Pasaporte Literario: una nueva experiencia lectora (y más)

Por: Valentinne Rudolphy

A través de redes llegué al perfil de Pasaporte Literario, y me intrigó enormemente. 

Todo está lleno de detalles (lo que animó mucho mi cuarentena): un libro, siempre acompañado por una obra de ilustrador/a, y otras sorpresas. Cada caja viene personalizada (trae un mensaje con tu nombre y libro autografiado), lo que hace mucho más personal el proyecto.

Rosario Andisco y Alfonso Palacios son las personas tras esta iniciativa. En el 2019 comenzaron a gestarla en España, para trasladarse a Chile en abril de ese año. Ya van a cumplir 12 ediciones, y ha sido toda una aventura.

“Queríamos dedicarnos a algo que nos apasionara, y que nuestro trabajo aporte de alguna manera a las personas y al mundo de la cultura. Somos aficionados de la lectura y amantes del arte y pensamos cómo podíamos unir estos dos mundos que están estrechamente relacionados, a través de una propuesta novedosa, atractiva y diferente”, comentan. 

Así fueron probando y descartando ideas hasta llegar al modelo actual, que reunía a les amantes de libros, arte, oficios y artesanal. Todo es hecho en Chile, con la intención de también aportar a la difusión de los actores involucrados. “Empezamos a investigar si existía algo similar y nos dimos cuenta que la propuesta era más que recibir “una cosa” sino que era un experiencia única y que además gustaba”. 

Mientras consultaban a sus amigos y círculo sobre lo que estaban armando, pudieron observar que también era un aporte poder llegar a más partes del territorio, en especial a regiones. Es así como “vimos una muy linda oportunidad de empezar con la iniciativa  y fomentar la lectura”.

“Queremos acercar cultura a la gente de una manera entretenida, diferente y novedosa. Hay que descentralizar el acceso a la cultura, sobretodo en Chile, donde todo está muy centralizado en Santiago”, afirman. Y es que “como amantes de los libros y del arte creemos que no hay nada más lindo que hacerle llegar a personas, que quizás no están inmersas en los círculos artísticos, algo tan valioso preparado con dedicación”. 

Pero generar este vínculo ha sido también algo gradual. La idea central detrás de todo esto, es generar una recomendación como la que una da a un amigo, de tú a tú, y desde ahí acercar a la literatura. 

El secreto está en los detalles

Es un minucioso paso a paso: la edición de cada caja tiene por detrás muchas ferias, mucha revisión de redes e investigación. También de boca a boca. Las obras son hechas especialmente para la temática del mes. Y por último, tienen el “elemento extra” que apunta al rescate de oficios y que tenga sentido con la literatura y el arte.

“Al principio, nos costó lograr la atención de las editoriales, que nos respondieran y se animaran a participar de un proyecto de dos desconocidos que no eran parte del mundo editorial y que además era una apuesta que estaba en pañales”, nos cuentan. Pero poco a poco esas confianzas se han ido reforzando, en especial al ver los resultados de Pasaporte Literario, y cómo se han ido constituyendo. “Actualmente, todo es más fluido. Tuvimos que ganarnos un espacio y así pudimos validarnos como proyecto y captar el interés de más editoriales”. 

Tienen en mente el difícil (o en ocasiones, caro) acceso a la cultura en Chile, por lo que “nos alegra ser un nexo y la alternativa a que todos puedan gozar y disfrutar” de lo que algunos de sus seguidores ven como un autoregalo: “Nos han dicho que es como estar de cumpleaños todos los meses, posiblemente si no fuera nuestro proyecto, de seguro estaríamos suscritos, jaja”.

Y realmente así lo es. Para este mes, incluyeron la re-edición de La Azotea de Fernanda Trías (Laurel Ediciones), una mezcla de técnicas por la artista María Bobillier, y un especial Té Artesanal Pura. Todo tiene un sentido, incluso en algunos casos colores similares, lo que hace de la experiencia una muy amena y estimulante.

“Creemos que leer es un tema de prioridades. Las estadísticas dicen que los/as chilenos/as leemos poco y nosotros queremos romper ese paradigma e incentivar la lectura. Por otro lado, estamos convencidos de que todos/as debemos tener la posibilidad de coleccionar y de apreciar la cultura. No debe ser de solo unos pocos, de los “entendidos” en la materia, ni un privilegio de clases o de donde uno vive. Por eso, el fin de este proyecto es que todos/as podamos acceder a la cultura, porque es lo que mantiene despierta a la ciudadanía, lo que nos define”.

Para ser parte, hay que tener claras las reglas del juego (lo que lo hace aún más entretenido): los encargos del mes son hasta el día 15, para que los envíos se hagan el 25. Entre los últimos días del mes se reciben las cajas, y se revela el contenido con un llamado a unboxing colectivo el día 29. Todo muy interactivo, como generando una comunidad.

“Estamos convencidos que la caja es un eslabón más en la difusión del libro y en aumentar los índices de lectura, no es o la editorial o Pasaporte, o la librería o Pasaporte, o la distribuidora o Pasaporte. Sino que se complementa y todos somos aliados en el fomento de la cultura y la lectura”. Y lo han logrado llegando también de Arica a Punta Arenas con su impulso.

Finalmente, agregan que “Ojalá podamos seguir sorprendiendo, divirtiendo y acompañando cada vez a más gente. Y ojalá cada vez se sumen más editoriales, más artistas, más artesanos y pymes. Porque además de un trabajo, ha sido muy gratificante conocer a tanta gente, además de un constante aprendizaje porque muchas cosas las vamos aprendiendo y mejorando en el camino”.

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