IVÁN MONALISA: “Ni la pandemia me quitó lo callejero”

Su libro Las biuty queens fue alabado por Pedro Almodóvar en plena cuarentena, y el efecto fue inmediato: el escritor y performista trans será traducido al inglés y publicado en EEUU y Reino Unido. Desde Nueva York, donde vive hace más de 20 años, cuenta que sintió el peso de la sobreexposición tras el estreno del documental inspirado en su vida, y que no pudo soportar el encierro del confinamiento. También reflexiona sobre los miles de muertos indocumentados que dejará la pandemia, y prevé “una revuelta social en EEUU muy similar a la chilena”. 

Por Pedro Bahamondes Chaud

Sale a la calle y el Harlem neoyorquino se revela como una experiencia sonora inmersiva al otro lado de la línea. Está de visita en casa de un amigo, cuenta entre los bocinazos e iracundos gritos, pero Iván Monalisa (Llanquihue, 1966) prefiere hablar por teléfono mientras camina y da vueltas por el popular barrio de Manhattan. Son esas las mismas calles que el actor, escritor y performista ha recorrido durante los últimos 24 años, a veces en los pies de Iván y en otras sobre los zapatos de tacón de la Monalisa, la mujer a la que dejó salir de sí mismo al poco tiempo de haberse quedado a vivir en EEUU, en 1996, sin dinero, papeles ni nada. 

Lo imagino enmascarillado, ágil y sigiloso, dando vueltas por ahí con su teléfono y como un gato consciente de las vidas que le quedan. Desde que allá fue dado a conocer el primer caso de coronavirus, en marzo pasado, el estado de Nueva York llegó a ser considerado el epicentro de la pandemia en EEUU, y a la fecha registra más de 32 mil muertos. “Pero ya todo retomó su ritmo”, advierte Monalisa. Incluso volvió a trabajar después de tres meses, a la misma tienda de HyM en pleno centro de la ciudad. 

“Nueva York ha pasado por muchas cosas desde que yo vivo aquí. Primero fue la caída de las Torres Gemelas, luego pasó por un apagón, y así. El coronavirus ha sido grande y doloroso, es cierto, pero aquí se está acostumbrado a superar episodios similares. We’re survivors. Piensa que esta es la ciudad con más problemas emocionales y mentales en todo EEUU, y eso obviamente se ha acentuado ahora mismo con la pandemia. Todos estamos aún muy estresados, pero en general el trabajo que ha hecho el gobernador (Andrew Cuomo) acá ha sido bueno. Él fue el que más estuvo en contra de las políticas de Trump con respecto a la pandemia, y todo aquí fue más controlado. Nueva York es mucho más civilizada que el resto de Estados Unidos, la gente aquí está más consciente de que conviviremos con el coronavirus por un buen tiempo, y que hay que cuidarse”, cuenta en fluido spanglish el celebrado autor de Las biuty queens

Publicado el año pasado por Editorial Alfaguara, su libro contiene 14 relatos protagonizados por travestis y personas trans, quienes viven y lo pasan bien y no tan bien en Nueva York. Monalisa escribe desde lo que ha visto y ha vivido: en sus historias traza un mundo bizarro y abyecto, sazonado de drogas inyectables y noches en el calabozo por intentar hacer dinero a cambio de sexo en la calle. Con el mismo humor escarba también en los estigmas y costos de ser migrante e indocumentado. Sus personajes son pulsiones, huracanes sexuales en movimiento, cuerpos no binarios que, como el suyo y contra todo y todos, se refugian en una hermandad travesti que ya quisieran entre hombres.

Su vida llegó recientemente también a la pantalla grande, con el documental El viaje de Monalisa, de Nicole Costa, pronto a estrenarse en la nueva versión del Festival de Biarritz, en Francia. Y estrenado también con muy buenas críticas en el DOC NY Festival, el certamen de no ficción más importante de EEUU, y luego en Chile, en los festivales AMOR y FEMCine, el filme le sigue los pasos a sus más de 20 años en EEUU: desde su arribo y la decisión de quedarse a vivir en la gran ciudad, pasando por la publicación de sus dos libros, la performance y hasta el cambio de su nombre legal, de Iván Ojeda a Iván Monalisa, el año pasado. A sus 54 años, hoy se define y vive como una persona two-spirit, o non conforming, una gama del transgénero. 

–Para muchos, el confinamiento parece haber sido un periodo particularmente provechoso en lo creativo, ¿lo fue para ti?

–Te voy a decir la verdad. Hablaba el otro día con una amiga que es actriz y vive en España, y me contaba de lo productiva que había sido para ella la cuarentena; para crear, escribir y todo eso. Yo le dije que para mí había sido todo lo contrario. La cuarentena no me produjo hacer nada, nada “productivo” al menos. Yo estaba más obsesionado con todo lo que estaba pasando y no dejaba de ver noticias. No quería perderme absolutamente nada de lo que estaba pasando, y en lugar de encerrarme, salí mucho. Anduve por aquí, y por allá. Para donde no había que ir, yo iba. Y es que encerrado sí que me hubiera muerto. Ni la pandemia me quitó lo callejero. 

–¿Y adónde ibas? Estaba todo cerrado, imagino. 

–Mmm… por aquí y por allá. Top secret

–¿Cómo sobrellevaste económicamente el tiempo de pandemia? 

