Panoramas de Valparaíso

En su estadía en Valparaíso, invitado al encuentro “Colaboración entre sistemas territoriales complejos. Diálogos Medellín Valparaíso” (organizado por Puerto de Ideas), el arquitecto colombiano Oscar Santana dibujó, tomó notas,  conversó con colegas y habitantes de la ciudad puerto. Se empapó de ideas que comparte en este reporte exclusivo para La Juguera Magazine. “Si la reconstrucción se fundamenta exclusivamente en la reparación de la ‘casa’ y la dotación de un Kit para autoconstrucción y todo se lleva al estado inicial antes del incendio, se habrá perdido una oportunidad histórica para los cerros y Valparaíso”, reflexiona.

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Por Oscar Mauricio Santana Vélez*, Medellín, Julio de 2014.

Cuando tengo la oportunidad de viajar a intercambiar conocimiento y experiencias, a fortalecer la hermandad entre naciones con problemáticas similares o simplemente de vacaciones, siempre busco meterme la ciudad en la piel, conocerla por dentro, sin temores. Pero la estancia de cinco colombianos la primera semana de julio en Valparaíso para el evento “Diálogos Medellín Valparaíso. Colaboración entre sistemas territoriales complejos”, aparte de resultar beneficiosa en términos estrictamente académicos, fue una experiencia intensa, y aun hoy de vuelta en Medellín, sigo tratando de descifrar que tiene este Valparaíso para seducir el espíritu de un visitante en tan corto tiempo.

Tan indescifrable es la ciudad, como la suma de hechos y acontecimientos que nos permitieron  estar allá. Un Foro Urbano Mundial (WUF7) que se realiza en Medellín mientras los cerros arden, un e-mail que viene de alguien que no conoces, un video que se mueve de acá para allá, un enlace de un profesor universitario que admiras, la sorpresa de reencontrarte con antiguos jefes, la buena onda de aquellos “desconocidos” ya amigos.

La llegada el 2 de Julio tuvo un recibimiento cálido en medio de un frío desconocido para nosotros, una protesta de pescadores que nos llevó a recorrer durante mas de dos horas los cerros entre Viña del Mar y Valparaíso, un almuerzo con pescado del día en medio de una de las mejores vistas del puerto, y una recepción en una casa museo impecable que nos permitió junto a una buena cantidad de vinos entrar en esta experiencia porteña.

Trataré de explicarlo y de una manera poco ordenada, y quizá sin precisión en algunos temas, desde tres puntos de vista: Urbanismo y Arquitectura, Relaciones Sociales, Gobierno e Institucionalidad

Urbanismo y Arquitectura

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El hecho que desencadenó nuestra visita a Valparaíso aparte del WUF7, fue el gran incendio sucedido el 12 de abril de 2014 el cual según narraciones de habitantes en sitio, de ser un incendio forestal paso a convertirse en un incendio urbano. Una de las teorías: la de los pájaros electrocutados, me pareció tan chistosa como siniestra. Pero el incendio hoy es una oportunidad, una excusa para pensar en la planificación y ordenamiento de cerros y quebradas, espacio público, conectividad y equipamientos. Si la reconstrucción se fundamenta exclusivamente en la reparación de la “casa” y la dotación de un Kit para autoconstrucción y todo se lleva al estado inicial antes del incendio, se habrá perdido una oportunidad histórica para los cerros y Valparaíso.

El evento Diálogos Medellín Valparaíso, realizado en el parque Cultural Ex cárcel (a la cual me referiré mas adelante) me mostró cuatrocientas caras de esperanza con ideas diversas sobre el futuro inmediato. Me atrevo incluso a pensar en un Valparaíso donde estas personas, arquitectos, urbanistas, historiadores, trabajadores sociales, voluntarios, ciudadanos, sean los que tomen las decisiones mas importantes para el puerto.

Después de oír la experiencia de Medellín, cada porteño que se acercaba manifestaba su sincronía con lo realizado y empezaban a fluir ideas similares que me indicaban que estos diálogos ya habían comenzado sin habernos dado cuenta: Proyectos urbanos en cerros, Concursos públicos para mejorar ascensores urbanos, Juegos de Mesa para llegar de manera pedagógica a las comunidades, estudios de barrio en otros países, o colectivos de arquitectos que abandonan su vida cotidiana para emprender tareas como Plan Cerro. Es decir, la efervescencia por rescatar a Valparaíso es loable y destacable. Ante un estado lejano, los lazos de los ciudadanos residentes y externos son envidiables.

