Resignificar la muerte en colectivo: Encuentro Interdisciplinario sobre la Muerte

Este 8 de julio comenzó la convocatoria virtual para recibir aportes y reflexiones sobre la muerte en tiempos de Covid, en el marco de la 5a versión del Encuentro Interdisciplinario sobre la Muerte, denominada “Muerte colectiva y extinción”. Conversamos sobre este proyecto y sus alcances con Macarena Gutiérrez, su co-creadora.

Por: Jannel Lobos, periodista RPI Valparaíso.

El rito del velorio y el entierro como una forma de honrar a quienes se han ido para muchas personas es un paso necesario para transitar hacia la aceptación de una pérdida. ¿Y qué hacemos hoy, cuando solo el Presidente pareciera tener derecho a despedirse?. Velorios por zoom, entierros de no más de diez personas a dos metros de distancia cada una, cementerios colapsados, cofres cerrados y envueltos en alusa. En un país donde poco y nada se habla sobre la muerte, ante su inminente llegada en contexto de crisis sanitaria y colapso del sistema no queda más que comenzar a resignificar ritos y buscar formas humanizadoras de despedir a nuestros deudos.

El Encuentro Interdisciplinario sobre la Muerte (EIM), surge el 2015 como una instancia de reflexión, discusión y creación en torno a la muerte desde diferentes áreas de conocimiento. A través de conversatorios, literatura, exhibiciones de arte, música e intervenciones escénicas, se busca facilitar la aproximación a la temática de la muerte, no sólo para trabajar la idea de la propia mortalidad, sino también para tomar consciencia de la vida misma. 

Este proyecto es encabezado por Ignacio Gutiérrez, psicólogo y artista, y Macarena Gutiérrez, productora y gestora cultural, quienes decidieron profundizar en esta temática, cruzada por su propia historia personal y producto del cuestionamiento sobre la idea de la muerte en un país laico como el nuestro. Según un estudio de la Fundación Parque del Recuerdo, hasta el año 2016, cinco de cada diez chilenos casi nunca hablaba sobre la muerte, y dos de cada diez afirmaba no hacerlo nunca.

El COVID-19 ha levantado el polvo en torno al tabú de la muerte. Los ritos se resignifican en pandemia, y es parte de lo que quieren profundizar en esta versión.

¿Cómo surge EIM?

– EIM surgió el 2015 a partir de un proyecto que dirigía mi hermano, llamado Velorio, un espacio psicoinductor en el que las personas ingresan a un ataúd y viven una interpretación visual, sonora y propioceptiva de las etapas que se han estudiado en personas que han muerto y revivido. En ese tiempo yo ayudaba a producir esa obra, y nos enfrentamos a que no habían espacios para aplicarlo porque justamente existe este tabú sobre la muerte. Las personas, e incluso las instituciones le tenían mucho pavor, siendo que la obra giraba en torno a la conciencia de la muerte como una experiencia revitalizadora. Así se me ocurrió hacer una convocatoria abierta para tantear si se estaba haciendo producción cultural en relación a la muerte, y si había un público interesado en reflexionar sobre el tema. Eso fue el 2015, y la convocatoria estalló. Llegaron muchas obras de diferentes lugares de Latinoamérica, y cuando decidimos exponer y aplicar un programa de actividades con conversatorios y ritos, llegó mucha gente.

Se habló mucho en ese primer Encuentro – que se llevó a cabo durante cuatro domingos de mayo en Estudio Panal – sobre la necesidad de tener un espacio laico para reflexionar sobre la muerte. Nos dimos cuenta del monopolio que tienen las religiones en la generación de ritos para los procesos funerarios. Aunque el laicismo ha ido aumentado exponencialmente en Chile, no hay espacios para abordar el tema desde una perspectiva más amplia, personal o también colectiva, pero desde una propia búsqueda de sentido. 

Hoy la realidad es diferente. La muerte ya no puede ser tabú porque aunque siempre ha estado presente, ahora lo está mucho más. El COVID-19 es un recordatorio de que somos mortales, y de que no solo una como individua puede morir, sino que estamos muriendo en masa y que es nuestra especie la que está enfrentada a este hecho inevitable.

Desde tu experiencia personal ¿Cómo fue vivir un proceso de pérdida en el contexto pandémico?

– Fue surrealista. Primero empecé a tomarle el real peso al COVID, porque producto del encierro y la sobre información había tratado de alejarme mucho de la tele y de las noticias. Cuando empezó la pandemia estaba trabajando en el  proyecto de Bitácora de Cuerpos en Aislamiento del Festival de Arte Erótico (FAE), entonces  empecé a escribir harto y me había conectado mucho con mi abuela, la entrevistaba seguido por teléfono para saber cómo ella estaba viviendo este momento histórico. Tenía casi 100 años, había vivido las guerras mundiales y era bibliotecaria, entonces tenía harta relación con la historia y yo estaba muy metida en esa hasta que se contagió y se fue todo a la mierda. Con todo el tema de los protocolos -que dicho sea de paso, están hechos para dejar morir a los adultos mayores-, fue muy doloroso vivir todo el proceso desde la virtualidad, desde las videollamadas. No le llegaban los remedios entonces sintió dolor, fue fuerte.

