Gabriela Mistral y su biblioteca de sanación espiritual

Ilustración: Ignacia Ossandón / IG @bosquetro

Por Breno Donoso

¿Qué leyó profundamente Gabriela Mistral, además de la Biblia, Rabindranath Tagore y el Dante Alighieri? ¿Qué leyó, más allá de las lecturas canónicas? ¿De qué libros Gabriela Mistral nutrió y agenció su pensamiento y praxis humanista? ¿Qué relación tiene la dimensión espiritual con sus ideas sobre educación? ¿Cómo logró trascender estos saberes?

Estas y muchas interrogantes se suscitan después de 65 años de su muerte física. Su espíritu y espiritualidad resurgen y se resignifican con vigor, aportando valiosísimas guías y tentativas espirituales, educacionales y estéticas a las discusiones y cambios sociales del presente. ¿De qué modo? Mediante un sorprendente eclecticismo religioso. 

El año 1938 Gabriela volvió a Chile en vapor con un centenar de libros entre sus baúles, después de haber dado su emblemática conferencia Cómo escribo en el Instituto Alfredo Vásquez Acevedo de Montevideo, Uruguay. Estos libros constituyen la segunda donación en vida por Gabriela de su biblioteca personal; la primera donación, anteriormente, resultó de la iniciativa y de la gestión de Pedro Moral Quemada el año 1935, quien solicitó a la poeta poder conformar una Biblioteca Pública con sus libros, hasta ese momento, resguardados por su hermana Emelina Molina en la casa de Las Palmeras de La Serena. 

El año 38 Gabriela volvió al país por un mes: al país de la ausencia que ella amó y la hirió como ningún otro, con el patriarcado, el prejuicio y el chaqueterismo chilenos.

Ese emblemático año, en Buenos Aires, la editorial Sur dirigida por la escritora argentina Victoria Ocampo imprime y publica Tala, la obra cumbre de Gabriela. Mistral dona el producto de esta autoría a las residencias de niñas y niños víctimas de la Guerra Española.

Con Tala recién impreso y concretada la donación de sus libros a la biblioteca del Centro Cultural en Vicuña, Mistral no volverá a Chile hasta 1954, tres años antes de su muerte. 

De 1938 en adelante Gabriela adquiere nuevos libros para su biblioteca personal los que, de forma póstuma, conformarán la Colección Doris Atkinson. Parte fundamental del legado que llegó a Chile el año 2006, hoy resguardado por el Museo Gabriela Mistral de Vicuña. Esta última biblioteca personal, podría considerarse como la tercera donación de sus libros.

El rango del año de edición de estos libros va de 1938 a 1957: fueron encargados por Gabriela, principalmente, a su amigo y librero, dueño de la Librería Orientalista, Zacarías Gómez Delgado. 

Zacarías, ávido al igual que ella por temas de índole espiritual, le recomienda y envía desde Santiago de Chile estas ediciones a los diferentes países donde Gabriela reside durante esos años. 

En carta fechada el 27 de marzo de 1945 a Gabriela viviendo en Brasil, Zacarías -el “chiluquito” lo llamaba ella-, le escribe: “La obra Formas de Pensamiento, para Ud, junto con otras dos o tres que estimo interesante, irá muy en breve; la están editando en Buenos Aires, en la Editorial Kier, que es la que más se dedica a tales obras”.

Principalmente editados por Kier en Buenos Aires, editorial especializada en espiritualidad, estos libros nos hablan, en términos generales, de educar mente, alma y cuerpo a través del ejercicio benéfico y salvífico de las potencias humanas en armonía con la naturaleza: porque leyó autores como Paracelso, Eliphas Levi, Yogi Ramacharaka, Annie Besant, Rudolf Steiner, Swami Panchadasi, Prasad, Darboy, entre un centenar más, todos pertenecientes a lecturas under de las generaciones de la denominada Nueva Era.

¿Qué huellas lectoras dejó Mistral en estos libros?

