Rosa Alcayaga, poesía y rebelión

A las trece horas del pasado 21 de enero, en la Feria del Libro de Viña del Mar se podía escuchar a Rosa Alcayaga recitando poemas ante un escaso pero atento público: un joven admirador y unas señoras que nerviosas reían ante palabras como “semen”. La poeta presentaba su último libro, Maldito paraíso (La Trastienda, 2012), del cual el crítico Juan Manuel Vial del diario La Tercera escribió: “Los poemas de Alcayaga se concentran (…) en la mujer en cuanto víctima, pero distan de ser manifiestos de género inocuos o monsergas de corte feminista”. Lo cierto es que Rosa, más allá del machismo, apunta sus dardos a todo poder jerárquico y exclusivo. En esta entrevista habla de política: desde los femicidios y el video de Los Tres, hasta la Concertación, Bachelet, Bajos de Mena y la marihuana.

Rosa Alcayaga, poeta.

Rosa Alcayaga, poeta.

 

Escribe Montserrat Madariaga / Fotografía Nelson Campos

Rosa Emilia del Pilar Alcayaga Toro va y vuelve en su hablar. No es distraída sino que tiene mucha información. Al igual que su nombre, su trayectoria es larga. Era de las Juventudes Comunistas para el 73, años después se fue al Ecuador donde estudió Periodismo, volvió, trabajó en varios medios y se comprometió a fondo con el diario La Época, hasta verlo morir. Siguió su rumbo, se rehizo. Actualmente es académica en la Universidad de Playa Ancha. Entre tanto, escribía relatos, poemas y otros híbridos. También leía a Stella Días, la poetisa punk. En 2001 publicó su primer libro de cuentos Mil veces mujer… El tema del género femenino está siempre presente en su escritura. No es que sea feminista, sino rebelde: “¡tú!/ ¿eres Dios? /he venido/ a devolverte/ la costilla”, dice en el primer poema de Maldito paraíso. Es lo político y social lo que la mueve, y por esta inquietud ella recogió testimonios de su entorno sobre mujeres subvaloradas, por decir lo menos. “Me dedico a rescatar otras voces”, dice Rosa como buena periodista que es.

-¿Qué fue lo que te motivó a tomar la temática del femicidio y desarrollarla en Maldito paraíso?

-El hecho de que me invitaron a un encuentro en Juárez el año 2003. El tema recién estaba emergiendo con fuerza, era un tema más o menos tapado y ellos hicieron este acto de solidaridad. A ese momento había mil mujeres asesinadas, jóvenes que fueron torturadas, violadas y grabadas. Es un producto bastante cotizado en el primer mundo para los millonarios excéntricos que se excitan con eso. A mí me dejó marcando ocupado. Me puse más sensible al oído y escuché todas las noticias sobre Magaly Jara [asesinada por su ex pareja]. Se habló mucho del caso, me llamó la atención. Mucho de lo que dice el poema “Por un plato de legumbres” tiene referencia con lo que se habló y eso marcó este libro.

-En una reseña sobre tu primer libro Mil veces mujer… (2001), Jorge Etcheverry interpreta que mezclas marxismo y feminismo.

-Es que yo vengo de la Jota, fui militante en mis años mozos. Yo entré a militar el año 68 y estuve trabajando en la Jota hasta el 76 y, de ahí, me fui el 77 al Ecuador a estudiar. Por eso lo político y lo social nunca puede dejarse de lado en mi poesía. Yo soy muy crítica actualmente del Partido Comunista, no estoy militando, pero tengo metida esa perspectiva política en el buen sentido de la palabra: la política como arte de administrar, dirigir, participar.

-Eso fue lo que se rompió con la dictadura…

-Claro, pero yo soy bastante crítica de la Concertación, es decir, prometió tantas cosas que no realizó… Yo pienso que la Concertación hizo más daño que la dictadura en cuanto al aprendizaje de la política a las nuevas generaciones, porque dijo: “quédense callados, nosotros estamos haciendo la pega”. Entonces cuando llegan los pingüinos y le dicen a la Bachelet: “Oiga señora Bachelet, la concertación lleva 16 años, ¡cómo le va a echar la culpa a la dictadura!”, ese para mí fue el punto de inflexión más importante en la política chilena, junto con el 2011. Es la lección política más importante que ha habido desde el triunfo de la Concertación.

