Lo Aurático en el Arte Virtual

Valentina Isabel Soto Almonacid.
Actriz, productora Cía. La Bóveda Celeste, Gestora Cultural.

Desde marzo del año 2020, la pandemia del Covid–19 ha provocado una desconfiguración importante en la cotidianeidad, modificando nuestras formas de relacionarnos y desenvolvernos en términos laborales y sociales. El mundo del arte y la cultura, ya bastante precario y abatido, no está exento de consecuencias; el distanciamiento social terminó con todo tipo de exhibición de arte, las audiencias atienden a necesidades más básicas de supervivencia y los y las artistas se ven con las manos atadas. La creatividad de este sector lleva a observar la otra cara de la moneda, esa mirada que ofrece una invitación a reinventarse, cosa que no es nueva en el arte, ya que ocurre constantemente, pero ¿Qué alternativa nos concede la pandemia para reinventarnos?

La respuesta la podemos encontrar en el canal de comunicaciones por excelencia que utilizamos en el día a día, internet.

Para el mundo del arte, no es nuevo hacer uso de la World Wide Web: Desde los años 90, artistas de todas partes del mundo comenzaron a reconocer este salto comunicacional, dando nacimiento a conceptos como el “Media Art”. Claudia Giannetti (2000), investigadora experta en Arte Contemporáneo, representa la voz de muchos (as) artistas al decir que el uso de internet para ejecutar actividades artísticas no significa que el valor único de la experiencia es el uso del dispositivo en sí, sino que viene a sumarse a la lista de características que definen lo que podría o no ser una obra, y así aumentar el campo de acción y acceder a nuevas audiencias, respondiendo, a su vez, al contexto histórico y social donde se posa.

Podemos detectar una gran variedad de manifestaciones artísticas que se llevan a cabo en medios virtuales desde antes de la pandemia (música, cine, artes visuales), pero ¿Qué sucede con el teatro? Esto considerando que las artes escénicas se rigen en base a lo que Dubatti define como el “convivio”: “reunión, de cuerpo presente, sin intermediación tecnológica, de artistas, técnicos y espectadores en una encrucijada territorial cronotópica (unidad de tiempo y espacio) cotidiana” (Dubatti, 2011). Walter Benjamin definió esta característica como lo “aurático” o “Un entretejido muy especial de espacio y tiempo: aparecimiento único de una lejanía, por más cercana que pueda estar” (Benjamin, 2003, p.47): Se busca que seres humanos puedan encontrarse, gozar de la conexión integral de los sentidos en un lugar donde se mezclan las energías, se sienten los mismos olores, sonidos, imágenes, temperatura, y se comparte el secreto de la sensación y la emoción que en ese momento ocurrió, y nunca más volverá a ocurrir de la misma forma, gracias a la vivencia espontánea.

Llevamos aproximadamente medio año en confinamiento en Chile, donde muchos (as) artistas teatrales han decidido no sentarse a esperar a que termine la cuarentena. Chalas Hawaianas Dentro de una Ballena es un ejemplo de la resistencia a la que artistas abogan, entre tantas otras actividades que estuvieron o siguen en circulación, se construyen con recursos teatrales y se exhiben por medio de internet en vivo. Si no es teatro, pero se siente como si lo fuera, ya que es posible habitar estados de colectividad bastante similares ¿Qué es? Estamos viviendo este fenómeno naciente en tiempo real, con poco o nada de sustento teórico documentado, por lo que lo empírico es nuestra mejor herramienta. Hasta la fecha, se observa que las obras artísticas virtuales con recursos teatrales si son auráticas, debido a la suscitación y encuentro de emociones únicas e irrepetibles de artistas y audiencias.

