MAMÍFERA, retratos con lápiz pasta en Casaplan

El periodista, editor y escritor Marcelo Mendoza saca a la vista sus cuadernos de dibujos, que ha hecho toda su vida, para mostrar su faceta de artista visual como Lucha Pus. La muestra se inaugura el sábado 4 de junio a las 12 horas y estará abierta hasta el 30 de junio en Casaplán  (Av. Brasil 1491, Valparaíso).

cuadradaLa exhibición MAMÍFERA consiste en un conjunto de 20 grabados digitales de retratos, dibujados con lápiz pasta negro y rojo en hojas de un cuaderno, teniendo como motivo rostros humanos que destacan por la simpleza de la línea y su perplejidad.

Los dibujos de Lucha Pus se inscriben en el automatismo surrealista y, según el decir del destacado artista holandés Gam Klutier, “reflejan lo invisible, derivado de un impulso mental, y utilizando la línea como materia prima para construir un mundo pícaro. Él expresa su agilidad artística con una línea sencilla y directa, reduciendo la complejidad humana a un ser cómico con un gran pico que parece manifestar no solamente la nariz humana con aspecto de pájaro, sino más bien como el instrumento para acercarse de uno a otro”.

MAMÍFERA es la primera exposición de dibujos de Lucha Pus, heterónimo femenino con el que sale del closet como artista visual Marcelo Mendoza, periodista, escritor y editor.

“Hay gente rara y aburrida que siempre ha hecho lo mismo, desde su primera infancia: oye la misma música, reclina la ceja en similar actitud de sospecha, elonga el labio –semisonriente– por idénticos motivos, se perpleja ante situaciones igual de poco relevantes, se pregunta las mismas cosas y, para peor, las respuestas que se da también siempre son las mismas. Si vamos al fondo del asunto, lo que provoca esta condición es que la mirada (canción) se ha conservado intacta. Es el caso de MAMÍFERAS, los dibujos que he hecho durante toda mi vida”, sostiene Mendoza (Lucha Pus)

Exhibe retratos de los rostros que reiteradamente ha mirado y registrado desde su silenciosa barricada/observatorio. De todo su deslumbramiento por la naturaleza plena, lo que más le obsesiona es la naturaleza humana y de ello encuentra que lo más significativo es cómo el hombre mira. Sabe que la realidad es una caricatura. Le es imposible representarla de otro modo que no sea deformándola, porque es deforme, captando el gesto curvo, la línea simple pero filuda, que construye rostros de seres de una perplejidad serena, sin altisonancias ni verborreas.

No hay ropajes: desnudos, desvestidos. Tampoco orejas, porque no hay voz. Los retratos se construyen con el mínimo recurso de la línea (trazada con la precaria intervención de dos ojos, una mano, dos lápices pasta -negro y rojo- y un cuaderno) para que nos apelen con sus inquietantes miradas. Escribe sobre esta muestra Gam Klutier:

mamífera 2 -“Paul Klee decía: ‘Yo sigo la línea’. Responder asociativamente al ritmo de la línea. Espontánea. Abierto al instante. Vagamente guiada por la dirección de la línea. Por el grosor de la tinta. O la timidez del lápiz. Por una apariencia, un reconocer que crece en una curva de la línea o visible por una mini fracción de tiempo en una mancha en el papel. Dibujar es observar las voces en las manos. Lejos de la razón. Pero lleno de la vida. Repleto con ánimo de hacer. De ser el reflejo de la extensión de la vida invisible. De la mente y de la imaginación. Los dibujos de Lucha Pus/Marcelo Mendoza también reflejan lo invisible, derivado de un impulso mental y utilizando la línea como materia prima para construir un mundo pícaro. Él expresa su agilidad artística con una línea sencilla y directa, reduciendo la complejidad humana a un ser cómico con un gran pico que parece manifestar no solamente la nariz humana con aspecto de pájaro, sino más bien como el instrumento para acercarse de uno a otro”.

LUCHA PUS

Lucha Pus nació en el poco hospitalario Hospital de Talca. De niña, lo suyo fue la historieta, aunque su primer dibujo publicado –a los 6 años, en la revista de un liceo talquino– fue una ronda de infantes en torno a un tronco con ramas como homenaje al Día del Árbol. No demasiado tiempo después (a los 11) publicó la revista de cómics Clorozo, personaje que aparecería los años siguientes en dos números más. Una de sus historietas fue publicada íntegra en la revista imprescindible de su niñez: Mampato.