-Tú trabajaste en el diario La Época, que fue un diario de Concertación…

-Nace el año 1987 y muere en julio, 1998. La Época tuvo muchas crisis y en la última la Radio Chilena, que era accionista del diario, nos entrega el 76,5% a nosotros, los trabajadores. El Comité de Defensa integrado por el director del diario, en ese momento Carlos Aldunate, el gerente, el presidente del sindicato y por mí, en representación de los periodistas, soñamos, creímos, que íbamos a poder salvar La Época, pero no era el momento, no había experiencia en el manejo de la propiedad, no pudimos. Estuvimos cuatro meses al frente del diario. Además nos bombardeó la Concertación porque a cada socio estratégico que conseguíamos lo boicoteaban. Ellos no diseñaron un diario de largo aliento, no diseñaron un proyecto periodístico, diseñaron un diario para alcanzar la democracia. Lo único que hacía La Época en la parte política era seguir el amén de la Concertación.

-Entonces tú vienes de un mundo muy politizado y, además, tienes una rebeldía que te nace y en ese sentido se te abre la veta feminista, ¿tú te consideras feminista?

-Yo no soy militante feminista pero creo que la teoría feminista es realmente excelente. Le tengo miedo a los dogmas. Por eso después yo no milité en ningún partido, porque siempre te dicen lo que tienes que decir y yo no quiero eso.

-De la teoría feminista ¿qué rescatas?

-Toril Moi en su libro Teoría Literaria Feminista dice que es una de las teorías más consecuentes en contra del poder; su objetivo es apuntar al poder, desarmar el poder patriarcal. Yo pienso que es así. Lo otro que me interesa es la teoría de género, que significa estudiar la asimetría que se da en la sociedad, no sólo entre hombres y mujeres sino entre los otros y quieres están en el poder y que nos asignan roles “debajo de”; un patriarcado que levanta una forma de ver la sociedad que es una mirada binaria y altamente jerarquizada que deshecha. El gran problema de la modernidad es el “otro”; es su Waterloo, es su punto débil. Y el punto que a mí me parece el aporte de la teoría feminista es la “hipótesis de lectura”. El único que la reivindica dentro del ámbito canónico patriarcal es Jonathan Culler, teórico de la deconstrucción, que introduce el aporte que hace la mujer antes de la deconstrucción, cuando las teóricas feministas hablan de una hipótesis de lectura, donde tú como lectora no te tragas todo, sino que tienes que descubrir por donde va el camino; evidentemente no hay nada neutral, pero eso tú lo develas en la medida en que reconoces que no hay una escritura neutral porque no hay representaciones neutrales. Y ese es el aporte, tanto así que Jonathan Culler dice que es uno de los más importantes a la crítica contemporánea. Esos tres elementos a mí me parecen vitales para el desarrollo de la sociedad.

-¿Cuál es tu interpretación de la sociedad chilena hoy? ¿Qué es lo que intentas remecer con las historias de violencia?

-Para que tengas una idea, mi próximo libro toma el tema de la vivienda, porque me irritó mucho esta cosa de Bajos de Mena en Santiago ¡Es un guetto! Cien mil habitantes aislados de todo, sin infraestructura, sin camino, sin retén, sin acceso, ¡¿qué es eso?! Y lo hacen los “paladines de la democracia” ¿Y las casas Copeva? Qué falta de respeto hacer casas que después se llueven y las forran con nailon. Lo que te quiero decir es que para mí el tema social es muy importante. Vivimos en un momento de la sociedad muy complejo: se puede leer con desparpajo en las noticias que a las transnacionales petroleras no les interesa que se esté deshielando el Ártico, lo han declarado, porque debajo del hielo va a haber más petróleo. Estamos en un mundo enfermo, tenemos que buscar alternativas, salir de esto, ¡hacia dónde vamos!

-¿Qué sería el rol femenino y el rol masculino hoy en día? ¿Algo cambiante?