Se pueden detectar numerosos elementos teatrales en experiencias virtuales (que apoyan la virtud aurática): trabajo en base a una dramaturgia, técnicas de dirección de actores, herramientas interpretativas, construcción de personajes o roles. La obra se construye, a la vez que se entrega a un proceso de “compactación”, donde el equipo se familiariza con el espacio, reducido a lo que la cámara capta, esto aplica tanto a imagen como a sonido, por lo que el trabajo vocal y corporal se entrena para dialogar con su medio. La primera gran característica que acerca estas actividades muy estrechamente a lo teatral es la exhibición en vivo, manteniendo la idea de suscitar pensamientos, emociones y sensaciones particulares, espontáneas e irrepetibles en artistas y públicos, que dialogan en un elemento en común, que es la obra. La segunda característica detectada, es el uso de elementos cotidianos en la construcción de obras, o la incorporación de objetos o costumbres supuestamente ordinarias en el relato, resignificando su rol o sentido, demostrando que el arte no es un campo exento de su contexto. Según García (2010), introducir al arte objetos “innobles” abre las puertas a comprender y disfrutar de él sin necesidad de formar parte de un circuito cerrado de eruditos y estudiosos: el mismo uso de internet significa la incorporación de un elemento “profano” (web, dispositivo electrónico); en Chalas Hawaianas Dentro de una Ballena, se sitúa el inicio del relato con las actrices en un acto banal diario, que es maquillarse en el baño de la casa, o darle rol a una bolsa de plástico, aspectos que llamaron tremendamente la atención de quienes participaron de la experiencia.

Al momento de enfrentarse a exhibición de obras online, se observa una convocatoria considerable: La temporada de Chalas Hawaianas Dentro de una Ballena (realizada todos los sábados de julio de 2020) llegó a una convocatoria superior a 200 personas. Los públicos conectaron con las temáticas que se les presenta, sintiéndose removidos a nivel emocional al recibir el contenido, se sientes directamente interpelados cuando las actrices observan directamente a la cámara y dirigen su actuación a ella, y trascienden a la desconexión física, escribiendo en los comentarios o enviando mensajes internos para compartir sus pensamientos, expresando que las intérpretes irrumpen en sus hogares a través de su interpretación y agradecen la instancia de disfrute y reflexión a través del arte. Podemos afirmar que ocurre un intercambio comunicacional particular, que es diferente a cualquier otro y nunca volverá a ocurrir de igual forma, donde tanto públicos como artistas habitan lugares emocionales y reflexivos espontáneos, entregándose a la experiencia integral que propone la obra.

La virtualidad es un espacio con mucho potencial y libertad de generar contenido de forma autónoma; nos hemos encontrado con variadas técnicas teatrales que sí pueden aplicarse, además de numerosas y variadas audiencias que las consumen y que están en busca de una oferta constante, escogiéndolas por encima de otras actividades de distensión y entretenimiento. A su manera, es muy cercana a lo aurático, por lo que el escenario de aquí en adelante es positivo y esperanzador. Los dos desafíos más grandes para el futuro de esta práctica se pueden atribuir a dos entes distintos: el primero, atribuido a los y las artistas y trabajadores (as) teatrales, es profundizar la investigación, avanzando en técnicas y sistemas de fidelización de públicos en estos medios; el segundo desafío, atribuido al Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, es un accionar activo y efectivo en apoyo del sector laboral cultural del país, mediante una verdadera escucha y consideración en las mesas de diálogo, junto con la gestión de atribuciones del Ministerio, que le permita emprender en planes de acción que respondan al contexto actual, planes que van más allá de liberar más fondos concursables, que va en desmedro de la asociatividad y la colectividad, virtud primordial en el quehacer artístico.

Referencias
  • Benjamin, W. (2003). La Obra de Arte en la Época de su Reproductibilidad Técnica. (1ra ed.). Ciudad de México: Itaca.
  • Dubatti, J. (2011). Introducción a los Estudios Teatrales. (1ra ed.). Ciudad de México: Libros de Godot.
  • García, N. (2010). La Sociedad sin relato. (1ra edición). Madrid: Kats Editores.
  • Giannetti, G. (enero, 2000). Arte Electrónico: Ciencia, Redes e Interactividad. Ponencia presentada en el Seminario de Arte y Tecnología, Badajoz, España.

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