Jóvenes en la trinchera creativa

trincheraintroPor Javier Valenzuela, actor

Desde los inicios de mi carrera en el área de la cultura, he sido un triste testigo del atentado que ejerce la falta de gestión en jóvenes talentosos y grupos creativos. Desde la escuela de teatro hasta la actualidad, promisorias compañías y creadores, han abandonado estas trincheras en busca de una estabilidad que sea capaz de adecuarse a las expectativas personales de vida, tras fracasar en el intento de vivir dignamente como “artistas”.

Más allá de culpar al Estado y a las instituciones de formación, por su falta de políticas culturales que incentiven y protejan el fomento de las artes y la incapacidad de los centros de estudio de insertar sus ofertas académicas en la realidad cultural local,  me parece prudente mencionar nuestra responsabilidad como “artistas” para evitar esta masacre colectiva. Con ello, me refiero a  las herramientas de supervivencia que contamos para defender nuestros imaginarios ante un entorno muchas veces hostil.

Pongo sobre valor que vivimos, o limitamos, en la capital cultural de Chile. Más allá de que ese título sea real o no, debemos reconocer que después de Santiago, Valparaíso es una vitrina interesante para la cultura en nuestro país. No tengo dudas que, en estos momentos, se están generando propuestas innovadoras de agrupaciones artísticas de las más diversas índoles; muchas de ellas seguramente “morirán” si no logran cierta visibilidad.

Es ahí, donde surge la necesidad de entender que el trabajo “artístico” no solo existe dentro de una sala de ensayo o en un espacio de exhibición. Este perdura, se mantiene en el tiempo y crece, en la medida que  seamos concientes de nuestro rol de facilitadores culturales, capaces de conectar a los públicos con nuestro bien cultural.

Esta continuación del trabajo, que en términos académicos se le conoce como gestión, también incluye la vinculación y colaboración con el mundo cultural que nos rodea. No basta con saber que existen otros agentes culturales, instituciones y agrupaciones,  sino también conocer lo que hacen, quiénes las conforman, buscar posibilidades de trabajar en conjunto, generar redes, ser un espectador de las nuevas propuestas. La importancia de conocer el territorio donde se estudia/desarrolla el quehacer artístico es fundamental para adecuar las condiciones que enfrentamos, con sus fortalezas y sus debilidades, para transformarlas en oportunidades.

En un país que vive en la actualidad una profunda crisis de los espacios independientes para las artes escénicas, donde aún no se abre el debate sobre lo que sucede en regiones y de qué manera afecta al desarrollo de las próximas generaciones, es una verdadera tragedia que grandes promesas de nuestro sector desaparezcan prematuramente, más aún cuando los nuevos actores de la escena local son fundamentales para generar el recambio cultural que necesita la Región de Valparaíso.

Por ello, es importante hacer un llamado a todos esos jóvenes a visionar con soluciones y proyectos que fortalezcan sus trabajos, a ocuparse de todos los procesos que permitan la concreción de sus ideas buscando conformar equipos de trabajo multidisciplinarios de alta exigencia, complementando lo que sucede sobre un escenario con el perfeccionamiento de las capacidades complementarias a la creación.

Sean protagonistas de los acontecimientos culturales, valoren la importancia de vivir conectados con nuestro entorno y nunca olviden que el arte es un reflejo del mundo que nos rodea. Nadie dijo que sería fácil, pero más vale dar la batalla con todas las armas de defensa, antes de que sea demasiado tarde.

@javiervale
Javier Valenzuela Bravo. 27 años.  Actor y gestor cultural. Actualmente es encargado de comunicaciones de Centro Cultural Teatro Container y trabaja en la Unidad de Proyectos del Departamento de Cultura de la Ilustre Municipalidad de Viña del Mar como gestor y productor de la Sala Aldo Francia del Palacio Rioja.

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