La fotografía como acto humano

Acordionista c. Pedro MonttSe me pidió que escribiera una defensa de la fotografía en cuanto a que es arte, ante la negación de algunos sectores de funcionarios o selectores de obras de galerías de arte locales. Esto es algo que me sería muy difícil de hacer ya que sería una perogrullada: la fotografía es un arte desde su nacimiento porque produce imágenes.

Texto y fotografías de Luis Salvatierra

Una defensa de la fotografía sería como tratar de justificar que la pintura, la escultura o el grabado en general –a pesar que se puede analizar si una obra en particular alcanza la característica de obra o no- son arte. Dudo que alguien a estas alturas de la cultura se dedique a hacerlo. Además, ya Egar A. Poe escribió de ello justo al nacimiento del daguerrotipo y Baudelaire lo hizo sobre las posibilidades de la fotografía si los fotógrafos se deshicieran de las exoticidades que ella presentaba. Lo que puedo hacer en cambio es tratar de escribir sobre el por qué la fotografía es un acto cultural humano y siendo así se le entiende como arte al crear una obra que pasa a ser una nueva realidad cultural. Siendo así, lo primero que habría que mencionar es que el disparar una fotografía es un acto humano y ello requiere una intención también humana. Por su parte, aquella intención es la manifestación de una utopía hacia el futuro y esa sería la definición de lo que yo considero define al ‘arte’ cuando esta integra una calidad estética.

La intención
Aparentemente, en el concepto del entendimiento popular, la fotografía es un hecho instantáneo que ejecuta la cámara de por sí, sin que se recurra a la intervención humana; es decir, sin que se requiera una premeditación de hacer una fotografía ni que existan pasos intermediarios entre la realidad-naturaleza y la nueva realidad que es la copia fotográfica, nacida de una manipulación.

Por el contrario, el primer concepto que se debe entender sobre la fotografía, y en cualquier formato o medio, sea análoga o digital, es que el acto de fotografiar es un acto humano, por lo tanto social y a voluntad de quien lo hace.

Como arte, el fotografiar es el acto de tratar de comunicar al mundo lo que el fotógrafo ve y entiende del mundo que lo rodea basado en sus experiencias anteriores, en sus impresiones o emociones al captar la imagen, de su filosofía/política y en lo que desea comunicar hacia los observadores de este ‘producto final’. Me refiero a la fotografía ‘como arte’ o ‘como expresión’ ya que a estas las entiendo como una fotografía que se expone al público y no queda guardada en los archivos de su creador escondida a los ojos de todos. Otra característica del arte es que se trata de una obra que se expone a los ojos de un consumidor y sale del ámbito personal del creador.

Democracia colorLa realidad transformada
El fotografiar, entonces, es el intento de la persona tras la cámara por cambiar el mundo que lo rodea proponiendo una ‘etapa’ superior de la realidad en una obra que se diferencia de la realidad-naturaleza desde donde fue sacada y, en ciertos términos, transforma el mundo como lo conocemos: se proponen nuevas ideas a lo conocido.

Es decir, el mundo se ve transformado aunque sea mínimamente al alegrarse o entristecerse por ver la foto de un pariente, al ver un hecho que alegra o enoja e incita a tomar una acción. Lo mismo ocurre al ver la fotografía de una realidad social como el trabajo infantil o una demostración política: el espectador recibe una carga emocional intencionalmente creada que le have al menos considerar tomar una acción a favor o en contra de las condiciones apreciadas en esa imagen donde se remeda la realidad.

La creación fotográfica, aunque sea una imagen ya conocida, la verá alguien y le dará un nuevo entendimiento de la realidad que ya conocía anteriormente. Si muestro una fotografía, el espectador se formará una nueva idea de lo que es el mundo y reaccionará positiva o negativamente. Es más; en el fotógrafo tanto como en el artista en general, aquella creación impone reacciones y retroalimenta antes de ver finalizado lo que se está creando. Esto ocurre en la mente del fotógrafo en sí cuando sale a la calle con una idea en mente y luego esa idea se adapta a las condiciones reales del sujeto y tiene que encuadrar en su visor la parte de la realidad que le interesa, cuando más tarde tiene que adaptar aquella intención/idea para componerla y equilibrarla dentro de las cuatro paredes de su visor y aún más tarde, para adaptar los colores a esa pictoricidad y equilibrio de tonalidades.

(Estando dentro de la realidad, hay que tomar también en cuenta otras intenciones que ya no pertenecen al creador de una obra, sino a quienes le rodean: cuando have años atrás los militares supieron que Rodrigo Rojas estaba tomando fotos que podrían –por el hecho de andar con una cámara que le daba la posibilidad de una narración- influenciar en algo a la opinión internacional, reaccionaron negativamente a su actividad y lo quemaron vivo en una calle de Santiago, tanto como antes habían fusilado a Cristián Montecinos por haber fotografiado a los presos políticos en el Estadio Nacional.)

El producto fotográfico, por tanto, lleva integrada una intención del fotógrafo y esa intención se traduce en una comunicación hacia el espectador que lleva inserta una proposición a favor o en contra de la situación fotografiada.

Por tanto, la fotografía nace en una acción que desea cambiar al mundo, consciente o inconscientemente. Esto ha sido una realidad desde el nacimiento del arte pictórico y escultórico, la literatura y luego de la fotografía.