Subrayadísimos, cada libro de la biblioteca personal de la escritora de Tala entraña enseñanzas espirituales como también posibilita diferentes asociaciones entre huellas y mapas lectores; marginalias, tachaduras, borras de café, finos cabellos de melena cana, palitos de fósforos (de seguro con los que prendía sus cigarrillos).

Hay anotaciones manuscritas de Gabriela en los márgenes de las páginas, libros que exudan su confesa y obsesa lectura, como buscando entre estas páginas el dominio de la mente, el cuerpo y el alma para roer al enemigo interno que nos turba: la violencia de la estructura. Generó todo un mapa lector que remece al ser humano a no dejar de humanizarse. Conceptos como el buen vivir, espiritualidad y misticismo, y justicia social son algunas de esas guías prestas a las nuevas generaciones disponibles en el estudio de estas y otras dimensiones inéditas en Gabriela Mistral.

Tipos de subrayados y anotaciones 

En cada ocasión que tienen en las manos uno de esos libros en que lo substancial anda casado con lo donoso (…) mi lápiz marca la página y aparta el trozo bienaventurado
G.M.

¿Cómo Gabriela catalogaba y subrayaba sus libros? ¿Cómo configuró la práctica lectora autodidacta y sui géneris? ¿Cómo concibió el esfuerzo gozoso de la lectura de estos libros; los réditos y dádivas que la iluminaron tan profunda, internamente, haciéndola capaz de llegar tan lejos, como ningún otro personaje en la amarga historia de Chile?. 

Acompañemos a Gabriela en una regresión en el tiempo, volviendo a mirar por sus ojos cada página de estos libros espirituales leídos por ella hace 70 años: 

Primero, no catalogaba los libros por género sino por el contenido de estos, la mayoría de los libros relacionados a la dimensión espiritual tienen escrita en la hoja de respeto (o cortesía), en manuscrita, la palabra <<Religión>>. 

Pero aquí viene la aclaración: para ella la palabra religión tenía relación con lo religioso o espiritual que hay de innato en el ser humano y la materia; utilizaba, como es propio de su estilo, muchas palabras a su antojo, no ciñéndose a reglas de un lenguaje estático, gramatical, quizá para no alejarse tanto de la oralidad popular.

Por ejemplo, cuando lee a Nietzsche, escribe en la hoja de respeto <<Religión>>, y cuando lee a Steiner también escribe en la hoja de respeto la palabra <<Religión>>; es decir, su concepción sobre la religión (lo religioso que religa) es amplia y libre, no conlleva dogma, utiliza las enseñanzas, ritos y mitos desde un eclecticismo religioso, subraya y anota para fragmentar lo mejor de lo mejor de esos libros, lo que a ella le haga sentido para su propia vida, para la sanación de su cuerpo y la fuerza-voluntad de su espíritu. 

Antes de escribir alguna idea o pensamiento en los márgenes de las páginas, otra marcación característica que escribe en los libros es una <<T>>. El contenido de estas anotaciones es diverso, pero casi siempre versa sobre cómo incorporar tal o cual enseñanza en la vida práctica, sobre todo el cómo sanar el cuerpo y el alma de uno mismo y del otro, cómo concentrar la energía para crear.

Compartiremos al final de este ensayo una pequeña muestra con fragmentos de esos libros de sanación espiritual que Gabriela leyó con especial ahínco. 

Subraya, por ejemplo, sobre yerbas medicinales en recetarios de Paracelso.

Relee y revisita muchos de los contenidos de los que ya había tenido acercamiento cuando participó durante su adolescencia y juventud en Chile en distintas grupos teosóficos y masónicos, allá por los años 1909 – 1922. 

