Los Neopiratas

neopiratasintro_1Los neopiratas ya no apestan. Los neopiratas en Valparaíso visten jeans y camisas de piquet (ocasionalmente llevan sendos trajes), conducen automóviles y dicen querer el puerto. Se adoran diciendo que les agrada la vida de tobogán que tienen en el puerto.

Por Danilo Vega

A todo esto los neopiratas ya no navegan.

Los neopiratas recalaron en tierra, no se han ido y tal vez nunca lo hagan. Otrora incendiaban la ciudad desde la bahía efectuando movimientos de despiste ante las flotas de la armada; hoy comandan una secta de pirómanos que se internan por los cerros para abrir nuevos terrenos a ocupar. Los neopiratas son ahora micro-colonialistas. Compran tierras en desuso, quemadas, con edificios hechos mierda, que ellos ayudaron a destruir, perdón… ellos sólo cumplen con ayudar a que el tiempo pase más rápido, dotando a los cerros de sendos edificios armados como piezas de un barco monótono, cuyos mástiles de concreto dominan los faldeos de Valparaíso.

Los neopiratas actúan de manera estratégica, surcan calles arriba en sus automóviles conversando con dirigentes vecinales, tramando con ex-delincuentes la inocente caída de un cigarrillo sobre las cortinas o sabanas. Están ahí tras los eventos funestos. Luego cuando el humo ya se ha esparcido entregan la ayuda y dan recomendaciones a través de los gobernantes de la ciudad, “dichos lugares no son seguros, es más, dicen que está maldito”. Las familias indignadas, acogotadas por la carencia de un espacio en el cual vivir, toman la ayuda que les venga y se retiran de sus hogares para ir a nuevos terrenos abiertos en zanjas innombrables, entre quebradas perdidas donde ya no se ve ni se siente el mar, “ya no importa, que va importar, si usted puede ver el mar por TV HD y con mejor sonido que frente al mismo Neptuno” dicen los neopiratas que otrora conocieron a Neptuno y que hoy tienen acciones en un par de canales de televisión.

Con esta simple operación de despojo lo que sigue es simple, pero no menos demoroso. El tiempo funciona como un distractor eficaz. Pesados meses en que estos espacios de nada, con vigas aún en pie, fachadas negras, adobes derruidos y latas retorcidas, pasan a convertirse en lugares peligrosos, idóneos para ponerse en venta. Curiosamente junto a los incendios, en un terreno que hace años esperaba su oportunidad, surge un gran cartel “SE VENDE” con número y correo electrónico. Es el momento en que los neopiratas hacen su aparición ya desvergonzada y sin culpa, todo para brindar, sin interés de por medio, una oportunidad de viviendas dignas, departamentoides y con piscinas.

Los neopiratas ya no se dejan dreadlocks, ni siquiera usan parches en el ojo, sólo se les ve con gafas. Logrado el cometido los neopiratas siguen su curso ahora brindando trabajo a obreros de la construcción y entregando a la comunidad edificios de “alto estándar”, toda huella tras esta operación no llega a ser más que entretención para los peritos quienes se dan de cabezazos dilucidando la razón y origen de tanto incendio en un terreno tan apetecido, un nicho de negocio glorioso con vista a mall y mar.

En ese sentido los neopiratas se rigen por la ley de la oferta y la demanda, un juego más efectivo y con mejor aspecto que el pillaje a mano armada de antaño. La búsqueda no para, el puerto principal es un verdadero crisol en nichos y esquinas provechosas y los neopiratas siguen olisqueando el humo de un terreno por liberalizar

Esta fotografía fue tomada en calle Tocornal llegando a Gonzalez en el Cerro Barón, a casi un mes del incendio registrado el 22 de noviembre en el mismo sector. Con este los siniestros llegaron a cuatro, (en solo un mes) dejando a cerca de 60 personas damnificadas. El letrero "Se Vende" apareció en un terreno aledaño a las propiedades el pasado mes de diciembre
Esta fotografía fue tomada en calle Tocornal llegando a González en el Cerro Barón, a casi un mes del incendio registrado el 22 de noviembre en el mismo sector. Con éste, los siniestros llegaron a cuatro, todos en solo un mes, dejando a cerca de 60 personas damnificadas. El letrero “Se Vende” apareció en un terreno aledaño a las propiedades el pasado mes de diciembre

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