Ni siquiera la pudieron hospitalizar, siendo que mi abuela está en un hogar de élite, familia con plata tratando de conseguir oxígeno y no poder, porque de verdad hay un colapso médico y una decisión de no salvar a los viejos, están condenados a morir. El día que murió murieron tres abuelitos más en el mismo hogar.

¿De qué manera pudiste ritualizar la muerte de tu abuela cuando el único hito de despedida oficial (velorio y funeral), no se puede llevar a cabo?

– Fue súper fuerte, como que también siento que te pilla desprevenida, y eso que yo trabajo en el tema. Hice iniciativas de rito entre mi familia por la muerte de mi abuela, tipo “conectémonos a una hora, prendamos una vela”, pero a la vez pensaba que cosa más rara. Al principio nos mandabamos fotos y videos desde la virtualidad, mi abuela agonizando y recibiendo estos videos y no pudiendo verlos, porque no podía, no está ahí el calor. El funeral fue algo parecido, llegamos al cementerio, solo podían entrar 10 personas y todos a dos metros de distancia. No veía a mis papás desde enero y no podía abrazarlos, y cuando por fin pudimos, fue un abrazo conteniendo la respiración, pensando todo el rato en que podía contagiar a mi mamá y matarla. Así que nada, como soy gestora cultural, obsesiva, y proceso mis cosas a través de proyectos dije “voy a trabajar”, así se impulsó esta quinta versión del EIM.

Encuentro Interdisciplinarios sobre la Muerte

EIM lleva cuatro versiones desde el año 2015, cada una de ellas en diferentes espacios culturales. Las dos primeras tuvieron un enfoque más general relacionado con “Definiciones, prácticas y creencias sobre la Muerte” (Estudio Panal y Casa Parque Villaseca, 2015); la tercera fue dirigida a “La muerte en los nuevos medios”, abordada desde tres temas centrales: Transmisión de consciencia hacia Inteligencia Artificial, Conmemoración en redes sociales e Inmortalización del cuerpo a través de biotecnología (CCE Santiago, 2018); y la última enfocada en “Voluntad de Muerte”, entendida desde la Eutanasia, el Suicidio y el Autosacrificio (CCE Santiago, 2019). Todas sus versiones contaron con la participación de especialistas en diferentes áreas (filosofía, historia del arte, tanatología, teología, bioética, poesía, psicología y antropología), artistas, performers, poetas, músicxs, audiovisualistas, cocinerxs, diseñadorxs y editoriales. 

¿Cuál va a ser el objetivo de este EIM?

– La temática a desarrollar es “Muerte colectiva y extinción”, profundizando en el fenómeno de la muerte cuando se entiende en una escala grupal o a nivel de especie, tomando como referencia los desastres ambientales, tales como terremotos, plagas, cambio climático, o hechos históricos, como epidemias, guerras, genocidios y accidentes. Estas referencias van a ser abordadas a partir de tres ejes: origen de la acción (natural o humano), temporalidad (inmediata o paulatina) y masividad (grupo o especie). La idea es reflexionar sobre cómo los eventos o amenazas de muerte masivas afectan a nuestras prácticas y creencias en torno a la muerte.

¿Cómo desarrollarán la metodología del encuentro considerando el contexto en el que nos encontramos?

– Generalmente, nosotros lanzábamos una convocatoria abierta a disciplinas artísticas y una cerrada para especialistas en la parte del conversatorios, y todo eso se transformaba en un día de encuentro físico, en el que se realizaba una exposición abierta con biblioteca libre, nos asociamos con editoriales, música, performances y el conversatorio. Dadas las condiciones actuales, donde no sabemos cuándo vamos a salir de cuarentena, la idea es hacer igual la convocatoria para tener el material sobre experiencias reflexivas en cuanto a la muerte en contexto de pandemia. Además, queremos activar un conversatorio mensual que introduzca una obra de arte, porque parte de los objetivos del proyecto es entender la producción cultural como un elemento clave para vincularse con la muerte. Entonces los conversatorios van a introducirse con una obra, y de ahí nos vamos a lanzar con temáticas específicas dentro de cada eje. El objetivo idealmente es que en diciembre podamos reunirnos y hacer una gran expo encuentro con todo el material que vayamos recopilando desde julio en adelante.

¿Ahora partiría entonces la convocatoria recopilatoria de reflexiones en contexto COVID-19?