¿Y cómo subrayaba? Algunas veces Gabriela subraya con un lápiz de palo azul mayólica debajo de ciertas palabras y oraciones, mientras, otras veces, con el mismo lápiz de palo traza líneas verticales al lado de los párrafos más extensos, llegando a trazar al lado de estas dos o tres más, dependiendo el nivel de importancia y relación que le confería al contenido y al cómo se sentía: lo que llamaremos su sensorio lector, la escuela intuitiva e inmanente de la lectura: su biblioteca y el autodidactismo. 

Toda una textura de espiritualidad, toda una posibilidad de conducir estas huellas lectoras hacia nuevas formas de acercamiento y retroalimentación en la educación, desde los territorios, como aconsejó fervientemente Gabriela, con prácticas contra pedagógicas. 

Contexto mistraliano 

Esta investigación surgió antes del estallido social del 18-O y de la actual pandemia. 

En estos últimos dos años nos hemos aproximado junto a un grupo de amigas y amigos a la dimensión espiritual en Gabriela Mistral. Probablemente un desafío inmenso, como la amplitud de su espíritu, pero justo y necesario ya que, desde la Dictadura Militar, tanto su imagen como su obra han sido tergiversadas una y otra vez, devolviéndonos una imagen institucionalizada y distante, y una obra fragmentada y desconocida. 

En cambio, gracias a la llegada a Chile el año 2006 del legado de Gabriela Mistral desde Estados Unidos -una tonelada y media con todo su archivo intelectual y personal- ha posibilitado acercarnos a un inédito archivo visual: decenas de álbumes de fotos de su vida desclasifican al icono pétreo, dejando aparecer una mirada tierna y oblicua. Hay fotos donde aparece sonriente, dichosa o conmovida. Detrás de unos finos y fijos ojos verdes se deja ver un espíritu compasivo, simple y profundo, ojos amorosos hacia las criaturas y los territorios. 

Mantuvo su vida privada en reserva, abogando por el derecho a la autonomía y privacidad: el ser quien queramos ser en libertad y dignidad, siendo partes de democracias inteligentes en condiciones de armonía con el planeta. 

En esa misma tonelada y media llegaron más de 800 libros de la biblioteca personalísima de la poeta -las ediciones adquiridas entre los años 1938 a 1957: la así denominada Colección Doris Atkinson, que lleva el nombre de la sobrina de Doris Dana, albaceas y custodias del legado-tesoro mistraliano.

Entre esos libros me sumergí a partir del verano de 2018. 

Antes que todo esto ocurriera había leído a Mistral en mi adolescencia: sus poemas apaciguaron mi mal de amor y mi sed de espiritualidad. La leí por cuenta propia desde tercero medio: ingresé por Desolación (1922) y continué leyendo la obra -sin quererlo- en orden según año de publicación (Ternura, 1924; Tala, 1938; Lagar I, 1954; Poema de Chile, 1960; Lagar II, 1991), atraído y fascinado principalmente por la niebla sobrenatural que destila su poesía. 

Luego llegué a su prosa, donde la poeta se transformaba en prosista impecable, fiel a un estilo personalísimo lleno de dejos populares, como crítica inagotable contra toda violencia a niños, mujeres e indígenas: fue una pensadora, además de poeta, que escribió recados, ensayos, artículos y columnas cívicas publicadas en los principales periódicos de América y Europa.

Desde esos, mis primeros merodeos lectores, hasta hoy, ya han transcurrido 14 años. De leer su obra pasé a leer su propia biblioteca, aquellos <<terciopelos del alma>>. 

No sé en qué momento la loca pasión literaria me llevó a este universo, pero sé que ha sido un viaje divino, divinizado por ella. Inmensamente agradecido por esta dádiva, he querido compartir a cada momento este tesoro de lecturas con las personas, por si fuera posible humanizar un poco. 

La biblioteca de Mistral 

Partir describiendo que las materialidades de las ediciones de estos libros son sencillas, tapa blanda en su mayoría. 

Los sellos editoriales son diversos en los libros de la dimensión espiritual de Gabriela Mistral, sobresaliendo ejemplares de las editoriales Kier de Argentina y O Pensamento de Sao Paulo, Brasil, ambas aún activas y especializadas en temas esotéricos, ocultistas, espirituales. 

