Giancarlo Bertini: “Yo no pinto tonteras, todo es muy serio, hasta una mancha lleva mi alma”

Ese fue el remate de la entrevista, la última frase de Bertini: “Hasta una mancha lleva mi alma”. No podía ser de otra forma. Tras veinte años frente al lienzo, Bertini sigue exudando la misma pasión, el mismo compromiso y la misma independencia con que se plantó en la escena artística en los años ’90, armado sólo de su talento. Bertini ha madurado, claro está, pero no ha perdido una pizca del fuego que lo incendia como artista.

bertini---la-juguera-magazine

Por Marcela Küpfer C.

Alguna vez lo llamaron “el niño terrible de la pintura chilena”, por sus opiniones siempre abiertas, críticas y frontales sobre lo que ocurría en torno al arte en Chile y en Valparaíso. Se ganó enemigos, lo reconoce, pero poco le importó entonces y menos ahora: nunca perdió de vista que lo primero, lo relevante, era su obra.

Nacido en enero de 1973, alumno de la Escuela de Bellas Artes de Viña del Mar y habitante de El Belloto durante buena parte de su vida, Giancarlo Bertini se dedicó con pasión voraz a la pintura. Expuso y ganó los principales concursos de pintura en los años ’90 y 2000. Con todo en contra, logró salir del país y exponer en galerías en el extranjero. Creó un estilo reconocible, único y personal, gracias a su exquisita experimentación con el color y a la confrontación de sus planos extendidos con delicadas líneas que cortan el espacio y aquellas miniaturas cautivadoras que, a modo de guiños, todos buscamos en la pintura de Bertini: la vaquita, el limón, una bicicleta.

Hoy Bertini ha dado un paso más. Dejó Chile para instalarse en México, en Guadalajara, la cuna de Orozco y los grandes muralistas mexicanos. En un año, ya ha realizado exposiciones y planea su gran salto: llegar a Nueva York. Y aunque de alguna forma ha cerrado un ciclo en Chile, no olvida su país ni a los muchos seguidores de su pintura. Acaba de hacer un envío de doce obras para la muestra “Rutas inciertas”, nacida de una investigación morfológica de los mapas y rutas de México, que se exhibe hasta octubre en la galería de arte BUGA, en Santiago. Y desde Guadalajara, Jalisco, repasa también su historia en Valparaíso, sus inquietudes estéticas y sus sueños de ser el representante de una nueva generación de pintores de América.

bertini2---la-juguera-magazine

-¿A qué se debió tu viaje a México? ¿Qué experiencias te ha dejado tu estadía en ese país?
-El viaje a México se debe a múltiples situaciones que estaban atentando contra el crecimiento de mi carrera. Me sentía ahogado y con problemáticas iguales a un pintor de Montparnasse, guardando las proporciones… Mi deseo es ser representante de la nueva generación de América, es mi sueño de niño y algo me lo dice en el corazón desde que tengo uso de razón: sólo se puede realizar desde México y Nueva York en conjunto. Yo estuve acá en 1998, en el DF, en la academia San Carlos. Volví a Jalisco, Guadalajara. La experiencia artística ha sido fantástica, ya que mi currículum tomó mucho peso y ahora estoy en Aqua Gallery, una de las más prestigiosas. También he expuesto en un par de lugares en un plazo muy corto. La experiencia de empezar de cero me ha traído profundas reflexiones. Mi trayectoria es mi arma, estoy en la mitad de mi vida y he tomado nuevos aires para mi carrera. También es muy interesante batallar con una cultura muy arraigada en tradiciones, no obstante uno de los mejores artistas del mundo, como es Gabriel Orozco, vive entre México y Nueva York. También está Francisco Toledo, entre todos los que los anteceden. Entonces es un país que sí puede impulsar artistas a nivel mundial.

-Luego de dos décadas dedicado a la pintura, has logrado consolidar un arte muy propio y reconocible. ¿Cómo enfrenta el artista el desafío de ser fiel a su inspiración y, al mismo tiempo, experimentar en otros registros?
-Me he hecho reconocible por la diversidad de mi trabajo y la valentía de mostrarlo, más que una obra reiterada o copiarme a mí mismo, que es la fórmula que se mal vanagloria en Chile… La inspiración es un misterio complejo, ya que en las mañanas y un poco dormido no se está como en las tardes o noches, depende del artista y el tipo de obra. Experimentar y que la obra tenga una unidad es un desafío. Los comentarios son muy destructivos en Chile, de boca en boca o crítica escrita. Por eso muy pocos varían su obra… ¿Cobardía? No lo sé…

