Hugo Rivera Scott: “Pensaba que no había público para ‘Diagramas’ en Chile”

El artista visual Hugo Rivera-Scott inaugura mañana en el PCdV un proyecto que recoge un trabajo iniciado en Valparaíso hace más de 40 años.

Por Flor Arbulú*

RIVERA SCOTT

‘Entiendo que hasta se ha dicho que soy una persona de afuera’, dice entre risas el pintor y grabador Hugo Rivera-Scott. La idea lo divierte, ya que no solo nació en Viña del Mar, sino que proviene de una familia que ha vivido en el Puerto durante cuatro generaciones. Fue en las calles de Valparaíso y la Ciudad Jardín donde comenzó a dar sus primeros pasos en lo que se transformaría su pasión y oficio, estudiando en la Escuela de Bellas Artes de Viña del Mar como discípulo de Hans Soyka y Carlos Hermosilla.

Quizás la percepción de que no tiene relación con la región, se deba a que a su regreso del exilio en la década de los ’90 se radicó en Santiago. ‘Allá me ofrecieron más oportunidades’, asegura; sobre todo porque en ese tiempo vivir del arte era muy difícil, sobre todo en provincia: ‘Había un pintor que terminó yéndose de Valparaíso que decía de la pintura solo se muere, porque es ingrato, muy ingrato. No sé si ahora, porque ahora en Valparaíso hay muchos artistas’.

Sin embargo, intenta regresar a la ciudad aunque reconoce que siempre es ‘poco’ el tiempo que está. Durante sus breves estadías ha podido percibir que si bien hay una escena porteña interesante, también hay algunos que se creen ‘artistas, pinta la ciudad y hacen unos mamarrachos espantosos’.

REPENSAR EL DIBUJO

Pero la oportunidad de volver con un poco más de tiempo llegó de la mano del montaje de la exposición del proyecto ‘Diagramas’, que se inaugura mañana (19.30 horas) en la Galería de Artes Visuales del Parque Cultural de Valparaíso, y la cual viene a cerrar un capítulo que se inició en el Puerto en la década del ’70.

Rivera-Scott inició este trabajo de tinta china sobre papel gracias a una reflexión en torno al dibujo en un período en que estaba dedicado a la pintura abstracta, durante el cual ‘había eliminado el dibujo, y hacía uno de programación de las pinturas que era un dibujo con contorno y eso me tenía insatisfecho’ sostiene. Al mismo tiempo comenzaba a dar sus primeros pasos como profesor, donde tenía que enseñar dibujo.

‘Frente a ese darme cuenta y tener que hacer docencia, me planteé el problema de cómo pensar un dibujo distinto al tradicional de representación. Entonces aparece la idea de cómo armar con una línea y por lo tanto hacer un dibujo que generara la forma, y no uno que la representara’, comenta.

Esta serie la presentó en Santiago ‘en una exposición que hoy ni siquiera se sabe muy bien cuándo fue’, y nunca tuvo la oportunidad de hacerlo en Valparaíso debido al Golpe de Estado. Tras salir del país, el artista visual cargó con su carpeta hasta Colombia y allí los mostró, sin embargo, se perdieron algunos y solo quedaron 21 piezas.

Desde ese momento y durante su recorrido por varios países -que incluyó un importante paso por La Habana, donde llegó a ser parte de la dirección de Artes Plásticas de la Casa de la Américas-, nunca más abrió la carpeta hasta que regresó a Chile. ‘La verdad es que no quería mostrarlos. No me interesaba, pensaba que no había público para ello en Chile. Chile es un país muy angustiante, la provincia peor todavía y hay cosas que no se aprecian. No valía la pena, sobre todo porque soy un artista medio desaparecido también’, manifiesta.

Sin embargo, las editoriales Vaticanochico y Ocho libros -que según el artista tenían ‘información privilegiada’ y sabía de este trabajo-, lo convencieron para hacer un libro con su trabajo titulado ‘Diagramas. Cuaderno paradocente’, donde el pintor explica esta labor.

 UN CIERRE EN GRANDE

IMG_5486 copy‘Hay una edad en la que uno también quiere cerrar cosas’ asegura Hugo Rivera-Scott. Fue así como retomó el trabajo, comenzó a pensar nuevamente en estas piezas y creó un proyecto para exponerlo, el cual salió beneficiado con un Fondo de Fomento para las Artes que entrega el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes.

En un principio se trataba solo de ‘hacer aparecer este tema que no es conocido’, cuenta. Comenzó el proceso de restauración de las piezas originales y en el camino se entusiasmó: encargó un grafo -instrumento casi descontinuado que permite dibujar la tinta china en una línea continua y en un ancho específico-, con el que reconstruyó algunos de los trabajos extraviados e hizo algunos nuevos.

En total son 44 obras abstractas, casi todas, realizadas en formatos de 50 x 70 cm. en cuanto a su soporte (sin marco). A ello se suma, una pintura sobre tela de formato mediano realizada en 1968 y una escultura de 1969. La inclusión de estas tiene que ver con mostrar lo que estaba haciendo cuando comenzó el proceso de reflexión. Desde su perspectiva, ‘con esta exposición estoy haciendo historia, historia de arte de Valparaíso, desde Valparaíso’.

A todo esto se suma una obra realizada in situ que consiste en dos planos azules realizados en esmalte al agua, separados y ocupando los extremos del espacio de exhibición. Sobre estos paneles que confinan el espacio de exhibición se realizaron dos diagramas blancos.

Por si fuera poco, en el mismo espacio habrá una transmisión constante de un video de animación digital, que proporciona una especie ‘explicación gráfica’ de la propuesta; a la que se añade otra proyección del registro fotográfico del proceso de montaje en la sala D21 en Santiago, donde se inició la primera parte del montaje, y que estará instalado en un espacio adyacente.

La muestra permanecerá abierta hasta el 30 de octubre, y sobre cómo será recibida, Hugo Rivera-Scott dice que siente ‘curiosidad’ por saberlo también.

Fuente: El Mercurio de Valparaíso

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