Juguetes Locos: Una locura muy sensata

Armar tu propio Frankenstein. Tomar de aquí y allá: una cabeza de Barbie, un brazo de Hulk y la cola de un Tiranosaurio Rex. Enaltecer lo híbrido, lo distinto, lo nuevo, la propia creación, de esto se trata “Juguetes Locos”, el taller para niños –y los adultos que se atrevan- donde cada cual arma su propio juguete a partir de retazos de otros.

Por Montserrat Madariaga Caro

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La idea surgió hace cuatro años cuando Pablo Hermosilla (48 años) –dedicado la creación audiovisual, realizador de videos clip para grupos como Los Jaivas y Congreso, profesor de la Escuela de Cine de Chile y pintor, entre otras cosas- junto a Roberto Moya (34 años), artista multimedios, fotógrafo, artesano y autodidacta, en una tarde de Quillota, dejaron fluir su imaginación. Así lo cuenta Hermosilla en esta entrevista; un comienzo sencillo para una idea que tiene múltiples lecturas y usos: según el psicólogo Rodrigo Moncada ayuda a los niños a tener un pensamiento divergente y una mirada ecológica; además, enseña a ser resiliente, a sobreponerse a la frustración, según los terapeutas Alejandro Suarez y Ximena Torres, como también a desarrollar el lenguaje y la capacidad de armar una historia, hacer sentido de las cosas. 
En un mundo al que le ha costado siglos asumir la diversidad se agradece un poco de cordura con sentido del humor.

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– ¿Cómo surge la idea de hacer juguetes de retazos de otros? ¿Qué los motivó?
El año 2010 nos conocimos con Roberto. En nuestras conversaciones sobre el arte y la actividad cultural, hablábamos de la importancia del jugar y de llevar la belleza a la mayor cantidad de personas posible. Durante esas conversaciones en mi casa, manipulamos algunos juguetes de mis hijas. Yo sin darme cuanta pegué un cuerpo de león con una cabeza de muñeca y Roberto le introdujo un pendriver a un cuerpo de pez de plástico. Al darnos cuenta de la belleza y particularidad de lo que hicimos nos “tincó” la idea de hacer un taller; sobre todo para mis hijas y los sobrinos de Roberto, los cuales estaban de vacaciones de invierno y queríamos diseñarles entretenciones.

Hicimos un taller abierto y pagado, pero terminamos becando a todos los 10 niños que asistieron. Esta experiencia maravillosa demostró el potencial de la idea. Hicimos un registro audiovisual y fotográfico. Luego fuimos a dar el taller a una institución que trabaja con familias en conflicto, de manera gratuita, quedaron tan contentos que nos insistieron que aceptamos 10 mil pesos, con los que hicimos copias del documental. Esto, más las publicaciones en Fecebook, iniciaron una avalancha de contrataciones y eventos en los que nos invitan: el Consejo de la Cultura nos contrata para la fiesta “Chile más cultura” en Quillota y para el “Festival de las Artes 2011” en Valparaíso. Desde ahí en adelante el taller creció hasta lo que es ahora.

– ¿Hay una crítica a la sociedad de consumo detrás de esta iniciativa?
juguetes locos 4Como te contábamos, el origen del taller es una mezcla de algo inconsciente, azaroso y de la necesidad de entretener a nuestros niños. Las posibilidades y contenidos intelectuales e ideológicos siempre están en el ámbito de la creatividad, el juego, la fluidez y la inocencia. De vez en cuando algunos adultos desprenden hilos dialogantes en torno al reciclaje y la valoración de lo que ya se tiene sin tener que desear más. Son otros profesionales quienes han leído desde sus disciplinas elementos más sofisticados que contiene el taller, por ejemplo: algunos sicólogos ven extraordinarias posibilidades de trabajar con niños y reforzar su resiliencia. Pero sin duda, la maduración del ejercicio de hacer el taller nos permite concluir que con lo que tenemos, con lo que desecharíamos y con lo que acumulamos en nuestras casas es posible reconstruir y re-encantarse mediante la simple unión de trozos de juguetes a veces inservibles o ya “invisibles” para los niños.