Un ejemplo de estas buenas intervenciones es el lugar escogido para el evento, la Ex Cárcel, que como proyecto arquitectónico me parece aparte de su fuerza y brutalismo, un hermoso ejemplo de arquitectura. El volumen de auditorio con su frío recalcitrante, la plaza central con palmeras, el polvorín con el escenario deportivo y el volumen de celdas restaurado con uso educativo: Brillante. Aunque aparte de tanta belleza pareciera que el lugar aun no esta apropiado por la comunidad, pareciera aun un espacio publico restringido, es decir, el acceso a la ciudad se pone en peligro y con esto, todas las bondades del proyecto se caen.

Acceso a los cerros, conectividad entre ellos, y acceso al mar son evidentes carencias, este ultimo mas fuerte hoy con la discusión del Mall Barón que ha movilizado a la ciudad para evitar un deterioro del paisaje natural, urbano y social. Tuve la oportunidad de ver algunas imágenes del proyecto mientras degustaba una chorrillana monumental y sumo mi voz de protesta para evitar la construcción de tal adefesio, en buena hora por la decisión de realizar un concurso público para decidir el futuro de dicho proyecto.

Algunos hechos a resaltar:

Lamentable la presión inmobiliaria de alta densidad y pobre arquitectura sobre los cerros.

Destacable algunos ejemplos de arquitectura residencial de densidad media que rescatan métodos constructivos del lugar adaptándose de manera impecable.

Destacable los ejercicios de restauración o intervención sobre inmuebles deteriorados.

Mucho espacio público por mejorar o construir.

Tres escenarios estratégicos de intervención: Cerro + Quebradas, Plan y Mar. No podrá pensarse un Valparaíso sin estos escenarios cohesionados.

Los ascensores urbanos podrían verse mas que artefactos accesorios románticos y fortalecerse como sistema de trasporte entre Plan y Cerros.

En el Cardonal, segundo piso, pude desayunar un pedazo de mar con infinidad de seres que jamás había degustado, recomendadísimo.

Las caminatas entre curvas pendientes, escaleras, ascensores, mierda de perro, miradores, tiendas, botillerías, galerías, cafés.

Una ciudad que se deja dibujar entre curvas, cerros y miradores.

Christian Norberg Schulz dijo: “…El paisaje romántico esta caracterizado por una multitud infinita de lugares diferentes. Detrás de cada altura, cada roca, hay otro lugar: Excepcionalmente, el paisaje se unifica para componer un espacio simple y unificado. Estamos atacados por una armada de “fuerzas” naturales, pero falta un orden general que unifique el todo. Esta atmósfera particular se refleja en la literatura, el arte y la música…”.

Eso es Valparaíso: Sorprendente, impredecible, sinuoso, se percibe al caminar, activa una cuarta dimensión en la percepción del espacio: el tiempo.

Relaciones Sociales

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Un porteño(a) descomplicado, conversador extremo, despreocupado por su apariencia, pelo y barba en cara, fumador incansable, altas y rubias, pareciera que solo se preocupa por lo realmente fundamental y no gasta su tiempo por cosas banales. Esa fue mi primera impresión.

La conversación fluida con los colegas adentro y fuera del Parque Cultural me permitió percibir que pertenecemos a una misma “religión”, una “religión” que piensa haciendo, que comparte el conocimiento, libros van y vienen, fotos que se comparten de aquí y allá, tarjetas de presentación que plantean futuros diálogos.

Ya en campo, en zonas del incendio, el relacionamiento con los habitantes y los colectivos de voluntarios para la reconstrucción a espaldas del gobierno inició tenso, con desconfianza, pero la conversación, el intercambio de experiencias con Medellín, culminó en una invitación a almorzar que desafortunadamente por la agenda apretada no se concretó. Resulta de todas maneras inquietante como estos líderes momentáneos generan lazos de apropiación tan fuertes con las personas, lo que demuestra la lejanía del estado municipal con las comunidades; y mas inquietante aun como el incendio cambio el sentido de la vida de muchos, modificando planes inmediatos como ir al Mundial de Brasil 2014 o vender pertenencias para dedicarse de cuerpo y alma a los cerros.

