Entrevista a Peter McPhee, director del documental “El final del día”

Queríamos ir más allá y generar una metáfora que no fuera solamente Quillagua, sino los pueblos que se mueren y cómo el ser humano los está matando día a día, mientras los medios de comunicación hablan de las profecías mayas siendo que hay cosas más importantes”, Peter McPhee.

El final del día - la juguera magazine

Por Liliana Muñoz

En diciembre del 2012 los medios de comunicación, basados en una profecía Maya, difundían que el mundo se iba a acabar. Un grupo de amigos interesados en la paranoia colectiva que se había producido decidió ir a buscar el fin del mundo en una comunidad aislada y llegaron a Quillagua. Descubrieron que en este pueblo la gente no solo estaba esperando el fin del mundo, sino que realmente lo estaba viviendo porque se había contaminado el río, la tierra se estaba muriendo e iban quedando solo los viejos.

Así fue como comenzó la producción de El final del día, documental del joven director chileno Peter McPhee, que por estos días tiene funciones en distintas regiones de nuestro país. En 60 minutos esta cinta retrata un pueblo que espera que se cumpla la profecía Maya, mientras aborda una realidad más alarmante: lugares que se están muriendo por los cambios de vida como por la destrucción del medio ambiente.

“Decidimos que la película no iba a mostrar la paranoia del fin del mundo solamente, sino que tenía un alto contenido social y realmente representa que el mundo se acabe”, dice McPhee, quien se dio un tiempo para contarnos más sobre su experiencia y reflexiones con este proyecto audiovisual.

Peter McPhee_director_¿Tenías alguna expectativa de lo que querías antes de empezar la producción del documental?

-No tenía ninguna idea clara, de hecho, eso fue lo más bonito porque a medida que fuimos grabando íbamos conociendo a la gente y agarrando las reflexiones de ellos. Si bien, es una película que trata sobre la comunidad de Quillagua en este día, se cruza con la cultura Aymara, el catolicismo, el tema medioambiental y el fin del mundo. Son muchos los temas, lo que hicimos fue generar un puente entre distintas temáticas para generar esta gran reflexión y fue la gente de Quillagua la que nos dio ésta. O sea lo que nosotros hicimos fue poner la cámara para que ellos se expresaran, dieran su testimonio, vivieran frente a la cámara y nosotros fuimos cazadores y contempladores de esos momentos.

Entonces, ¿ustedes muestran en el documental lo que la gente de Quillagua quería visibilizar?

-Ellos fueron parte activa de la creación en el sentido que sus reflexiones fueron expuestas en la película, pero pasa que hay muchas temáticas que la gente quiere tocar que no siempre caben. Era mucho más fácil hacer una película de denuncia social, pero queríamos ir más allá en mostrar un drama que ya es muy conocido y generar una metáfora que no fuera solamente Quillagua, sino los pueblos que se mueren y cómo el ser humano los está matando día a día, mientras los medios de comunicación hablan de las profecías mayas siendo que hay cosas más importantes. Fue nuestra gran búsqueda y la razón por la que fue tan difícil hacerlo.

¿Fue difícil acercarse y ganarse la confianza de la gente de la comunidad de Quillagua?

-Fue fácil en el sentido que la gente no tenía tanto rechazo a la cámara porque han ido muchas veces a grabar sobre el punto más seco del planeta que es Quillagua, por otro lado, fue difícil al principio porque la gente desconfiaba de nosotros, más porque éramos santiaguinos. Yo lo que hago es ser súper honesto con la gente y decirles: mira en realidad lo que nos interesa son estos temas de Quillagua y nos gustaría mucho que ustedes fueran parte, y tratarlos de igual a igual. Cuando uno hace esto la gente se abre y es muy generosa contigo porque, además, ve en la obra que tú estás haciendo una oportunidad de explayarse sobre un tema muy importante para ellos. Yo creo que la gente en este país necesita ser escuchada.

Al final de todo el proceso de realización ¿qué crees que lograste con El final del día?

-Es una pregunta complicada. Uno dice: el documental tiene un fin social, pero después lo haces y es difícil mostrarlo porque hay poco público documental. Estamos partiendo la exhibición nacional y no sé qué va a pasar. Me encantaría decir: vamos a acercar el drama de Quillagua, la gente de regiones se va a sentir identificada y vamos a invitar a reflexionar sobre la extinción de estos pueblos. Me gustaría que una persona vaya al cine y te regale una hora sintiendo que no fue una pérdida de tiempo. Creo que este documental un grano de arena con otras cosas que se están haciendo para visibilizar estos pueblos y esta película puede apoyar en esa línea, no creo que sea la única, pero me pone muy contento estar contribuyendo con ese grano de arena a que ocurra.

El final del día 2- la juguera magazine

Ya ha participado en algunos festivales ¿cómo ha sido hasta ahora la recepción del público?

-Nosotros mostramos la película en SANFIC el año pasado, en el Festival de Cine Latinoamericano de Toulouse, en Trento, en un festival en Estado Unidos de documental, lo hemos mostrado en diferentes partes y la verdad que ha sido bueno. Fue sorpresivo para mí que se entienda porque mi gran terror era que fuera una película súper localista sobre Quillagua y creíamos que lo que hay detrás es un relato universal, para nuestra alegría la película ha conectado desde esta reflexión. Uno se da cuenta que las problemáticas que se creen locales en realidad son más globales, si bien, cambian los contextos, la gente y la cultura, en el fondo estamos todos en el mismo problema.

¿Te sientes comprometido con la comunidad de Quillagua?

-Todos los documentalistas se sienten comprometidos con los lugares donde graban porque a diferencia de un rodaje de ficción tú llegas sin plata, no contratas a la gente, ellos casi que te contratan a ti y te dan su tiempo, ya que es un trabajo colaborativo muchas veces por amor al arte. Me siento comprometido con el pueblo en el sentido que tratamos de hacer una película que le hiciera justicia a Quillagua. Me gustaría mucho que la película ayudara a visibilizar a Quillagua, de hecho, para los visionados que estamos haciendo en regiones invitamos gente de Quillagua. Me encantaría que no terminara aquí, sino que seguir conectado con la gente que fue tan generosa con nosotros.

Luego de este acercamiento que tuviste con esta comunidad ¿Crees que hay alguna solución a los problemas de Quillagua?

Creo que la solución a todo se llama educación porque si no hay una valoración por lo propio no hay una valoración por la cultura. Estamos en un país demasiado centrado en lo consumista que está dejando de lado cosas muy importantes para nuestra cultura y nuestra identidad como los pueblos como Quillagua. En un solo pueblo encuentras petroglifos, geoglifos, cultura Aymara, catolicismo, historia Inca, historia Diaguita, un oasis verde en la mitad del desierto más árido del mundo, el río Loa que es el más largo de Chile absolutamente contaminado y del cual se están robando el agua. Entonces, son cosas que vienen desde la educación porque no nos enseñan a cuidar lo nuestro y no es un discurso ambientalista lo que estoy diciendo es algo de sentido común.

 

*Este miércoles 6 de julio a las 19:00 horas el director Peter McPhee conversará con el público en un cineforo que se realizará en el teatro Condell de Valparaíso – Insomnia Alternativa de Cine.

 

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