Algo entorno a lo social y emocional nos ha demostrado que el juguete es después de los papás o la mascota el objeto más querido por los niños. Algunas veces el orden de importancia cambia. Esto lo hemos visto con las actitudes de algunos adultos que se marginan o restan de la invitación a jugar que el taller les hace. Muchos han querido jugar y crear un juguete pero no se atreven o no pueden, una de las fotos que les enviamos muestra a 3 carabineros que están en esa situación.
Por último hemos constatado que lamentablemente los padres han convertido a nuestros niños en acumuladores, en pequeños Diógenes de juguetes. Varias veces nos han regalado bolsas enormes de juguetes viejos que las mamás han querido por años deshacerse de ellos. Ellas son las más felices con el taller…

juguetes locos (5)– ¿En qué consisten los talleres? ¿Quiénes pueden requerirlos?
El taller consiste en unir y mezclar piezas o pedazos de juguetes viejos o en desuso para armar o construir un nuevo juguete loco, extraño, raro, singular, diferente. El taller en sí mismo es muy flexible y se acomoda a las necesidades propias de cada institución o evento en el que se realiza. Según la dinámica o el objetivo especifico planteado con anterioridad a la realización del Juguete Loco, a los participantes se les puede pedir, por ejemplo, si el taller es en un colegio y como reforzamiento a los contenidos que estén tratando en la asignatura de lenguaje que escriban una biografía del nuevo juguete, y el niño autor debe leerla o contarla ante los demás compañeros. Si el taller es artístico se enfoca en la creatividad, la inventiva y la imaginación mediante la creación de un lenguaje raro, un nombre loco o un poder benévolo.
Hasta ahora hemos realizado más de 200 talleres y han participado de ellos más de 3500 personas. Hemos trabajado principalmente con niñ@s pero también con adolecentes, adultos, adultos mayores, profesores, personas con discapacidad visual, etc.
Hemos estado en ferias del libro, en colegios, instituciones sociales, ferias productivas, estuvimos presente haciendo un workshop en el “Primer congreso internacional para la nueva educación 2013” organizado por Pedagogía 3000, en el FAV 2011, y una serie de otras instituciones.

– ¿Cuál es el mensaje que se traspasa, lo que se enseña más allá del hacer los juguetes?
La verdad que el mensaje no está más allá del hacer un juguete. El participante puede hacer rápida y entretenidamente su propio juguete. No hay en el mundo otro igual. Al contrario de la industria, donde una muñeca o un autito, tiene millones de clones. El niño sabe que él es el creador de esa pieza única y se nota ya que lo atesora especialmente. Nosotros al ver estas verdaderas microesculturas lúdicas, reconocemos el valor estético, artístico y su singular diseño que ha nacido de la imaginación de un niño y le proporcionamos el protocolo que un artista adulto exige o merece. Es por eso que registramos con fotos, hacemos exposiciones, muestras, buscamos cobertura mediática y tratamos a los participantes como artistas y creadores.

juguetes locos 6– ¿Qué reacciones han visto en los niños (y adultos)?
Los niños siempre han reaccionado con todo el poder y concentración que el juego provoca. Cada participante que termina su juguete loco, atesora lo que hizo. Es algo tan propio y querido como si hubiese creado una mascota. Muchos han guardado su juguete en lugares de honor en sus casas. Algunos niños nos siguen y se repiten el taller cada vez que lo hacemos y muchos nos regalan bolsitas con juguetes para nuestro baúl de materiales.
Una vez una mama estaba feliz ya que sus dos niños que según le habían dicho tenían déficit atencional y a los que ningún taller artístico lo seducía, lograron hacer el taller de principio a fin con un resultado increible.
Los adultos que han participado en su mayoría tienen más resistencia al principio pero al rato se sueltan y entran en su memoria emotiva y retroceden a sus momentos de infancia donde se reencuentran que ese niño que fueron y donde el volver a jugar con un juguete les regala inocencia, alegría, nostalgia, añoranza, etc.

– ¿Creen que los Juguetes Locos ayudan a valorar la diversidad?
Sin lugar a dudas. Cada niño crea un juguete único, con una biografía nombre o idioma sin igual. Cada juguete refleja alguna parte o mundo interno del niño creador, de hecho, muchos juguetes son muy parecidos a sus creadores como puedes ver en la galería de fotos de nuestra fanpage de Facebook y web. Al ser los juguetes locos algo fantástico, raro, freak, exótico, permite intercambios o dinámicas de juego grupal a posterior, da pie a respetuosos espacios de expresión y curiosidad por cada participante. Mientras más “Loco” el Juguete más aplaudido y celebrado es por los demás… ¡qué loco!

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