–Afortunadamente, la compañía en la que trabajo nos avaluó con un mes de sueldo, y eso es bueno. Después vino el seguro de desempleo, que en tiempos normales no alcanza para nada, pero el Gobierno Federal aprobó un estímulo de 600 dólares extra todas las semanas. Entonces, yo te diría que la mitad de Estado Unidos empezó a recibir en una semana y por seguro de cesantía lo que haces en dos semanas de trabajo duro. Anyway, lo más importante en esto es que ahora se sabe que hay dinero en las arcas fiscales, y no poco. Hay demasiado dinero en las arcas fiscales para trabajo social que sin todo esto nadie habría visto. Por eso creo que después de la pandemia lo que viene en Estados Unidos es una especie de estallido como el que tuvieron en Chile, una revuelta social muy similar a la chilena. La gente aquí se dio cuenta de que ni cuando se estaban muriendo podían retirar su dinero. Por eso te digo que se viene una explosión social, porque la gente va a empezar a exigir que ese dinero no solo se use cuando se está muriendo, entre muchas otras cosas también. 

–En abril decías que Nueva York estaba convertida en “una gran morgue”, y que parecía ciencia ficción. ¿Cómo está todo por allá hoy? 

–En ese tiempo aquí estaba muriendo mucha gente. You know, muchos indocumentados y muchos de la comunidad trans. Muchos trabajadores sexuales también, que se enfermaron y fueron al hospital y ahí les preguntaban el nombre y decían, qué sé yo, Natalia, pero yo y varios más sabíamos que muchas de ellas venían incluso sin papeles desde sus propios países, entonces qué iban a tener documentos acá. En ese tiempo no dejaban tampoco ver visitas, y si alguno llegaba a preguntar por la tal Natalia, quién iba a saber, si no había registro suyo, a lo más un nombre de hombre que ya no se usaba ni por si acaso. Yo creo que muchas de ellas son los que están en las fosas comunes, y es la situación de muchos indocumentados en EEUU que no cuentan porque no tienen Seguro Social. Aquí mucha gente trabaja y no tiene Seguro Social, entonces cómo los ibas a contar entre los muertos o a intentar contactarte con sus familias. Son muchos los muertos sin nombre, y eso es terrible. 

TACONES LEJANOS

Fue el pasado 13 de abril: en plena cuarentena en casi todo el mundo, desde España el cineasta Pedro Almodóvar, quien regularmente recomienda sus películas, series y libros favoritos, no se guardó palabras para el autor chileno radicado en Nueva York y Las biuty queens. “Los relatos podrían ser muy sórdidos, pero Iván Monalisa tiene el talento de dotar de vitalidad y gracia a sus personajes, te cuenta sus miserias como algo inevitable con humor y sin victimismo”, escribió el director de Tacones lejanos, Volver y Dolor y gloria.

“Fue un tremendo empujón el suyo”, comenta Monalisa, siempre al teléfono. “Me va a publicar una editorial americana que se llama Astra, y que me buscó solo por Pedro Almodóvar. De hecho, la introducción o presentación de esa tapa la escribió también él. Es una traducción al inglés de Las biuty queens y va a ser lanzada con una presentación de Almodóvar en inglés. Saldrá en primavera. También hay una editorial que me va a publicar en el Reino Unido, y eso incluye Escocia, Inglaterra, Irlanda y Gales, todo gracias a Almodóvar”. 

–¿Lo contactaste o tuviste oportunidad de hablar con él después de eso?

–No… Yo creo que en algún momento lo iré a conocer. Todo a su tiempo, maybe yes, i don’t know. 

–Oye, y a propósito, ¿cómo es tu relación con el cine?

–El cine me encanta, y me muero de ganas de hacer una película. La gente no sabe que yo estudié teatro. Soy actor y actuar me encanta. Anyway, lo hago siempre con la Monalisa y con el body art que hago, pero me muero de ganas de actuar formalmente. Me muero de ganas de hacer muchas cosas en realidad.

–Y ya tuviste tu primera película. ¿Qué te pasó al verte en el documental?

–Me pasó una cosa bien loca cuando lo vi, y que tiene que ver con la energía. Nunca antes había sentido que me chuparan tanto la energía. Verte ahí en pantalla gigante, y que muchos otros ojos lo estén haciendo al mismo tiempo… no sé, hay algo raro con la energía. Me sentí un poco exhausto. Anyway, todo suma: el libro, el documental, y en especial lo de Almodóvar. 

La pandemia retrasó todo su papeleo en EEUU, cuenta Monalisa, y no recibirá su documentación de residencia definitiva hasta fines de año o comienzo del próximo. Apenas la reciba, dice, visitará Chile y se reencontrará con sus padres por primera vez en casi 25 años.

–¿Pensabas venir a Chile para el estreno del documental? 

–Estoy esperando la cosa de mis papeles, mi residencia, que supuestamente iba a recibir en septiembre. Eso antes de la pandemia, después se retrasó. Ahora yo creo que los recibiré a fines de año o comienzos del próximo, y obviamente quiero a Chile, al sur, a la casa de mis viejos y no moverme de ahí por un buen rato. 

–Pero te gusta mucho la calle, decías. ¿Qué echas de menos de la Nueva York pre-pandemia?
– Nueva York es un constante cambio, so, no hay nada que se eche de menos, todos son recuerdos. Cada día es un recuerdo en Nueva York, no hay nada que se eche de menos porque todo cambia constantemente. Y tienes que saber acostumbrarte al cambio, saber llevarlo, sino te vuelves loco y te quedas ahí. Las ruedas giratorias te llevan, y es mejor siempre estar presente y no dejarse llevar por la nostalgia. No hay tiempo para la nostalgia, baby. So nada señora, nada se extraña. 

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