En la adolescencia continuó en esta especie publicando humor gráfico para la revista estudiantil Semiponti, donde alternaba rápidograph con máquina de escribir, pues también llenaba otras páginas con textos: lo más característico de entonces era una tira, a hoja completa, de un cómic sin lectura llamado Simplificio. Según relatan un par de ex camaradas de curso, la desnudez/redondez de los personajes sin habla causaban más perplejidad que risa. Lo suyo era más existencial que lo tolerable a esa edad.

Mamífera - ljmCon dudas, prefirió estudios formales vinculados a la escritura en vez de las imágenes. Aunque a los dos años reculara, abandonándolos, para formalizar su preferencia por la línea a la palabra, ingresando a Arquitectura en la Católica de Valparaíso. En ese entonces iba a comenzar a hacer humor gráfico semanal para la revista Análisis (Lucha Pus tomó el heterónimo de Caperucita) cuando la dictadura tuvo la ocurrencia de cerrar por casi un año el semanario opositor, lo que le impidió hacer su presentación en público. No mucho después abandonó la escuela porteña y retornó a lo anterior hasta graduarse, y después ejercer por demasiados años, en materias propias de los medios impresos. Pero en verdad nunca abandonó el olor a tinta ni el movimiento de mano y dedos para configurar imágenes. Prueba de ello son una cantidad imperturbable de cuadernos, de todos los formatos, atestados de rostros y cuerpos, que se fueron haciendo cada vez más curvos, desnudos y simples. De vez cuando hizo algunos de ellos para publicaciones y muestras de circulación restringida. Ha participado muy subrepticiamente en algunos proyectos de arte visual, pero rayando el anonimato, aunque no raya sino que delinea. Lo que hoy saca del closet Lucha Pus no es nada nuevo: es lo que ininterrumpidamente, bajo distintos soportes (pliegos d papel y bandejas de cartón, entre otros), ha hecho siempre. La diferencia es que decidió salir del convento: el voyerista se desnuda en el mostrador.

MARCELO MENDOZA

Marcelo Mendoza (1964) es periodista, escritor y eterno candidato a doctor en Sociología, con estudios de Arquitectura y Filosofía (con el filósofo andaluz Juan Blanco de Sedas). Publicó los libros De cómo Margarita Flores puede cuidar su salud y ayudar a salvar el planeta, con Adriana Hoffmann (1991); Todos queríamos ser verdes (1994), 22,5 poemas perdidos (Madrid, 1996); La muerte de Pinochet, junto a Fernando Villagrán (2003). Con este autor también colaboró en Disparen a la bandada (2002).

En 2011 publicó Todos Confesos (Diálogo con sobrevivientes notables del siglo XX), que obtuvo el Premio Escrituras de la Memoria del Consejo Nacional del Libro. En 2013, junto al fotógrafo Alvaro Hoppe, publicó el libro 21 Sueños.

En los últimos años ha editado 6 libros de la obra del poeta surrealista Enrique Gómez-Correa, muerto en 1995.

Se inició en el periodismo en 1986 en el semanario APSI. Cinco años después dirigió la revista El Canelo. Vivió en Madrid, donde colaboró en el diario El País. A su regreso a Chile, fue director fundador del periódico electrónico El Mostrador. Después fue editor de la revista Patrimonio Cultural. Ha escrito para varias publicaciones, entre ellas, Paula, Capital, Siete+7 y crónicas de viaje en la revista “Domingo” de El Mercurio.

Su última estadía en salas de redacción fue como editor del suplemento de Reportajes (“Domingo 7”) del desaparecido Diario Siete. Es editor de numerosos libros y publicaciones de gran diversidad de temas. Y varios ensayos, crónicas y reportajes de investigación en medios chilenos y extranjeros llevan su firma. Una de sus investigaciones, publicada en Diario Siete en 2006, derivó en la devolución del Estado de Chile al Perú de 3.877 valiosos volúmenes saqueados durante la Guerra del Pacífico por las tropas chilenas.

En 2010 creó Mandrágora Ediciones, proyecto editorial independiente que lleva unas 40 publicaciones.

Ha participado de iniciativas creativas (visuales, audiovisuales, musicales) con una característica interesante: como una acotación al margen, pero al margen de absolutamente todos sus escritos, cuyos borradores intercalan la multitud de palabras con las que ejerció un oficio para poder vivir con los dibujos con los que ejerce el oficio de respirar. Nada nuevo bajo el sol.

 

 

 

Comenta desde Facebook

Comentarios