LA DERIVA EN VALPO, VOL. IV

cavilacionesintroValparaíso ardiendo. La Música rock también ayuda.

Por Kuanip

Cavilación 1.

En una pasada por Fb leía un controversial debate acerca de ayudar oincendio ocurrido en nuestro puerto. Una parte sostenía que no se ayudaba a las personas con canciones. La otra parte argumentaba que todo sirve cuando no se tiene nada. Supongo que el lema aquí es “ayuda como puedas”.

Un inquieto músico porteño llamado Claudio Manríquez, agrupó a un puñado de bandas y organizó dos tocatas a beneficio en Valparaíso. La cosa llego hasta Stgo. y Conce. donde también hubo tocatas y los fondos recaudados llegaron a Valparaíso. Esto quedaba de manifiesto porque los recibos de la cuenta bancaria eran fotografiados y subidos a las redes sociales. Ahora bien, se puede debatir acerca de si los bancos hacen llegar esas lucas o no a destino.

Pude asistir a la segunda tocata. El cartel era: “Dumo”, “Boloccos”, “Gatopardo”, “Umbría en Kalafate” y “Akineton Retard”. Cuando llegamos con el guitarrista de “Umbría” a EleBar, nos dieron la bienvenida y encaminaron hasta el interior del espacio. Elebar está compuesto de dos ambientes, cada uno con su barra, escenario, etc. Solo en algunas oportunidades el super-tabique central desaparece y queda un único gran espacio con un tercer escenario.

Esta vez el escenario estaba repleto de equipos para elegir. Vox, Marshall, Fender, etc. Hasta había una flaca “jefa de escenario” que coordinaba todo. Los del sonido con el “Tablet” de respuesta como se suele usar ahora y dentro del camarín me encuentro con dos personas comiendo una enorme shorrillana y unas pizzas heladas en la mesa.

Este nivel de producción es inusual en las tocatas en Valpo. Supongo que como esto es a beneficio, se pone en práctica el “ayuda como puedas”, y ya sabemos el volumen de “ayuda” que ocurrió la primera semana y sus nefastas consecuencias, producto de nefastas, tardías, incompetentes e ineptas practicas gubernamentales.

Dumo

Dumo

 

Cavilación 2.

En fin, la tocata empieza con 10 min. de retraso, algo insignificante a lo acostumbrado. Se ve poco público, pero es temprano así que con confianza. El bombo resuena en el tórax de los que estamos en primera fila. En mi mesa hay una pareja que usa algodones en los oídos como si supiera desde casa a que venía. En general todo suena y suena bien, solo que desde la tercera fila hacia atrás.

La primera banda es “Dumo”. Días antes, un buen amigo nos había contado con mucho entusiasmo de este dúo. Nos hablaba de una mezcla de Primus, de Punk y otras rarezas que solo él conoce. A mí me pareció un dúo bien potente, el bajista tocaba su Squier blanco de 4 cuerdas con los recursos clásicos de los bajistas (bueno, con un maestro como Claypool…) y además experimentaba con su voz y efectillos. El batero era una bestia. Azotaba sus tambores con ene fuerza, los parches sufrían con los baquetazos. En lugar del típico “Crash”, tenía un “Chino” que recibía en cada irregular corte. Uno en mi mesa arriscaba la nariz. Yo lo pase bien. Era entretenido. Es lo rico de ir a ver una tocata en vivo: sentir el volumen, hacerse parte del que está tocando. Tal vez tirar un pollo o gritar alguna huevada. Ahora si la música es algo sublime y te manda a la mierda, bueno. Eso ya es un regalo. Eso se aplaude de pie.

En un momento de la noche salí a fumar pero andaba con mi vaso, así que exterior y ese territorio tiene dueño: el portero. Generalmente es un guardia. No quise dejar “por ahí” mi preciado vaso y me puse a bajarlo con él. Resultó que nuestro guardia era un letrado licenciado en historia y bueno, conversar con él fue un paseo desde Marx hasta Mao saludando a Elvis. Finalmente acabé el vaso, me fumé el pucho y entré.

Ahora estaba tocando “Boloccos”. La música sonaba fuerte. Al principio me sonaba a pop guitarrero. Luego de unos temas, el “directo” se encargó de “mostrar” la intensidad de la entrega hacia el público. Estos tipos vestidos de camisa y corbata transpiraban tipo The Libertines dando todo. Además, el guitarrista de la tele azul se lanzó con un solo. No todas las bandas se las mandan con un solo. Intentaba asociar con el pop de guitarras pero la música de “Boloccos” lo impedía. Era extraña. Se paseaba por ondas musicales desde el rock al pop sin complejos. Bien potente. Una entrega melodiosa con las texturas de la guitarra sonando en válvula a todo cachete.

“Gatopardo” es una banda de Quilpué. Cuenta en su formación con músicos de bandas como “Fatiga de Material” (Naty Lane), “Aurora Voraz” (la maestra de la guitarra Ilse Farías), más el cantautor Lautaro Rodríguez y Sebastián Baldovinos en la batería. Una música que sin permiso podría nominar “piola”. Una cosa agradable al oído, buena onda, sencilla, cómoda de seguir con la patita y conversar con un shopito algún tema relacionado con la música mirando el escenario a veces: la banda suena piola. La tele del vocalista suena a Fender y la guitarra de Ilse solea con la propiedad de los que saben. Una banda redondita. El batero de “Umbría” y su amigo hablan de esto en la mesa contigua.

Luego aparece en el escenario Claudio Manríquez. El organiza esto. “Jurel” toca como solista porque su banda “Adelaida” tuvo un problema de último minuto. Voy a saltarme este comentario, porque haré otro dirigido a este joven compositor, en el futuro.

“Umbría en Kalafate”. Nada. Su tercera experiencia en vivo como trío. Los guitarras se turnan en el bajo y suenan temas con dos guitarras y batera como patada en la cara. Termina la tocata y el público pide otra. Los tiempos están previamente cerrados por la flaca “jefa de escenario” y su segundero, pero la siguiente banda no ha llegado y hay para un par de temas más para estos tíos que están grabando su disco 2014. El tema no es menor. Este evento estaba saliendo a la perfección, pero la banda que cerraba el espectáculo aun no llega. Esto me dejó caer a tierra, a la realidad de Valpo. A “esperar que se llene la sala para empezar a tocar” y volvemos al espíritu del evento. Al “ayuda como puedas” y se comprende que los músicos vienen de otra tocata desde Stgo. Y quieren participar en Valparaíso. Increíblemente las personas aguardan pacientemente cerca de hora.

akenaton

Akenaton

Al fin aparece “Akineton Retard”. Una banda de hace años, que se toma su tiempo para interpretar unos 10 temas. Es un agrado verlos tocar. Son todos secos, los vientos, el bajo, el batero. Me muevo hacia atrás y converso con un personaje que ha estado toda la noche vacilando las bandas. Luego de unas cuantas opiniones me regala un disco de su banda “Humanos Negroides”. Me dice: -“Toma flaco, te lo regalo. Es mi banda, estamos partiendo.” Agradezco el gesto y tengo que irme. Lamentablemente quería seguir conversando con el guardia, pero ya era tarde y estaba cansado.

Cuando salía del local comprendí que no todos estaban impregnados del momento porteño. Contiguo a Elebar, hay un local gigante repleto de estudiantes borrachos junto al todavía vivo reggaetón. Pero estuvo bien buena la noche. Lo mejor: todos ayudando como pudieron. Algunos con canciones, otros pagando la entrada, otros difundiendo. Todos como parte de una cadena que no tiene nada que ver con Fb.

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