Pedropiedra: “No espero que ningún gobierno me solucione la vida”

Un entusiasta y joven reportero asistió a la Noche de los Balcones que inauguró los 10 años de Rockódromo el pasado miércoles 5 de febrero. Esperó a que Pedropiedra, uno de los músicos invitados a a jornada, terminara de firmar autógrafos a sus fanáticas tras el concierto y luego, lo entrevistó. Porque sí, por curiosidad. Así fue la cosa.  

Plaza Aníbal Pinto de Valparaíso. Fotografía: Jorge Severino

Plaza Aníbal Pinto de Valparaíso. Fotografía: Jorge Severino

Por Felipe Vargas Amunátegui*

Desde lo alto del paseo Atkinson se observa una multitud congregada en la Plaza Aníbal Pinto de Valparaíso. El atochamiento no es producto de barricadas ni manifestaciones. Un millar de personas, algunas sentadas, otras de pie, observan los muros del edificio que hoy alberga al Café del Poeta. Desde el segundo piso -que alguna vez fue la oficina del movimiento Nueva Fuerza- se ven luces de neón, metros de cables, micrófonos y cámaras GoPro. En breve, tres músicos nacionales saldrán por esos balcones para homenajear al gran Gonzalo Payo Grondona, quien abandonara el mundo de los simples mortales el pasado 8 de enero.

La llamada “Noche de los Balcones” entregó un último adiós de parte de las Escuelas de Rock y su Rockódromo 2014 al hombre del banjo, y los encargados de acompasar el manifiesto fueron los consagrados Pancho Sazo, vocalista de Congreso, y el amigo Pedropiedra. El tercer tercio y la gran sorpresa de la noche fue Valentina Peralta, concertista oriunda de Coquimbo, que deslumbró con su voz y su mensaje: palabras en mapudungún y la denuncia de los actos cometidos por el Estado en contra de las comunidades mapuche en los faldeos cordilleranos de la Araucanía.

Buen despliegue audiovisual con un proyector que traspasaba la imagen de los balcones al muro contiguo para que todos los asistentes pudieran observar lo que ocurría en el segundo piso. Cada balcón además, era coronado con una palabra. Bajo la palabra “Respeta”, Valentina tocaba una batería rítmica y elevaba cantos como una machi ancestral, inundando el ambiente que a esa hora refrescaba la plaza. En el balcón central, Pancho Sazo daba el plus experimentado en esta fusión transgeneracional y de paso dejaba de manifiesto que para la música no existen edades.

Ya eran casi cinco mil personas las que miraban desde la plaza, la calle o la fuente de Neptuno los juegos de luces y escuchaban atentos la armonía musical de acordes y beats. Como jugando, los tres protagonistas turnaban el uso del micrófono, maravillando a quienes coreaban las canciones interpretadas. Los juegos de cámara mezclaban la vista a los balcones con la gente en las gradas y la visión desde el mismo balcón, un overshoulder de Pedropiedra o los enérgicos movimientos de manos de Valentina al golpear la batería electrónica. Desde el último balcón, con la palabra “Cuida” escrita sobre éste, el autor de “Sol Mayor” comenzó a despedir la noche que a esas alturas había extasiado a quienes siguieron el espectáculo en vivo. Bajo los acordes de “Inteligencia dormida”, se despidió con un bis de “Vacaciones en el más allá”, agradeciendo a la ciudad que nuevamente acogía su música y su cara de perno-buena onda.

Pedropiedra en la Noche de los Balcones, Rockódromo 2014

Pedropiedra en la Noche de los Balcones, Rockódromo 2014

Finalmente, y con los tres bajo el balcón central, la Noche de los Balcones se despidió de una ciudad que añora espectáculos como éste que despiertan la memoria viva de años anteriores, de la polvorienta Ex Cárcel, los ruidos del Parque Italia, y la marca indeleble de encuentros musicales al aire libre. Una verdadera joya del Rockódromo en su décimo aniversario, entregando rock al puerto, y el puerto agradecido.

Terminada la música los agentes del orden y la patria abrieron paso entre los que aun quedaban en medio de la calle, dando paso a la circulación vehicular. En ese momento, me acerqué hasta la entrada para esperar a Pedro Subercaseaux y poder intercambiar palabras con él. Tuve que esperar a que bajaran roadies, técnicos y parte del staff de las Escuelas de Rock, junto a niñas y groupies que esperaban conseguir un autógrafo y una fotografía con el cantante.

Los gritos y el nerviosismo se apoderaron de la fanaticada mientras el hombre bajaba la escalera. Sabía que lo esperaban a él. Apenas puso un pie en el portal, en un gesto de broma cubrió su cara entre los pliegues de su chaqueta, amagando para escapar de los paparazis, jovencitas de entre 14 y 20 años, alguna que otra mujer un poco mayor, y yo. Luego de varios minutos de fotos, firmas –una de ellas pidió que le autografiara el Iphone-, me acerqué para hablar con él, con la grabadora encendida.

LJM: Tres músicos que consideres maestros

Pedro: Los más importantes que se me vienen a la mente son Jorge González, Michael Jackson… y… esos dos se me ocurrieron. Te digo dos no más.

LJM: Mientras firmabas autógrafos mencionaste también a Pancho Sazo…

Pedro: Pancho Sazo está como en el top ten, yo diría. Increíble tocar con él, tuve la oportunidad de conocerlo, conversar con él, me hubiera encantado encontrarlo antes y haber ensayado algo, haberle ido a hacer voces, pero lamentablemente no se dio. Ahora que lo conocí, para la próxima vez, ahí seguro que la hacemos.

LJM: Tres canciones que te hubiera gustado haber escrito

Uuuuh ¡qué difícil!. ¿A ver? ¿Cuál es la canción más vendida de la historia para haberme hecho millonario? Get Lucky, Yesterday y Cumpleaños Feliz.

LJM: Tres discos que te vuelven loco…

Get Lucky, Yesterday y Cumpleaños Feliz.

LJM: ¿Tu relación con Valparaíso?

La primera vez que vine a tocar fue hace mucho tiempo junto a CHC, un grupo de hip-hop que tenía, nos presentamos en un subterráneo, al lado del restorán Hamburgo. Luego ya he tocado en La Piedra Feliz, en el Consejo de las Artes (CNCA), acá, en un par de lugares más. Siempre funciona bien Valparaíso.

LJM: ¿Qué opinas de la escena musical local?

Pa’ serte súper honesto, no cacho nada, no conozco a nadie, no sé cómo se mueve acá ni las bandas que suenan. Sé que Los Jaivas son de Viña, Congreso es de Quilpué, y hasta ahí llego.

LJM: ¿Qué esperas del gobierno de Bachelet en cuanto a cultura?

Yo ya no espero que ningún gobierno me solucione la vida. Creo que cada uno debe rascarse con sus propias uñas y tratar de que te roben lo menos posible. Igual, saludos a Bachelet y ojalá que le vaya bien.

LJM: ¿Qué piensas de la negativa a la Ley que forzaba a las radios a tocar un 20% de música chilena?

No sé po’. O sea (los parlamentarios) proponen una idea, se vota. Si hay mayoría se aprueba, si hay minoría se desaprueba. Yo creo que las radios tienen que ser libres de poner lo que quieran. A mí me encantaría que tocaran más música chilena porque me beneficiaría a mí y a muchos amigos. Pero, si no lo pueden hacer, qué se le va a hacer.

*Periodista, Licenciado en Comunicación Social UVM.

 

 

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