La Cordillera de los Sueños

Por: Alejandro Torres

Después de un par de días de tumulto emocional gracias a plebiscito del pasado 25, por fin puedo escribir sobre el último trabajo del documentalista chileno Patricio Guzmán (11 de agosto de 1941), piedra fundacional del documental nacional, latinoamericano y mundial. Por años ha dedicado su trabajo en recuperar y mantener la memoria de Chile y su lucha de sobrevivencia contra el fascismo impuesto, con casi 50 años de trayectoria. 

Justamente es este Chile que estamos viviendo hoy, después del elegir democráticamente la forma del nuevo proceso constituyente, es que La Cordillera de los Sueños viene a ser una suerte de pausa necesaria para mirar atrás y seguir avanzando. La mirada se ha vuelve hacia las montañas para intentar comprender el Chile de hoy, de recordar cosas que parecían perdidas como un espejo del pasado que nos persigue. Donde las montañas, columna vertebral de este país,  son un testigo mudo de lo que diariamente hemos vivido como sociedad. Esas montañas que conocemos tan bien y – a la vez .- desconocemos tanto, que nos acompañan desde siempre, como imaginario colectivo traducido a una caja que alberga fósforos y que todo chileno conoce. Las mismas que vio una generación marcada por el odio y la violencia estatal.

“Regreso al país de mi infancia, de mis orígenes… todo me parece irreal”. Así parte su relato Guzmán, que cierra una trilogía que comenzó con Nostalgia de la luz (2010) y El botón de Nácar (2015), y que con este lanzamiento termina una oda a la añoranza, al recuerdo y a la memoria. Un repaso de toda su carrera, con alusiones a La Batalla de Chile (1975-1979), y En Nombre de Dios (1987), mostrando, como en sus anteriores trabajos, su viaje e historia personal. Recorre su barrio, las ruinas de lo fuera la casa que lo vio crecer y que luego lo vio convertirse en un cineasta, y donde comenzó una de las obras fundamentales y fundacionales del documental nacional y mundial como lo es la Batalla de Chile. Coincidentemente hace pocos días estuvo filmando en Santiago parte del proceso electoral, desde un ángulo de cámara muy similar al que usó en los primeros minutos de aquel arriesgado rodaje.

¿Cómo se filma la inmensidad, cómo se guarda? Mostrar la majestuosidad de los macizos rocosos, del cielo cordillerano y su contraste con la ciudad se logra a cabalidad gracias al acertado uso de drones, sin quitarle la sensibilidad a aquellas tomas que pueden verse novedosas en el cine de Guzmán. Justamente por ello, La Cordillera de los Sueños se siente un trabajo más concreto, pero no menos profundo, que sus obras anteriores. Es más directa, pero se siente más melancólica y cansina. Se cruzan diversas visiones desde las artes plásticas, con el pintor Guillermo Muñoz que sueña un Chile desde lejos (como Guzmán); con las ideas del escultor Vicente Gajardo  o del vulcanólogo Álvaro Amigo. Todos parecen buscar ese viaje al pasado para pedir respuestas a una cordillera protectora, divisoria y aislante, como señala Javiera Parra. O el escritor Jorge Baradit, que nos habla de lo poco que hemos cambiado. Sin embargo, uno de los personajes más importantes que logra capturar es el del fotógrafo y director Pablo Salas, quien ha dedicado más de 37 años a filmar y respaldar escenas ícono de nuestra terrible memoria golpista, desde el tiempo de la dictadura hasta la protesta social actual, filmando su propia realidad, según él. Hay un sentimiento de pesar cuando lamenta que hizo lo que pudo, que se pudo filmar más. 

El punto más lamentable de lo que vemos en pantalla es la cruza del pasado y presente con la acción represiva de Carabineros de Chile, donde su brutalidad sobre grupos de hombres y mujeres que protestan para condenar hechos de notables y sistemáticas violaciones a los DD.HH. y que, hasta hoy, el estado de Chile esconde. Denota que siguen siendo una de las más bastardas instituciones policiacas que han dejado marcas imborrables en los luchadores sociales de ayer y de hoy. Si las piedras de los adoquines provenientes de las montañas y que componen las calles que fueron testigo de esa brutal represión hablaran, hablarían de cómo la sangre corrió por ellas.

La Cordillera de los sueños puede ser tan o igual de intensa que sus antecesoras, y viene a cerrar un ciclo como intentando pasar la antorcha a esos nuevos jóvenes que filman por todas partes hoy en día. En el futuro, cuando recordemos a Patricio Guzmán por su aporte audiovisual, será sobre todo por su deseo final: que Chile recupere su infancia y su alegría. Espero que luego de ver los resultados del fin de semana pasado, con una mayoría abrumadora que clama por los cambios que nos llevarán a una nueva carta magna que definirá nuestro futuro incierto, este sea el legado incombustible de este documentalista que tanto ha hecho por la memoria y la recuperación de la dignidad, para dejar de tener el alma podrida de tristeza, porque aunque ha pasado el tiempo, las injusticias siguen siendo las mismas.

Ficha técnica:
Dirigida por
: Patricio Guzmán.
Guión: Patricio Guzmán
Investigación: Nicolás Lasnibat
Producción: Renate Sachse
Asistente de dirección: Nicolás Lasnibat
Dirección de Fotografía: Samuel Lahu
Montaje: Emmanuele Joly
Sonido: Álvaro Silva

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