Flor de cactus

crystalfairyintroDaba la vuelta a la esquina la fila para entrar al cine Condell el día del estreno de “Crystal Fairy” (2013), la última película de Sebastián Silva que llegó hace poco a Chile. El director de “La Nana” y dos de sus hermanos esperarían que los espectadores vieran la película, bebiendo absenta según confesó después el director, para entablar un diálogo luego de la proyección. Bosquejada como una especie de Plan B mientras esperaban los dineros de otra película que tenía entre manos, está basada en una experiencia autobiográfica de Silva en sus veinte años. Protagonizada por Michael Cera (Jamie) y Gaby Hoffmann (Crystal Fairy) en los roles principales, completan el reparto los tres hermanos del director: Agustín (Pilo), Juan Andrés (Champa) y José Miguel (Lel).

Por Amelia Carvallo Alman

Cristales de mezcalina y cactus conforman unos créditos que abren paso a una fiesta en algún lugar de Santiago, una casa donde fluye la buena onda, cameos a Gepe y citas a Huxley. Hay un gringo que se llama Jamie y quiere probarlo todo, fuma y jala lo que le pasen, siempre inquieto por más, tan atento a la volada por venir que ni sabe que hace rato está como zapato. El gringo conoce a una gringa y le comenta que se irá al norte tras un San Pedro que le abra las puertas de la conciencia. La invita casi al vuelo, como un comentario al margen casi, como miles de cosas que decimos sin convicción. Ella, que se hace llamar Crystal Fairy, se suma al viaje y se convierte en un problema y una revelación para sus compañeros de ruta.

Los cabros comen Chocapic, la gringa lechugas mustias; los cabros miran espantados las axilas y el pubis salvaje de la neohippie, media hincha bolas en su constante necesidad de hacer de todo una terapia, media tierna en su misticismo new age. Jamie es quien más sufre porque es la antípoda de la chiquilla: ansioso, sabelotodo, un pelín amargado. Los hermanos chilenos son el colchón que recibe estos rounds, filmados con mucho cariño por el director-hermano con tomas desprolijas, casuales, como la vida misma. Un documento veraniego con aciertos en la escena de la fogata nocturna, por ejemplo. Alcanzado el “trip” de la mezcalina todos reaccionan mejor de lo que son, todos abren -sino un tercer ojo- al menos un postigo donde ventilar la habitación de los dolores y los miedos.

En la conversación luego de la proyección Silva contó cosas divertidas: que los hermanos menores siempre perdonan; que a Cera lo trataba con cero condescendencia como el pendejo chico que es nomás; que le dijo chao a la claqueta; que tomaron San Pedro de verdad comprado en Tierra Amarilla; que Gaby Hoffmann nació en el Chelsea Hotel y es hija de Viva, una actriz regalona de Andy Warhol; que la verdadera Crystal Fairy no creyó que era ella hasta que las evidencias fueron abrumadoras. Eso y luego las preguntas de los espectadores avanzaron hacia los típicos ámbitos: cómo nos ven los gringos, la salud del cine nacional y hasta políticas nacionales culturales.

 

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