#PORTAFOLIO > Sebastián Gil / Para no perderse en casa

Por: Rodolfo Muñoz

Estoy acostumbrado a otros trabajos de Sebastián: instalaciones, objetos, pinturas y colores relativos al espacio y los astros o miniaturas de astro(cosmo)nautas sobre una regla en la pared de Worm (recuerdo cuando fui a registrar esa exposición, Proyecto Ecos, y me quedé pegado en esa figurita). Ahora realiza un giro a la observación y expresión a través del dibujo de los momentos cotidianos en tiempos de encierro obligatorio. En sus palabras “Mantenerme en un asunto (dibujando), haciéndome cargo de mi cotidiano, de las acciones, los objetos y compartir ese diario vivir con otras personas, para lograr un diálogo, y quizá motivar a más personas a dibujar”.

Gil presenta a través de sus redes una metodología de ejercicios de observación de lo cotidiano, generando imágenes que se suben una vez al día en la plataforma Instagram. Pero la red construida es  más amplia, en el proceso creativo se encuentra la conciencia de generar capas para poder indagar en lo que significa el dibujo y sus posibilidades, incluso pedagógicas. Estas capas a las que me refiero son: el dibujo, la escritura, el registro (fotográfico y video) y el ensayo. 

“En la cocina hay veces que aparecen estos encuentros. Papas sobre caja de huevo, de fondo la juguera Osterizer que le regalaron a mis papás cuando se casaron, hace 39 años, aún funciona”.

“El lenguaje del dibujo como un medio para construir una idea, una escritura visual, que puede saltarse a la palabra para darnos a entender”, afirma Gil en uno de sus escritos sobre el proceso. Para construir esta idea, Sebastián aprovecha las posibilidades a su disposición para poder elaborar un mapa visual y pensar el dibujo desde la práctica misma. Algunas herramientas vienen del mundo de la metodología de la investigación (preguntar e indagar entre pares), la imagen digital (registrar las propias obras), audiovisual (generar una narrativa a través del registro en video) y la narración de lo cotidiano. 

“De las prácticas cotidianas que llegaron para quedarse es que al interior de la casa ¡se vive sin zapatos!”

Con estas opciones y estrategias utilizadas podemos comprender que esta red es un ejercicio completo de observación y no solo desde el dibujo.  Un ejemplo de esto es la construcción de los trazos a partir de una fotografía. Por medio de los dibujos de Gil se intuye que hay una cámara antes que el bolígrafo, las imágenes presentadas tiene una cierta deformación, que solo puede ser creada por el lente y no la visión humana. Lo puedo ver en el dibujo de la escoba y la pala, no es difícil imaginar estar caminando por una casa cualquiera y ver esta escena cuando uno se presta a barrer el piso, es una imagen con la que muchos nos podemos identificar; o el lavaplatos repleto de loza sucia – el punto de vista, la composición del dibujo me indican que alguien se agachó para poder ver desde esa perspectiva. Ahí radica la doble lectura: los posibles acercamientos al espectador, es una palabra no dicha que entra en la mente, porque es cotidiano. Esto es una capa más para poder leer los dibujos, una herramienta que se diferencia de la imagen texto, y como bien dice Sebastián, se salta la palabra para construir una idea.

Creo que este ejercicio, que puede transformarse en el tiempo y adaptarse a cualquier  formato, tanto expositivo o editorial, contiene en su proceso lo esencial de la práctica creativa, la observación del entorno y la investigación del interior expresadas a través de un medio. La utilización de lo necesario para poder hablar de los temas que nos inundan a nuestro alrededor, y cómo afectan a cada persona de manera distinta.


“Una de las actividades diarias que más me acomoda hacer es lavar la loza, lo hago desde chico, como un modo de pensar mientras limpio, como un modo de estar tranquilo, en silencio. Otros meditan, yo lavo”.

Acerca del trabajo de Sebastián Gil

“Desarrollo propuestas de investigación y producción artística, vinculadas al contexto, abordando la dimensión histórica, social y particular de éste. Mis líneas de investigación reflexionan entorno al objeto, su uso y su caducidad. De los problemas cotidianos nacen ideas creativas, cuando aparece algún tipo de escasez, económica, material, ideológica, allí es donde creo encontrar respuesta a lo que llamo arte, desde la falta de algo y la respuesta intuitiva. Suelo establecer relaciones con apertura hacia otros modelos como las ciencias sociales, la biología, ciencias de la humanidad”.

Bio

Vive y trabaja en la ciudad de Valparaíso, Chile. Es Licenciado en Arte de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Colaborador y gestor del proyecto Worm, Cantera de Arte en la ciudad de Valparaíso desde el año 2013 hasta el presente.


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