-Claro, no deberíamos encasillarlo. Desgraciadamente hay muchos homosexuales que adquieren los roles. Yo pienso que estamos en una gran búsqueda, es decir, ¿por qué tenemos que hablar de roles establecidos? En ese sentido la novela El lugar sin límites de José Donoso me parece impresionante. Nosotros podemos fluir, ¿por qué han estigmatizado y han fijado y además han dicho esto es malo? Tal como dice Nietzsche, yo me saqué esa cosa que dicen de que Nietzsche estaba en contra de la mujer, lo encuentro una estupidez, él dice que el dolor es una palanca de crecimiento, así como el placer. Es distinto hablar del dolor a sentirse víctima del dolor, puedes mostrar ese dolor pero no para golpearte el pecho o victimizarte ¡Nosotros podemos hablar del dolor! Veamos esta sociedad actual: “pensemos positivo”; todos tenemos que reírnos. Claro es cierto, yo no dejo de reírme, me decían “sonrrisal” cuando era chica y me encanta, pero que eso no sea para encubrir lo que está ocurriendo. Eso de “tienes que encontrarle el lado positivo”… no sé, yo pienso que eso también es manipulación. A lo mejor estoy mal pero tengo derecho a expresarlo.

Bachelet, Los Tres e Isabel Allende

-¿Qué pensaste cuando estaban las dos candidatas presidenciales y la prensa empezó a repetir un discurso de lo evolucionado que somos como sociedad al tener dos candidatas mujeres?

-Yo creo que cuando recién salió elegida Michelle Bachelet, desde la perspectiva de la imagen, Nelly Richards lo dice, el mensaje fue “una mujer también puede llegar a la primera magistratura”. Pero yo pienso que ella es prisionera de un equipo que le está diciendo por dónde tiene que caminar y ella no propuso algo distinto, ni siquiera en el discurso. Y cuando habló de la paridad en su primer gobierno, nosotros en la UPLA hicimos un análisis y vimos que las mujeres ministras pertenecían a un grupo bien determinado, por ejemplo, el grupo Expansiva, entonces ¿me estás proponiendo algo nuevo, distinto? Yo sé que es difícil, pero lo único que exijo es que haya pedagogía política, pedagogía activa, no se puede por esto, por esto y por esto. No decir que estamos súper bien.

-¿Se transformó en un cliché esto de la mujer presidenta?

-Sí, era un cliché. Imagínate, el mercado, la industria cultural es muy creativa, fíjate que esa mujer que aparece hasta ahora en la publicidad del supermercado Líder comenzó a salir con la Bachelet. Las empresas se colgaron de eso y empezaron a colocar a mujeres en su publicidad: la empresaria, la emprendedora. Es una utilización; nos quieren vender la pomada con otro envoltorio. Por ejemplo, el Fondo Monetario Internacional hace como dos meses dijo que no era posible en el sistema capitalista mundial que la mujer no estuviera incorporada al trabajo. ¿Por qué lo dice? Porque necesita más consumistas, gente que compre y compre. Tenemos una gran cantidad de mano de obra en el mundo que no tiene para comprar. Por lo tanto a mí ¿dos mujeres? Yo necesito ver sus proyectos, y si Bachelet ha cambiado es porque la gente se lo pidió, particularmente los jóvenes. Se instalaron temas en la conciencia de la sociedad chilena que antes no estaban. Todo el mundo pagaba cualquier cantidad de plata en educación, si hasta el mismo Lagos implantó el CAE: 6% de interés y todos calladitos. Ahora se dan cuenta.

-En el ámbito del mundo cultural ¿qué opinión tienes de la polémica que surgió con el video de la canción “Ay, ay, ay” de Los Tres donde ocurren tres femicidios?

-Yo pienso que es muy peligroso esto de la censura. Eso es lo que a mí me da miedo. Cada uno se hace responsable de lo que dice, pero no somos niños chicos para que nos estén diciendo lo que tenemos que pensar. Por ejemplo, me carga el The Clinic, me carga, yo no lo leo. Los Tres no los iré a ver, no sé. Ellos hacen un trabajo artístico desde su perspectiva y yo no lo voy a censurar, no va a haber más muertes de mujeres por ese video. Yo le tengo miedo a la censura.

