Orgullo y prejuicio en la obra “Hetu’u, en el ombligo del mundo”

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Por Matias Cruz*

Teatro Planetario presentó recientemente en el Parque Cultural de Valparaíso, una obra sobre el orgullo y la identidad indígena: “Hetu’u, en el ombligo del mundo”. La compañía, creada en el 2010, cuenta en su bitácora varios montajes, todos ellos basados en el juego de sombras, luz y artefactos, que generan profundas atmósferas e impresionantes efectos lumínicos. Con “Hetu’u , en el ombligo del mundo”, no hacen la excepción. La obra narra la historia de un niño porteño llamado Hetu’u quien viaja a Rapa Nui durante sus vacaciones. Aquí conocerá a su primo Nukura quien lo llevará en pequeñas aventuras, que terminarán en un viaje de autodescubrimiento gracias a una experiencia mágica, donde el protagonista conocerá la historia Rapa Nui y el orgullo de su identidad, de la mano de un místico Moai, espíritu de los antepasados, todo esto a través de marionetas y escenarios cuidadosamente realizados.

La obra posee varios elementos que hacen que se constituya como una puesta en escena digna de ver.

En primer lugar, el tema de la obra es muy contingente reflejando la realidad de manera certera. En la historia, Hetu’u, el personaje principal, reniega de su identidad indígena producto de las burlas de sus compañeros chilenos que lo tratan de “indio”, hecho que no dista de lo que aún sigue pasando en las aulas nacionales, pero también a nivel de políticas de Estado. Hetu’u finalmente descubrirá su historia a través de las enseñanzas del espíritu de los antepasados, deseando aprender más de la misma.

En segundo lugar, las marionetas que representan tanto a los niños Hetu’u y Nukura, como el Moai parlante y algunas figuras de animales marinos, muestran un buen manejo y control de manos. Se nota que hay mucha práctica. Los movimientos de los muñecos logran transmitir las emociones de los personajes, y las acciones están tan bien desarrolladas que incluso desde lejos es posible apreciar el lenguaje corporal de los niños. Las voces de los miembros del grupo, con buena dicción y gran dramatismo, le dan tanta vida a las marionetas que pareciera que realmente vemos personas pequeñas.

En tercer lugar, los recursos escénicos son magistrales: el día de juego en la playa Anakena, el viaje bajo el mar, la caída al fondo de la tierra, la reunión con el Moai… Todo mantiene la impresión de un viaje fantástico gracias al manejo justo de luces, el humo, telas negras y azules,corales brillantes, y muchos otros detalles escénicos que vale destacar. Junto con la obra, estos detalles son un arte en sí mismo, fácilmente la danza de los peces brillantes podría ser un show por sí solo.

El único problema de la presentación fue que el lugar no era lo suficientemente adecuado para una obra de estas características; el show de marionetas y luces estaba claramente diseñado para un espacio más pequeño por lo que lo amplio del teatro del Parque Cultural de Valparaíso terminó restando cierto dramatismo a algunas entradas y momentos de la obra, entorpeciendo algunos juegos de luces, ya que se difuminaban en exceso. Además, si bien el sonido y la música eran notables, de pronto la definición de este se perdía por un reverb excesivo producto de una sala llena hasta su máxima capacidad, lo que afectó algunos momentos claves de la obra. A pesar de esto, la impecable performance de los integrantes de Teatro Planetario logró superar estos pequeños eventos.

Esta es una obra que aporta al conocimiento sobre la cultura y la historia Rapa Nui. Además, fomenta el respeto a la diversidad cultural, tan necesaria en nuestro país donde la discriminación y el bullying son un problema constante entre nuestros niños y niñas, creando conciencia, educando con un tono ameno, artístico y muy familiar.

*Profesor de Historia PUC. Alumno III Laboratorio de Crítica Cultural de Balmaceda Arte Joven

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