Mas tarde, algunos líderes organizados nos recibieron en el Cerro Merced en el Club Deportivo Pajonal, lugar destinado a la recepción de ayudas humanitarias, sala de reuniones y salón comunitario. Una reunión algo extraña ya que nuevamente de espaldas a la municipalidad los vecinos parecieran ofrecer una resistencia ya natural por cualquier fuerza de derecha que incida en el territorio, y aunque los gestores sociales de la alcaldía nos acompañan no logramos oír palabra alguna de su parte. Mucha reserva. Recuerdo el Medellín de 2004 donde la desconfianza ante las instituciones por parte de las comunidades fue el primer obstáculo a vencer con dialogo y verdad, trabajando en campo día a día, gastando nuestros zapatos y oyendo con respeto las opiniones de habitantes para hacer las veces de traductores de sus anhelos. Quizá no alcancé a percibir explícitamente quienes podrían ser esos traductores oficiales entre comunidad y estado.

En lo que respecta a nuestras noches, largas noches, estas sucedieron mediante la modalidad del “carreteo” ir de lugar en lugar, subir y bajar en la escala socioeconómica: del restaurante gourmet, al bar subterráneo, al lugar de cueca donde se bailo sin éxito, a la disco con miles de personas, el restaurante típico, a la casa bonita, del hotel a la tienda barrial; o de la chorrillana al chupe de mariscos, del “completo” al seviche mixto exquisito o de la cerveza nacional en local básico al Carmenere en Cerro Alegre. Percibí entonces una ciudad de contrastes fusionados en una semana variada, romántica y sinuosa.

Como colombianos no fuimos ajenos al partido de Fútbol Brasil VS Colombia del mundial. Ya en el evento alguno de los invitados dejo lucir la camisa amarilla insignia y en un muy bello lugar restaurado llamado la Casa Dinamarca 399, y con una atención estupenda, gritamos, sufrimos y lloramos con nuestra querida selección. Ni la unión Chile Colombia ante los brasileros pudo evitar la derrota, una tristeza que duro pocos minutos y que fue matizada en el Museo de Bellas Artes, en Restaurante típico de baile de Cueca y posteriormente con baile del Pacífico que nos hizo olvidar por un rato donde nos encontrábamos.

photo1Gobierno e Institucionalidad

Los políticos son las personas que toman las decisiones mas importantes en una ciudad, partir de esto se logran alianzas o rupturas.

Percibí una Valparaíso fragmentada, signo de esto fue la poco o nula presencia de la municipalidad en todo el evento pero de igual manera la apatía para que esto sucediera por parte de instituciones, academia o grupos privados. Recordé al Medellín de hace un poco mas de diez años donde la desconfianza ante las instituciones reinaba y los asuntos con el estado se delegaban por parte de los habitantes ante una queja constante de corrupción, politiquería o clientelismo., pero con poca acción.

Percibí un Valparaíso supeditado a un estado central, con un puerto que no aporta lo que uno imaginaria a la ciudad y una ciudad patrimonio de la humanidad donde pareciera que no se entiende muy bien que significa esto desde el aspecto cultural hasta los aspectos relacionados con la inversión y administración de recursos.

Este “divorcio” con el Estado no permitirá un desarrollo integral para la ciudad, no permitirá definir áreas de intervención estratégica (Mar/Puerto, Plan y Cerros), no permitirá pensar en continuidad política que permita cristalizar grandes ideas, No permitirá a las comunidades trabajar de la mano con el estado, no permitirá cristalizar un real patrimonio donde la estenografía urbana este activa junto a la institucionalidad. Y acá vuelvo a recordar un Medellín donde los grupos apolíticos, académicos y privados se involucraron con el estado, aportaron sus ideas venciendo el tabú del funcionario público perezoso e incapaz y pudimos hasta hoy tener los mejores profesionales en función de lo público, en mi caso como modo de vida y vocación.

Viendo en el auditorio cerca de cuatrocientas personas, quería pensar que quizá teníamos ahí al próximo alcalde de Valparaíso, porque no pensar en alguien que nunca imaginó serlo, porque no pensar en una desbandada de profesionales tomándose el poder con pasión, conocimiento, honestidad y sensibilidad.

Pienso en un proyecto urbano integral PUI sobre alguno de los cerros más deficitados, pienso en un Plan Valparaíso 2036 (en los 500 años de su “no fundación”), en una red chilena donde las ciudades difundan y fusionen experiencias o porque no, en un pedazo de Latinoamérica a través del Pacífico a modo de gran nación que entienda que muchos problemas no son exclusivamente nuestros, son compartidos y en algunos casos ya se han resuelto o han aparecido otros. Planear de manera creativa es escuchar, intercambiar, ser flexible, anticipar.

oscarsantana--*www.arqsantana.com

 

 

 

 

 

 

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