Resonancia femenina

En el año 2012, cuatro mujeres que el destino juntó en Valparaíso decidieron seguir un difícil camino: el de la música docta en Chile. Sabían que no iba a ser fácil, pero ya han grabado dos discos y lograron validarse como compositoras en el conservador mundo de la Academia.

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Por Óscar Aspillaga Peralta / Fotografía José Mogrol

Valeria Valle, Fernanda Carrasco, Natalie Santibáñez y Katherine Bachmann se conocieron en un postítulo del Instituto de Música de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Mientras estaban estudiando, se dieron cuenta de que sumando sus potencialidades y ganas tendrían mayor posibilidad de superar los obstáculos propios del mundo de la música, más aún, de la música docta. Tenían afinidad para componer, así que decidieron forman un grupo.

Las clases de composición del programa de estudio fueron una especie de taller para Resonancia Femenina: allí comenzaron a crear su primer disco. Fue en ese periodo cuando notaron que dentro de lo que iba del siglo XXI no existían discos de música docta compuestos por colectivos de mujeres chilenas. Con esto en mente, empezaron a compartir sus trabajos, a aconsejarse, escucharse e ir entendiéndose: “Fue para experimentar el tema de estar en conjunto en este mundo difícil de la música, por la necesidad de que las mujeres solidaricen unas con otras, darnos fuerza y visibilizar nuestros trabajos”, explica Natalie. “Para un compositor hombre ya es difícil abrirse paso; para las mujeres es más complicado”, agrega Katherine.

El ir juntas abriéndose paso, para Fernanda, significa el enriquecer mutuamente sus creaciones, apoyarse en el logro de sus metas y cumplimiento de sus responsabilidades. Valeria agrega: “Está en la credibilidad de que eres capaz de sustentar el género docto. Hay que estar constantemente validándose”.

Compositoras del siglo XXI

El año 2013, luego de adjudicarse un Fondart, editan su primer disco: Música de Compositoras Chilenas del Siglo XXI Vol. 1(descargable desde Portal Disc), que reúne obras creadas especialmente para el disco con otras que ya tenían hechas. La orquesta Ex-Corde de la PUCV, dirigida por Boris Alvarado, se encargó de hacer sonar los instrumentos para su grabación. Inmediatamente obtuvieron notas en medios de prensa escritos y televisivos, llamando la atención por lo poco habitual del hecho de que mujeres chilenas compongan música docta. Las últimas compositoras que lograron reconocimiento en el medio antes de Resonancia Femenina son la ya fallecida Leni Alexander (1924-2005) y Cecilia Cordero, que sigue creando a sus 70 años. Por eso, la agrupación, donde las edades van desde los 31 a los 44 años, fue como un aire fresco para la música docta.

-En el primer disco de Resonancia Femenina hay diferentes imaginarios sonoros y propuestas estéticas que dan cuenta de la personalidad de cada una de nosotras. Uno se imagina una sola cosa de la música docta, que es como académica, bien seria. Pero al momento de escribir conviven nuestras experiencias musicales populares con el lenguaje técnico de la academia. Entonces, las composiciones vienen de mundos de sonidos muy distintos”, señala Valeria. Para graficarlo, basta decir que Katherine toca bajo en Cajitas Rectangulares, banda con un estilo ligado al rock y al punk, y Natalie pertenece hace 16 años a Mamma Soul.“Cada una en su sonoridad o inquietud sonora va reflejando distintos estilos, ya sea de lo que hemos estudiado o en base a nuestra vivencia”, explica Fernanda.

El disco en su mayoría contiene obras para orquesta de cuerdas, pero también para ensamble de percusión, de violoncellos y coro femenino. Esta diversidad “permite reconocer texturas, ritmos y sonoridades evocando las más diversas ideas musicales”, dice Valeria y agrega: “Cada obra aporta desde su escritura a un nuevo lenguaje transformándose en una propuesta que apunta hacia una  estética sonora contemporánea”.

Luego de conseguir su primer disco, ver las reacciones positivas que generó y poner su grano de arena en el posicionamiento de las mujeres como compositoras en el área docta, supieron que en el extranjero había una experiencia similar a lo que ellas hacen. Por eso, en marzo del 2013, participaron en el XVII Encuentro Internacional – XIII Iberoamericano de Mujeres en el Arte, que se llevó a cabo en Ciudad de México. De esa experiencia, se generó una alianza de colaboración con compositoras mexicanas y, con un fondo PUCV de Vinculación con el Medio, realizaron su segundo disco, Resonancia Femenina & Murmullo de Sirenas, editado en México.

Un mundo encerrado en sí mismo

Las integrantes de Resonancia señalan que el mundo de la academia es riguroso en su funcionamiento. También hay mucho ego, vanidad y competencia, dicen. Pero ellas tienen claro que uno de sus objetivos es abrir paso para que más mujeres se animen a componer música docta. Asumen que cuesta el tema de la validación. Afirman que, a pesar de que aún es posible notar ciertos atisbos de machismo en gestos y actitudes, los jóvenes son más abiertos a la diversidad, las compositoras.

A Valeria le gustaría que existieran “políticas más claras de difusión de la música” para incentivar la creación en los jóvenes: “Esfuerzos se han hecho, pero las bases de los concursos son muy exigentes. Tiene que haber una responsabilidad con el sistema musical en Chile, ya que es precario. Hace falta más horas de clases de música, hay una carencia en el desarrollo de la creatividad a través de la música”. Según Natalie, «cuesta enseñarle a la gente que la música no es accesoria, aunque todos disfrutan de la música y a todos les cambia el estado de ánimo. Desde la educación debiera haber instancias para crear audiencias. No importa que los conciertos sean gratuitos, mientras sean solventados, para que no toquen gratis los músicos”.

La falta de espacios también es un aspecto a mejorar para que existan más compositores de música docta: “Hay festivales que son siempre el mismo círculo de gente. Falta un festival que sea más abierto o juvenil, donde no solo mujeres, también hombres, puedan mostrar nuevas propuestas de manera masiva. El mundo docto está muy encerrado en sí mismo. Cuesta que haya cultura en torno a esta música”, dice Fernanda.

Por mientras, Resonancia Femenina sigue abriendo y recorriendo su camino, a la espera de que más mujeres (y hombres) se sumen.

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