En sus bibliotecas, la poeta gustaba tener libros con ilustraciones sobre flora y fauna como de retratos de deidades y personajes que admiraba. 

También, como lo demuestra su biblioteca, fue una muy buena lectora de biografías y hagiografías.

Llamaron mi atención de inmediato dos libros de su biblioteca que incluyen textos e ilustraciones: 

  • Las mujeres de la biblia de Georges Darboy: es un mamotreto -casi excepcional en la colección- de tapa dura que contiene leyendas biográficas e ilustraciones de diferentes personajes femeninos del antiguo y nuevo testamento; aparecen Eva, la Madre de los Macabeos, la Pitonisa de Endor, Raquel, Rebeca, Marta, Agar, Sara, entre otras. Recordar que Gabriela escribió Locas Mujeres en Lagar I y Lagar II desdibujando y actualizando y mixturando arquetipos femeninos, por lo que su interés en este tipo de lectura es preponderante. Más que describir en sus poemas a estas mujeres y sus mitos, performatea la máscara de estas para poetizar su propia experiencia poética.  
  • Los maestros y sus retratos: meditaciones y gráficos de David Anrias: la portada y las páginas de este libro son todas del mismo color blanco. Aunque el blanco se asocie a la pureza, el de este libro inquieta. Contiene reseñas biográficas de personajes que han rencarnado en líderes y maestros espirituales; presenta a cada maestro de la siguiente manera: <<“Maestro Rakoczi: el que fue Francis Bacon en una vida anterior”; “Maestro Morya: ocupó el cuerpo de Akbar en una encarnación anterior. Reside en Shigatse”; “Maestro Jesús: anteriormente vivió como Joshua, hijo de Nun; también conocido como Jesús de Nazareth, que entregó su cuerpo al Cristo. Actualmente tiene un cuerpo sirio y vive en la Tierra Santa”>>. Sorprendente e inquietante, no sabemos cuánto de esto haya creído e incorporado Gabriela, pero sí sabemos por estas lecturas que la búsqueda de otras posibilidades espirituales siempre estuvo presente en ella. Dentro de las ilustraciones de este libro maravilla un retrato de un Cristo con rasgos ambiguos y dulces.  

Dádiva y muestra 

Leer estos libros leídos y marcados por Mistral ha sido un desafío; una a-ventura, adentrarse, de poco y con cuidado, en este tesoro. 

He podido comprender que el contenido de estas lecturas conlleva componentes prácticos, no solo espirituales o intelectuales. 

Componentes prácticos manifiestos en libros de herbología, medicina unani, ayurveda, por ejemplo. 

(La pregunta persiste, se agudiza: ¿Para qué utilizó estos libros Mistral?)

Su pensamiento religioso, al igual que su pensamiento político y pedagógico, es situado y relacional, se resiste a ser encasillado. 

El ocultismo presente en esta biblioteca no configura una doctrina. Representa, a lo más, la terminología para referirse a un conjunto de teorías de autores diversos, autores fuera del canon, en algunos casos. 

Reediciones de antiguos libros esotéricos, eso nos encontramos.

¿Qué tienen de oculto? ¿Por qué son considerados ocultos? Preguntas que deberán ser discutidas y dialogadas, hasta el momento, ya instaladas en este ensayo. 

Para terminar, aclarar que las siguientes citas (fragmentos) son una selección hecha por mí, no representan la totalidad de los subrayados y marcaciones que Gabriela realizó en todos los libros relativos a esta biblioteca. 

¿Y cuáles son algunos de estos cientos de libros que componen la Colección Doris Atkinson?

