Lo esencial es invisible a nuestros oídos…

sonidosintroPor una parte, que la influencia de la música sobre todo ser vivo es un hecho, es una verdad de Perogrullo y se la ha señalado en todos los tiempos. ¿Quién no recuerda a Saúl y David con su lira de efectos sedantes o antiespasmódicos?

Por Rubén Cáceres, músico porteño

Toda la antigüedad se sumerge en una verdadera intuición acerca de la influencia musical sobre el hombre. Los griegos le asignaron además a la música el papel preponderante de ser la expresión de algunos sentimientos. Aristóteles dejo planteado el problema sicológico de la influencia de la música sobre el hombre, al tratar conjuntamente de probar un paralelismo bilateral:” un sentimiento dado se exterioriza por cierta manera musical a la vez que esa manera musical podría despertar el sentimiento correspondiente”.

Oír música no debiera limitarse a la sola indicación indiscriminada o mera distracción sino como un elemento médico comparable a ciertos remedios activos de la terapéutica que en ciertas dosis pueden ser favorables y curativos, pudiendo también convertirse en altamente peligrosos y tóxicos por un dosificación inadecuada.

De la combinación de palabras nace el lenguaje y desde que aparece el lenguaje en la historia de las sociedades comienza a eclipsarse la fuerza del garrote, la dentellada o el predominio del más brutalmente feroz. El nexo y reacciones interhumanas producidas a través del lenguaje son de amplitud insospechada en la auto superación y relación espiritual entre los hombres. La expresión vocal empieza en el hombre desde los primeros albores de su vida extrauterina. Así pueden observarse en su conducta manifestaciones que no son primariamente utilitarias y si meramente expresivas, indicadoras de las variaciones de su ser. Este aspecto expresivo es inicialmente involuntario e inconsciente, gestos, actitudes, modificaciones musculares coexistentes con el grito del recién nacido o con el llanto del lactante, evidencian las modificaciones corpóreas del ser.

Por otra parte una fase posterior, que es la más importante, consiste en el momento en que el lactante asocia la producción de ciertos gestos, gritos movimientos con la obtención de ciertas satisfacciones. Desde este momento lo que se producía de un modo espontáneo pasa a ser ahora provocado deliberadamente como recurso para comunicar sus apetencias. Luego tendríamos que los orígenes de la música se confundirían con los orígenes del leguaje humano y que la música en sus manifestaciones iníciales es una forma de movimiento y expresión. Por lo cual no solo se debe tener al momento de oír música una expectativa de lo que va a ocurrir efectivamente, mas allá de responder a actos conscientes en busca de satisfacciones internas en cada individuo.

Al concurrir a un concierto, al oír un audio o presenciar una obra artística se debe desprender de todo juicio pretendido de cual será el resultado en su propio ser, de dicha manifestación artística. Esta exposición, relativa a la influencia musical en el ser humano, va íntimamente relacionada con toda expresión artística ligada a la generación de sonoridades, prismas valóricos-artísticos que se despliega por estos días en el VII Festival Internacional de Arte Sonoro (Tsonami), con la convocatoria de compositores tanto nacionales como extranjeros y su objetivo de contemplar una serie de actividades en torno a la sociabilización e intercambios de prácticas sonoras y experimentales.

En su séptima edición no ha cesado la originalidad e inquietud por dar a conocer a la comunidad que la sonoridad como tal, como se vive habitualmente y que pasa cerca de nosotros sin ser de utilidad hasta que una persona reúne esos elementos en una obra y comienza una etapa de reflexión y creación en torno a elementos que son tan elementales, que siempre nos han acompañado desde nuestro origen como raza, que por más que un ser alcance su madurez cerebral y esté consciente de lo que ocurre a su alrededor, nunca adquirirá el dominio de lo que efectivamente nos quiere comunicar la naturaleza y nuestra continua convivencia con lo natural, toda esta insuficiencia humana se ve enriquecida por el enorme y brillante trabajo que se despliega en el Festival Tsonami que nos lleva de la mano a pensar sobre qué es lo verdaderamente esencial a nuestros oídos.

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