La anorexia teatral de Familia Repudio

Tres generaciones de una familia  con un  presente marginal y olvidado tienen la necesidad urgente de deconstruir  sus existencias  y enfrentar  la vida, la muerte y el pasado con empoderamiento y valentía, humor e ironía, con el fin de generar  una nueva historia  sin mártires, verdugos, ni súper héroes traicionados. Eso es lo que relata Salvador No salvó a nadie: La revolución inconclusa, nuevo montaje escrito y dirigido por Stefany Duarte del colectivo Familia Repudio el cual se presentará en Sala Upla los días viernes 8, sábado 9 y domingo 10 de agosto.

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Por Daniela Olivares Farías

Terminó  la carrera de teatro en el 2010  y emigró a Santiago para estudiar en la Escuela La Memoria que dirige el actor Alfredo Castro. Con él, dice,  aprendió a  “des-teatralizar, sacarse el teatro que llevas dentro y el desarrollo de investigación de los mundos perversos y la capacidad de apreciar la belleza  que hay en ellos o incluso de aquellas  imágenes de las historias personales”.

“Durante todo este tiempo de trabajo colectivo, he enfatizado en que las actuaciones estén lo más despojadas de teatralidad. La  idea como compañía es poder lograr un punto de encuentro entre el personaje y la persona, en este caso el actor. Es lo que llamamos la anorexia teatral”.

Luego,  de regreso en el Puerto le  propuso a Dominique Aravena formar una compañía, así su primer trabajo fue Las TraJedias se las dejamos a Shakespeare, obra que estrenaron en el Liceo Eduardo de la Barra en toma, luego resultó galardonada como mejor obra en el Festival de Primavera de la Universidad Arcis en 2012 y al año siguiente fue la obra seleccionada por FITAM para representar a la Región dentro de su programación.

La directora expresa que está contenta con el resultado pero que ha sido un trabajo arduo y sacrificado, principalmente por la escasez de un espacio propio de trabajo. “siempre ensayamos en casas. Estuvimos un tiempo en el Centro Cultural Trafón pero se transformó en centro de acopio, la escenografía de fierro se transformó en carpa y nos tuvimos que  ir  a la ex cárcel a finalizar el proceso”.

“Estamos viviendo una crisis de realidad porque es muy distinto parar una obra con dos personas a un montaje con ocho, todo comienza a dilatarse, la escasez de recursos se nota en la  remuneración de tu oficio  finalmente, y en eso estamos actualmente en la búsqueda de redes que nos permitan movernos con nuestro trabajo a donde sea”.

¿Qué quisiste contar esta vez?

La  obra se trata de una familia con herencias políticas,  fracturas diría yo, producto de la dictadura, de lo que significó la época y cómo la nueva generación, tanto hijos como nietos, también existen a través de esa herencia política y sanguínea. Ocurren hartas cosas que escapan de lo real, es muy sublime e incoherente a ratos. Hay un secreto que tiene relación con la revolución inconclusa que hubo en Chile y ese secreto que guardaron por más de 30 años  ahora renace y a ellos los hace tomar una decisión.

¿Qué es lo que representa esta familia?

Está contada desde una marginalidad intelectual, donde sí llegaron algunos libros, sí llegó la utopía. Por lo tanto al momento de escribir la obra, trate de que cada uno fuera capaz de representar  personajes actuales y contemporáneos  a mi generación. Tocamos temas como el nacimiento, la crianza, la educación y en base  a esos temas planteo qué decisiones tomamos como padres, como madres como familiares en definitiva ¿Qué vas a contar finalmente? ¿Vamos a seguir alimentando la historia que nos contaron?

Cuando escribiste Las TraJedias se las dejamos a Shakespeare, el contexto era el conflicto estudiantil, de hecho estrenaron en el Liceo Eduardo de la Barra en plena toma ¿Dónde fijaste la mirada para escribir esa obra?

Como dramaturga sentí la necesidad de escribir en torno a este tema, a este punto de vista. Tenía que hacerme cargo, como joven, de ese momento, porque las consecuencias siguen. También me hago cargo de que es un tema súper tocado, pero como compañía queríamos pasar por acá.

Esta obra no se trata de Allende, él es la excusa porque estamos apelando a la antítesis del salvador. Cuando comencé a escribir pensaba que la humanidad siempre necesita de un salvador, está Jesucristo, Allende,  tantos otros y todos pasan por el sacrificio.  Pero la base central de esta prosa, la dramaturgia, o del montaje en sí es iconoclasta, ese fue un concepto que me daba vueltas. Creo que sus ideas (de Allende) fueron maravillosas  pero la herencia que tenemos a nivel de ícono se ha ido transformando.  Vas al bar The Clinic y hay fotitos, tacitas. Hoy la izquierda en Chile es súper burguesa no es representativa de nadie,  entonces déjenlo, si no pudo salvar a nadie, murió mucha gente, murió él. Hasta el día de hoy no tenemos educación gratuita, el cobre nunca fue nuestro por eso fue una revolución inconclusa. Y si lo llevamos a un nivel muy marginal, la premisa sería “sálvate solo” entonces de por ahí se gesta esta historia.

repudio1¿Cuál es la responsabilidad de los contemporáneos de esa época en la transformación de estas figuras en simples esténciles?

Creo que estos son personajes que alimentan mucho el romanticismo en torno a la revolución, y el romanticismo a su vez va de la mano del arte y el teatro actual muchas veces sólo se transforma en la representación de  figuras súper mercantiles porque se dice lo que se permite decir.

Hoy en día existe como una prohibición moral  por parte de la izquierda  de criticar la figura de Allende, por ejemplo la compañía La Re-sentida nos muestra a un Allende traicionado, una especie de títere de sus asesores, y esa ficción de la historia es mal vista, como que ofende.

De qué se ofenden si no hacen nada para cambiar el estado de las cosas, todos se van a tomar sus copetes a sus bares (…) es obvio que el teatro no le va a cambiar la vida a nadie, pero me gusta el teatro que puede llegar a cualquier parte. Si llevamos esta obra a una población, estoy segura que lo que va a quedar en la gente no es la figura de Salvador, sino que la realidad de la familia que está en la obra.

Viernes 8 /sábado 9  las 20:00 horas /domingo 10 a las 19:00 horas / Valores: $3000 entrada general/ $2000 estudiantes y tercera edad/ $2000 domingo popular / Reservas en www.salateatroupla.cl

 

“Salvador NO salvo a nadie: la revolución inconclusa”

Dirección y dramaturgia: Stefany Duarte / Elenco: Camila Acevedo, Dominique Aravena, Paola Vásquez, Francisco Valdivia / Músicos: Martín León, Gabriela Caceres / Diseño integral: Lucia Valenzuela, Stefany Duarte / Construcción escenográfica: Lucia Valenzuela, Familia Repudio y amigos / Técnicos: Lucia Valenzuela, Stefany Duarte / Fotografía: Claudia Santibáñez / Audiovisuales: Cristian Muñoz, Claudia Santibáñez, Felipe Bello / Diseño gráfico: Macarena Abarca / Producción General: Dominique Aravena.

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