La salud del alma y el cuerpo

Libro: Principios Ocultos de la Sanación y la Curación / Autor: Fraternidad Rosacruz – Max Heindel 

<<Imagen El Cristo Curando>> 

<<Cuando nos falla la salud y nos amenaza la muerte, entonces hasta los más fuertes desfallecen; y, comprendiendo la impotencia humana, entonces nos encontramos más dispuestos a dirigirnos a la Divinidad en solicitud de socorro. De ahí que la profesión de consejero espiritual haya estado siempre asociada con la medicina y la curación>>

Gabriela subraya sobre la importancia de dormir y del sueño para tratar las enfermedades:

1. <<Esta actividad es la que elimina las toxinas del organismo>>

2. <<En el sueño natural -no hipnótico-, el Ego, envuelto por la mente y el cuerpo de deseos, se sale del cuerpo físico y generalmente flota sobre el cuerpo, o, por lo menos, permanece muy cerca de él, unido al mismo por el cordón plateado, mientras que el cuerpo vital y el denso descansan en el lecho>>

3. <<Todos tenemos el germen del mal dentro de nosotros mismos, lo que viene a ser como un “ábrete sésamo” para las potencias maléficas que quieran obrar por nosotros>>

Destaca los siguientes capítulos de este libro: La Astrología como auxiliar en el Arte de Sanar / La muerte no existe / Efectos del Suicidio / Causas de la mortalidad Infantil / Cómo ayudar a los que han muerto.

De este libro el capítulo: Bases Terapéuticas de la Luz, del Color y del Sonido 

Gabriela subraya:  <<El color dorado natural es el Rayo Crístico>> 

<<Al observar el aura de las personas, el clarividente observa el color escarlata de la ira, el azul y el gris del miedo, el azul oscuro de la preocupación, el rojo sombrío del odio, el velo negro de la desesperación, etc. Un matiz de azul celeste suave indica esperanza, optimismo, el despertar del sentimiento religioso>>

<<Existe una íntima conexión entre el color y el sonido. Cuando se toca cierta nota aparece instantáneamente cierto color. En el Mundo Celestial el color y el sonido están siempre presentes, pero el sonido es el que da origen al color. Pitágoras hablaba de la armonía de las esferas…Existe esa armonía efectivamente>> 

<<También oímos hablar de la música celestial, porque, desde el punto de vista del Mundo Celeste, todo se crea primeramente en términos de sonidos, los cuales modelan luego la materia y en la multitud de formas que vemos en torno nuestro>>

<<En la esfera de visión oculta, todo el Sistema Solar es un inmenso instrumento musical, del que habla la mitología Griega como de la “Lira de Siete Cuerdas de Apolo, el Radiante Dios Solar”>>

Otro libro de la colección relacionado al tema anterior:

El médico prescribe colores: influencias de los colores sobre la salud y la personalidad / Autor: Eduardo Podolsky. 

Del libro: Las fuerzas del espíritu / Autor: Eduardo Feuchtersleben 

<<1. Mi salud, mi fortuna y éxito en todo cuanto emprenda, depende completamente de mi estado mental.

2. Tendré, pues, confianza en Mí en todo cuanto haga; fijaré siempre mi mente en el lado bueno y alegre de las cosas y en todos los acontecimientos de la vida. Así exteriorizaré las fuerzas que atraen el Bien. 

3. No desconfiaré nunca de mis fuerzas, aunque me falten más de una vez. No me descorazonaré nunca. Así veré crecer mi fe en la eficacia de las Fuerzas Invisibles, pues con su ayuda he de alcanzar indefectiblemente la Felicidad, la Salud y Triunfo. 

4. Un pensamiento ha de arraigar en mi mente y es este: “Yo poseo una fuerza mental siempre creciente, y esta fuerza, al propio tiempo que fortalece mi espíritu, fortalece también mi cuerpo”

5. Estoy completamente convencido de que toda enfermedad tiene su verdadero asiento en la Mente, eso es, que yo puedo, por un esfuerzo mental, disminuir su gravedad y acelerar su curación. Las enfermedades del alma puedo rechazarlas por completo: puedo dominarlas en absoluto observando las reglas de la higiene mental>>.

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