjera. En momentos en que el Senado ha decidido reponer la discusión al proyecto de ley, nace una propuesta que busca subir a 20% el porcentaje de la música chilena que se emite. Estas reflexiones buscan poner en el tapete la importancia de establecer un 20% de música chilena en radios para la consolidación de una escena nacional bullente y de alta expresividad.

Por Manuel Guerra, director de MúsicadelSur y Patricio González, director de las Escuelas de Rock

QUE ES LO QUE HAY

Hoy es posible señalar que existe una escena musical nacional que ocupa, implementa y desarrolla nuevos espacios para sí y para los artistas que son parte de ella. La mirada de contexto inicial que da pie a esta lectura es que en Chile existe hoy un nuevo (o ya no tan nuevo) gran movimiento musical alentado por fenómenos que pueden caracterizarse sintéticamente en:

La creatividad como práctica juvenil extendida

Alta expresividad pública juvenil a través de las artes, especialmente la música, fomentada en gran medida por los aportes que ha hecho el Estado en materia de financiamiento a partir de la creación de de los Fondos de Cultura en 1992. En tiempos donde los canales de expresividad o los lugares tradicionales donde se discute lo público se contraen (espacio público, medios de comunicación, partidos políticos, etc.), lo cultural y la producción simbólica como su reducto discursivo irrumpen con fuerza. Desde mediados de los 90’, la música es uno de los eslabones fundamentales de este proceso.

La caída de los grandes sellos y la aparición de lo independiente

Aparición y posicionamiento de lo independiente en contraposición a las lógicas tradicionales de creación, gestión, producción y circulación de la música. En Chile, este fenómeno puede apreciarse desde finales de los 90’ y se consolida a mediados de la primera década del 2000, con sellos o agencias creativas como Quemasucabeza, Discos Río Bueno, MúsicadelSur, Cápsula Discos, Sello Azul, etc. que funcionan como alternativas a la caída de las ventas de discos del mercado global, el que ya no se interesa en editar discos chilenos. Gran parte del catálogo nacional de la última década se ha editado en estos sellos independientes.

Las nuevas tecnologías y el emprendimiento

Desarrollo de nuevas tecnologías que permiten crear, gestionar, producir y hacer circular a nuevas generaciones de músicos y sus canciones, a bajo costo y con fácil acceso para las audiencias. Esto sumado a una cultura del emprendimiento posibilitan el desarrollo de pequeñas empresas culturales que, en el contexto de unas nuevas industrias creativas, funcionan como un soporte –todavía en una etapa embrionaria de desarrollo- para la creatividad musical.

Emergencia de un circuito de espacios culturales

El hecho que desde el Estado se haya invertido en creación y que se hayan desarrollado plataformas independientes para la circulación de la música popular chilena ha generado la aparición espontánea de otro eslabón de la cadena: los lugares donde tocar. Al amparo de las universidades primero y de locales nocturnos luego se ha ido consolidando una serie de espacios que permiten que los músicos muestren sus canciones en vivo. Desde el año 2005, además, el Estado ha invertido en la construcción, remodelación o habilitación de centros culturales de diversa envergadura, desde los más grandes y monumentales como el Centro Cultural Gabriela Mistral o el Teatro Regional del Maule, además de los distintos centros culturales que la política cultural ha levantado en varias ciudades con más de 50 mil habitantes.

Emergencia de medios especializados en Internet

Ante la falta de iniciativa de los medios tradicionales respecto de las manifestaciones musicales chilenas, las nuevas generaciones de jóvenes interesadas en ellas -especialmente nuevas camadas de periodistas- han desarrollado sus propias plataformas de difusión en Internet, logrando crear una red de medios no tradicionales digitales que ha servido como el espacio funcional para la visibilidad –en el rango etario joven- de la creciente escena actual.

QUÉ CONDICIONES SE DEBEN GENERAR PARA CONSOLIDAR LA ESCENA

Generación de condiciones para las industrias creativas musicales

Escuelas de gestión orientadas a la profesionalización de áreas como la producción musical y el management. En la actualidad no existe especialización formal ni informal para estas áreas de la gestión artística y comercial de la música chilena. Fortalecimiento de la red de festivales de rock y de música popular que se realizan en el país: Rockódromo, Rock Carnaza , Femfest, Cielos del Infinito, Neutral, etc. Fortalecimiento de espacios de convergencia que ponen en relación la música con otros lenguajes artísticos, por ejemplo el Festival del VideoClip o Inedit. Hoy las plataformas que proyectan la música a nivel global están basadas en lo audiovisual.

Programas estatales que cultiven y liberen talento

Multiplicación de las posibilidades de contacto de la música en los espacios públicos, liberándola de la vinculación con los lugares de consumo de alcohol, permitiendo a partir de una política eficaz su vinculación a las áreas de intercambio social tradicionales como los parques, las plazas, etc. Esto a través de una política que tenga como eje la idea de dotar de equipamiento a estos lugares o a organizaciones culturales vinculadas a estos lugares. Esto permite contar con las fichas técnicas básicas (escenario, luces, audio) para democratizar el derecho a hacer música en los espacios públicos, ya no sólo como una actividad comercial y artística, sino también como panorama familiar que garantiza el acceso a las manifestaciones de este tipo.

Identidad a partir de la música

Existe una alta valoración internacional de la música chilena. Músicos de todas las generaciones se presentan en escenarios globales año a año, en ciudades tan distintas como Madrid o Malmö, sin embargo ese fenómeno no siempre se logra en el país. Para generar espacios de pertenencia entre los cultores y los públicos es necesario primero tomar medidas que posibiliten la puesta en valor de esos mismos cultores. Las identidades nacionales basadas en la creación y en el desarrollo de las expresividades locales no se lograrán potenciar y consolidar si no es a partir de políticas públicas que consideren verdaderamente el valor de lo nuestro.

EL ESLABÓN FALTANTE: LOS MEDIOS MASIVOS

Para cerrar este círculo virtuoso es necesario posibilitar y fomentar la presencia de los músicos chilenos en los medios masivos. En ese contexto la cuota mínima de un 20% de música nacional en las radios chilenas es un eslabón fundamental. Quizás sea necesario establecer una cuota mínima flexible que permita evaluar su eficacia en un mediano plazo de 3 o 5 años. Para ello es fundamental definir indicadores cuantitativos y cualitativos que establezcan metas claras. Por ahora sólo una consideración final: el 92% de música extranjera en las radios chilenas es una realidad que es necesario regular. En ese escenario se disputa la respuesta a la siguiente pregunta abierta: ¿nos jugamos por los intereses de las radios o por el interés nacional de los músicos y sus audiencias?

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