-En México hay estados que han prohibido la música narcocorrido pensando que fomenta el narcotráfico.

-Nada que ver, porque ahí, ¿quiénes están detrás? Los grandes empresarios, el gobierno. Es como cuando toman preso a los consumidores o micro productores de marihuana y hablan de traficantes de drogas y drogadictos porque se fuman tres o cuatro pitillos de marihuana. Lo encuentro ridículo. ¡Viva la marihuana y que se legalice! Lo mismo digo de la “pastilla del día después”. El Tribunal Constitucional: unos viejos que ya no saben ni caminar vienen a hablar de nosotras, es nuestro cuerpo y tenemos derecho al placer, no podemos estar encadenados a la procreación y, bueno, si de repente nos equivocamos, tuvimos una noche de pasión y se nos olvidó… tomaremos la “pastilla del día después”. No es lo aconsejable, ya, pero esos viejos decrépitos ¡qué saben! Lo hacen con criterio patriarcal porque a ellos lo que les interesa es la mano de obra barata. ¿Por qué Piñera regala cien lucas para tener más hijos? Mano de obra barata.

¿Crees que el hecho de que a la Isabel Allende se la critique tanto tiene que ver con que es mujer y exitosa?

Para mí toda mujer que escribe es valiosa, porque escribir, crear, es difícil. Yo saludo a la mujer que escribe y no hago distinción porque estamos avanzando en nuestro derecho a expresarnos; es un derecho humano. En ese sentido le tengo miedo a las feministas. En el diplomado de género cuando les regalé mi primer libro, ¡mi obra para que la vieran!, las profesoras me lo hicieron bolsa. Lo único que reconocieron fue el trabajo que hago con el lenguaje. Invento palabras, hago mucho juego. Pero me criticaron mucho porque todavía era femenino; si bien es cierto que yo tenía esa inquietud, esa rebelión feminista, no lo supe exponer.

¿Por qué es malo ser femenina para las feministas?

Se habla de estética femenina y estética feminista; la femenina es aquella en que la escritora sigue usando los mismos símbolos patriarcales, no hay una crítica, puede estar escrito magistralmente pero sigue dentro del sistema patriarcal. En cambio, la estética feminista intenta romper con esos cánones y empieza a mirar de otra forma. En el diplomado, las feministas, hicieron una lista de cuáles eran las autoras que ellas consideraban feministas y no estaba la Isabel Allende. Nosotras, las estudiantes, lo hicimos notar. Yo pienso que tenemos que sacarnos el sombrero por la Isabel Allende, o sea no podemos pretender que todo el mundo escriba como nosotras, es una propuesta y yo me sumo a esa propuesta, a lo mejor no de la mejor forma, pero no quiero caer en rechazar al resto. Además ella ha hecho un gran aporte a la lectura ¡Si nadie lee en este mundo! *

 

Mermelada de mora sin clavos (poema carta)

Querida hija
mientras tú me escribes de ponceos y etiquetas
besándote de mentira con el primer gandul cibernauta
atravesado en tu pantalla azul de niña efervescente
aquí tu padre manda botar a la basura toda la mermelada de mora crucificada
de clavos de olor porque a él que es un macho de pelo en pecho no le gusta
me cuentas de tus clases de Género
sí las entiendo
pero el día a día hija
yo
tu madre
me acuesto sin resolver aquello elemental como decir no quiero y grito
desde una puerta enrejada entre sábanas mortuorias
dispuesta a evadir ese hedor insoportable del semen diario y tu padre
descerraja su bazuca contra mi cara rellenando mi boca
al estilo redtube
espero que nada te pase yo acá revolviendo una y otra vez
mermelada de mora sin clavos
buscando una fórmula
por favor trata de mandarme los apuntes de la profe
cuando te enseñe
a emanciparte
besos
tu madre
Pd: no te olvides hija, a las legumbres no debes echarle sal mientras se cuecen.

*Poema extraído del libro Maldito Paraíso de Rosa Alcayaga

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