Cabezas de pescadoNo puede haber fotografía si no hay humanidad y la fotografía, por tanto, como historia, pertenece como hecho a la humanidad que se desarrolla en una sociedad. La intención fotográfica o la intención del fotógrafo para levantar la cámara y fotografiar pertenece a una humanidad históricamente capitalista y no a otra. Puede que el fotógrafo se alíe con uno u sector social y por ello deje claro, se oponga o apoye tal situación o esconda su posición frente a la situación política que ocurre diariamente; pero eso no quiere decir que lo mostrado en una foto deje de incluir esa posición ideológica –la intencionalidad- de creador de un documento.

Históricamente, la fotografía nace justo cuando los sectores que conforman la clase capitalista se apropian del poder político en Francia –entre 1789 y 1840, entre Niepce y Daguerre, se dice, porque hubo dos americanos que obtuvieron resultados en la imagen.

Con ellos nace la fotografía de viajes a lugares ‘exóticos’ y a ruinas de una u otra humanidad o cultura le dan la posibilidad de crear una ideología del colonialismo y esparcirla a toda la sociedad por medio de publicaciones como los “Viaje exótico a…[tal o cual región]” como lo son los ejemplos de libros Voyage pittoresque autour du monde, de Louis Choris, o el de Frederick Catherwood, Views of Ancient Monuments in Central America, Chiapas and Yucatan. El Voyage pittoresque dans le Bresil por Moritz Rugendas, que si bien es anterior a la fotografía cumple con el mismo propósito ideológico y no por ello se duda que Rugendas fuese artista.

Otro de los propósitos que la burguesía le impuso a la fotografía fue la de comprobación de que sus propósitos se cumplían porque la fotografía tiene inserto en ella aquella característica de veracidad. Por ejemplo, el general Roca, que exterminó a la población indígena en Argentina, llevó fotógrafos para que documentaran la barbarie del patagón (tehuelche). Nuevamente, tras esa característica de verosimilitud se encuentra el disfrazamiento de la intencionalidad y tampoco se duda de la artisticidad de su resultado.

Hermandad de los que faltan, Gajardo, 2El trabajo transformador de la realidad
Tal como la pintura o grabado, la fotografía se materializa por medio de una maquinaria-pincel-gubia-pomos de pintura, productos nacidos en una fábrica. Como maquinaria, la cámara fotográfica esconde tanto el trabajo que have una persona al fotografiar: se produce una enajenación.
Por otra parte, esto esconde el trabajo que have el laboratorista para revelar y ampliar la imagen si se trata de fotografía análoga o el trabajo de edición e impresión digital si se trata de aquel tipo de fotografía.

Otro aspecto donde la cámara fotográfica esconde el manejo que se hace de la imagen es que se esconde el concepto de manipulación en cuanto al ordenamiento de la imagen dentro de un marco / visor que encierra la imagen fotográfica.

Se entiende que un pintor ‘miente’ cuando hace una pintura porque transforma la realidad naturaleza de tres dimensiones a una de dos dimensiones; pero cuando un fotógrafo entrega su trabajo, éste, a pesar de estar en dos dimensiones, asimila características de verdad en tres dimensiones porque los perfiles que entrega en su copia de la realidad son tan perfectos que desplazan a la realidad misma, algo que en tiempos anteriores al renacimiento ya se conocía como ‘rationabilia mendacia’ una mentira ‘blanca’. Cuando vemos un dibujo ya sabemos que es una mentira verosímil inventada por un dibujante. Sabemos además que ese dibujante usó un pincel o una lapicera para crear su mentira y que tanto pincel como lapicera son herramientas de trabajo: lo mismo que una cámara. ¿Qué have a la cámara diferente para que con ella no se pueda mentir? Y por mentir me refiero a una creación que pasa a ser una realidad integrada a la que nos rodea. La cámara no have nada más que registrar dada la acción de pulsar el obturador. Esencialmente nada porque la fotografía responde a una intención de un fotógrafo que instala su trípode en un lugar escogido por él, eleva la cámara a una cierta altura escogida por él, una cámara que lleva dentro una película de una sensibilidad, un lente, una distancia de enfoque, un diafragma y una velocidad de obturación escogidos por él.

Me refiero a “mentira verosímil” porque el mundo existe en tres dimensiones y la fotografía es una réplica de aquel hecho en dos dimensiones, por tanto, una ‘mentira’ de lo que es el mundo a pesar que lo represente con exactitud a los propósitos del creador.

La fotografía es una narración tanto como lo es un poema o una novela. Lo que sí es diferente es la herramienta que se usa para narrar el asunto.
Otra razón por la que la fotografía históricamente es un arte es porque el fotógrafo fotografía un mundo que se desenvuelve en una realidad dominada por las relaciones del capital y por tanto la fotografía puede demostrar dos cosas, su apoyo al sistema imperante o su rechazo o contestatariedad al mismo por medio de mostrar una alternativa a ese mismo sistema que le da origen.

La fotografía es un acto humano y la humanidad es una agregación de individuos. No se trata de un montón de gente junta y sin comunicación en un planeta, como una suma de individualidades, sino una agregación articulada de gente donde ella se comunica y la fotografía es un acto de comunicación. Es decir, para que haya fotografía tiene que haber alguien que tome una cámara para que ella le sirva de intermediario de lenguaje con otras personas que verán el resultado y que, a pesar de ser ‘resultado’ sigue siendo un intermediario para comunicar ideas, aquella articulación que nace de lo que el fotógrafo intenta comunicar. En otras palabras, la cámara sería lo mismo que la boca y la fotografía lo mismo que las ideas dichas por medio de la palabra hablada. Tanto como alguien tiene la intención de decir algo, alguien toma una cámara para disparar el obturador que registra una imagen que luego se copiará en papel para comunicar lo que se pretende decir… y para decir algo, se necesita querer comunicar: y eso es arte.

 

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