Oda a la Inocentonta

inocentontaintroPor Sylke Springer, actriz y pedagoga teatral

Es que van pasando los años mijito y uno no se da cuenta, Tienes veintisiempre, te creí la más rica del mundo y estay recién terminá del pololo eterno que te daba caña, porque al final te das cuenta que no era el copete el que te daba caña, nooo, era otra cosa…

Y bueno, vas al supermercado toda cocoroca, y el empaquin te dice: “Señora se le quedó esta bolsa”. ¡SEÑORA! No sabes si tirarle la bolsa por la cabeza o quitarle la moneíta de 100 toda cagona que le diste; No haces ninguna de las anteriores y te vas con la rabia entre las piernas, porque pa peor estás que te meas, y no encuentras ni un baño. Pa rematar, sales del súper y te caga una paloma… y ¡En la Cabeza! Sigues el camino y chan… no cerraste bien la botellita con agua que echaste en la bolsita de roneo, la que más encima te choriaste del súper.

POR CHORIONA TE PASA, se te moja la bolsa, se desfonda y se te cae toda la merca, y tú digna, porque te creí mina, sonrisita pa allá y pa acá, poniendo cara de mis chile, de taco y hocico rojo. Nadie te ayuda!! Más encima te miran con cara de “pucha la cabra pava lesa”, porque ahí volví a ser una chiquilla, claro cuando conviene no más.

Al final tomai un coleto pa la casa, aguantándote las ganas de miarsh, (ahí queremos ser hombres), te dejan al frente de tu casa y en eso que ibas a cruzar, viene la cachá de autos, y como justo había llovido, no faltaba más, pasan casi por encima tuyo, autos de mierda, te empapan, te revientan la poza. Pero no importa, llegaste a tu casa sana y salva, te measte, y lo mejor… es que quedaste bañadita.

Quedó limpiecita la inocentonta.

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