Sí, y también iremos subiendo contenidos en la plataforma abierta, como aportes reflexivos sobre la muerte en tiempos de COVID, para que la gente haga una especie de red de contención a partir de aquello. Creemos que el tema de la muerte, los ritos y todo lo que cambia de esta pandemia debiese abrir ese diálogo cerrado históricamente. A mí me llama la atención que siento que estamos transitando desde una cultura de hablar nada sobre la muerte -de hecho,  hay un estudio que se hizo desde el Cementerio Parque del Recuerdo -en el que nosotros nos basamos para hacer un diagnóstico previo-, que develaba que 8 de cada 10 chilenos no habla del tema, y el 20% habla cuando tiene la muerte cerca, por lo tanto no es que estemos haciendo un proceso permanente de conciencia sobre la muerte.

Claudio Naranjo, quien también habla sobre el tema desde la psicología, hace una diferencia entre que todos sabemos que vamos a morir, pero de ahí a tomar conciencia sobre nuestra mortalidad de manera permanente, eso no pasa. No hay una cultura que se haga cargo, se está todo el rato tratando de hablar de la importancia de mantenerse vivos, inmortalizarnos y eternizar, pero nadie te dice que podemos morir en cualquier momento.

 Y la idea trascendencia a través de los hijos, legados, cuestiones materiales…

El 2018 el eje del encuentro fue “la muerte en los nuevos medios”, y ahí abordamos el tema de la trascendencia digital. Veíamos que hay una antropóloga que aborda ese tema en específico de este “traspaso”, cuando no tienes una religión o ritualidad, y como que uno se va adaptando y encontrando sus propios medios. La virtualidad ha funcionado como una plataforma para eso, entonces el vínculo que tenemos con las redes sociales post mortem es una espacio de trascendencia digital.

Hay algunas aplicaciones o proyectos que han sido desarrollados desde la inteligencia artificial, a lo Black Mirror, que te invita a crear una IA de ti a partir de los datos que tienen en internet, entonces si tú aceptas y pasas tus datos después yo puedo hablar con Jannel y ella me va a responder según la personalidad que entregan tus datos. Terrorífico..

¿Han quedado insumos digitales de los resultados de los encuentros anteriores?

Algunos, siempre fallamos con los registros, porque siempre los proyectos son rata, mi hermano y yo, sin plata, entonces ahora estoy empezando a hacer ese ejercicio y subiendo a las redes del proyecto el material de los conversatorios,  por ejemplo, y ahí estoy viendo cómo subirlos, quiero hacer una página web. Además del insta. El año pasado la temática fue voluntad de muerte, donde se abordó el tema del suicidio, eutanasia y auto sacrificio. Hubo una actividad que constaba en escribir una última carta antes de morir, y nos quedamos con un material de 120 cartas hermosas, muy íntimas.

¿Cuáles han sido los resultados más relevantes de los encuentro anteriores?

En términos individuales, siento que tiene una cosa medio terapéutica. Siendo la muerte un tema tabú y del cual no se habla mucho, cuando hay un espacio de encuentro donde la gente lo habla de forma más natural, quienes tienen un tema con la muerte (porque se les ha muerto gente o algo), pueden hablarlo mucho más abiertamente y no solo desde esta posición de “pobrecitx”, que da esta cultura (porque nadie sabe qué más hacer/decir). Siento que esa naturalización y apertura con respecto al tema tiene un efecto revitalizador en este sentido. En términos cívicos, el EIM aporta como un espacio de intercambio de experiencias y conocimientos en torno a la muerte para romper el tabú a través de información. Socializar temas como qué son los documentos de voluntad anticipada, cuáles son las políticas y burocracias que significan morir, y todas esas informaciones que se abren y transparentan creo que también tienen un efecto importante en relación a cómo nos relacionamos de otra forma con la muerte

¿Qué perspectiva nueva pudiste descubrir a través de este proyecto en cuanto a esas “otras formas” en que podemos relacionarnos con la muerte?

Creo que una cuestión importantísima que hemos aprendido a lo largo de los encuentros es que no hay una forma correcta de enfrentarse a la muerte, es como la gran intriga del ser humano el cómo enfrentarse al tema más desconocido, y a pesar de que estamos ahora en la cruzada de creernos inmortales, la pandemia nos está mostrando que somos seres mortales y que no hay cómo resistirse a eso. El rol de la cultura es justamente estar buscando medios de ficción para crear rituales, formas de sentirnos mejor y abordar la muerte como un proceso natural, de la manera más saludable posible. En ese sentido lo que el EIM nos muestra es que hay muchas formas de abordarla, que depende del contexto propio, y que por eso es tan importante estar reflexionando sobre lo que creemos y cómo practicamos la ritualidad en torno a la muerte, considerando que va a estar siempre presente en nuestras vidas. 

Puedes participar a través del siguiente formulario.

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