bertini3---la-juguera-magazine

Un acto de protesta 

-Hace algunos años fuiste muy crítico de las políticas públicas culturales, los fondos concursables y el apoyo a los artistas. Defendiste con fuerza tu independencia y tus opiniones te valieron el apodo del “niño terrible” de la pintura chilena. ¿Cómo ves aquello hoy, con más experiencias en el cuerpo? ¿Qué opinión tienes de las redes de apoyo para los artistas? ¿Es posible la independencia del creador?
-Mi acto de salir de Chile ya es una forma de protesta contra el sistema establecido con las políticas culturales. Yo tuve 37 premios antes de los 30 años. No aprendí a hacer proyectos de 100 páginas. Absurdo, ya que un artista con talento razona con el lado derecho y las bases son para gente que razona con el izquierdo. Es imposible para un virtuoso del violín o arte ganarlos, a no ser que sea políticamente correcto… Los artistas de hoy y los mecanismos están politizados y estructurados para los estudiantes universitarios del agrado de sus profesores, que los utilizan para proyectos y curatorías. Si tú no eres del agrado de un curador, no expones: así de simple y cruel está el sistema, razón por la cual los pintores están pintando murales en las calles y creen que es arte del bueno, pero no lo es, es mera decoración de un espacio físico urbano. No obstante ese fenómeno es mundial, ya que el mundo del arte está mutando rápidamente… Hoy priman las ferias de arte en el mundo, pero si tú no eres amigo o del agrado de un curador, no puedes mostrar tu obra en esa vitrina, razón por la cual a las galerías ya casi no les importa exponer a nuevos talentos, salvo excepciones…Entonces el camino a seguir ya no depende de uno, sino si le agradas a fulano, sultano y mengano. Aunque insisto en que la carrera de un artista es única y cada uno sigue su propio camino. Sugiero eso sí buscar caminos alternativos como lo hago hoy, expongo en diversas partes y en lugares poco comunes.

-¿Te identificas con Valparaíso o como un artista porteño?
-Yo nací en el Puerto, gané seis veces en el prestigioso concurso “Mi Ciudad” y el Arte Joven de Valparaíso dos veces. Obtuve tres veces el segundo premio del Salón de Viña del Mar y creé un estilo moderno de pintar Valparaíso que muchos lo siguieron. No obstante, en honor a la verdad, me enrolé en sendas discusiones con críticos, galeristas, directores de cultura, gestores, académicos, autoridades… o sea, en esa época porteñísima mía hasta con Ricardo Lagos me enfrasqué. Yo no andaba con chicas. Le di la idea al alcalde Pinto para que pintara las casas de colores como La Boca, en Buenos Aires, y ganamos ser Patrimonio… Eso no lo sabe mucha gente, pero así de artista porteño fui… Pero como te comenté, me eché a toda la cultura porteña encima, ¡si me odiaban todos! El último premio que tuve, la Galería Municipal de Valparaíso llena me pidió. Se creó una imagen falsa de mí, pero ¡cómo no iba a reclamar si no ayudaban en nada! y la plata ¿dónde quedaba?… ¡Cómo en los diarios no iba a decir que era el mejor si los antecedentes me avalaban! En esa época era un pecado decir “soy artista”, más encima dije que era mejor que Matta en una entrevista… Ahí para la mentalidad de la época me quemé en el gran Valparaíso y dejé de decir que era “pintor porteño”… Sólo queda registrado que expuse en todas partes y con éxito. Expuse en la sala El Farol de la Universidad de Valparaíso: como anécdota, antes expuso Violeta Parra y pusieron en titular: 1.400 personas, récord de visitas a una exposición en El Farol. Luego expuse yo y llevé 1.600 personas, pero nadie dijo nada. Luego expuse en la Galería Municipal de Arte y se terremoteó en 2010. Ahí terminé el ciclo. Sí, fue una historia hermosa, una carrera desde lo más difícil, paso a paso, iniciada desde Valparaíso. Que la gente saque su conclusión, quién es el verdadero artista porteño forjado a pulso… Luego Santiago, California, Bogotá, Buenos Aires, Alemania, España, México, El Salvador, Puerto Rico… todo de mi bolsillo, pero invitado por mi capacidad.

bertini4---la-juguera-magazine

-¿Qué opinión tienes del quehacer del arte plástico en esta región?
-La plástica regional está compleja, si bien hoy son menos los concursos o participa poca gente, hay una desmotivación generada por la poca difusión y figuración de un artista comparado con la repercusión en la capital. Hay artistas frustrados y confundidos que han salido a hacer murales en vez de pintar en lienzo y exponer en una sala, exponen poco y desganados, sin pasión en general. Hay gente talentosa pero necesitan ese espaldarazo que los proyecte fuera de la región. No estamos en la época en que los artistas se reunían en bares en tertulias, estamos en la época de ejecutar. Eso lo debe aplicar todo el mundo de la cultura del gran Valparaíso. Toda gestión que proyecte a los artistas de Valparaíso debe ser apoyada.

-Entiendo que para esta última exposición estuviste trabajando sobre mapas y rutas. ¿En qué consistió esta investigación? ¿Qué ideas te inspiraron los conceptos de camino y mapa? ¿Cómo los plasmaste en la pintura? 
-Mis obras siempre, aunque no lo parezca, son paisajes, el entorno con mi propio prisma. Pero hoy las hago más evidentes, con insinuaciones de mapas y rutas de cualquier tipo. Las mezclo y sugiero. Pero yo hago tanta cosa y me voy quedando con lo que me agrada y voy sintiendo al pintar, obviamente siempre con esa presión de cambiar que no me abandona nunca. Pinté una paloma mensajera, sigue una ruta…. así de la nada me nació hacer la paloma, pero con un significado potente… Yo no pinto tonteras, todo es muy serio, hasta una mancha lleva mi alma.

Comenta desde Facebook

Comentarios