Entrevista a Pedro Pavez: “Soy un entusiasta para contar historias de cualquier tipo”

En medio de las medidas de protección, la pandemia y otras tantas cosas, la banda Pavez y los Inseguros estrenaron 20 años. El primer single en el camino a su nuevo material discográfico.

Conversamos con su lider, Pedro Pavez, sobre este proceso, el estado actual de las cosas, y las peripecias de ser músico – con o sin COVID-19. Desde Valparaíso, él responde.

Por: Val Rudolphy | @valosa

He leído y escuchado sobre 20 años y lo nuevo que se viene con “Nada pasa en estas películas”. Pero pregunto directamente: ¿Por qué presentarse así? En especial, con la frase publicada “Con todo el mundo derrumbado, elegimos hoy” en sus redes.

– Es una frase de la canción. Un accidente, como tantos lo que construyen la estructura de esta banda. La música y el arte en general, deberían tener la capacidad de transformar los sucesos mas banales en eventos extraordinarios, y siempre tratamos de sacarle el jugo a eso. Debe ser porque no ensayamos. El mundo entero ya estaba derrumbado, solo que ahora estamos encerrados. Mi única forma de abordar la pesadez de la vida es tocando guitarra, viendo películas, escuchando música, leyendo e intentando hacer canciones. En términos creativos mi argumento siempre es el mismo: poner la mirada en los relatos mínimos. Vivimos en una catástrofe constante y prefiero aislarme en la mía propia. Soy un pesimista antes que cualquier cosa, pero la obligación de los creadores es hacer intentos. Eso nomás justifica el trabajo. Hay que demostrar cierto orgullo y fracasar con estilo. Estos tiempos construyen un buen escenario para presentar nuestra música, creo que hay cierta coherencia que no se explicar bien.

¿Qué pasa con el autoestima y la “destrucción de la virilidad” en Pavez y los Inseguros?

– Son 2 temas que se juntan igual. Todas las personas de esta banda se reconocen como perdedores, aunque nos admiremos mutuamente. Nuestro imaginario y referentes son figuras masculinas, de otros tiempos principalmente. No desde la perspectiva valórica o moral, sino que derechamente estética. Nos fascinamos por un imaginario que está muy lejano a lo que somos y eso ha contribuido a la construcción de nuestra identidad que es bien híbrida. Pero siempre hay una nostalgia involucrada. Nos gusta mirar desde lejos y compartimos todo tipo de contenido literario, musical o cinematográfico. Es lo que más hacemos, más que tocar o hacer música propiamente tal, y eso es fundamental en el resultado. Ahora participa también la Carola Ibarra, qué es la persona que nos maneja y qué se encarga de lo que no es trabajo artístico. Ella es Magister en Historia y la más inteligente de los 5, y ha contribuido mucho en la construcción de nuestros discursos. Por ejemplo, el chat de nuestra banda generalmente tiene que ver con reflexionar, aprender y compartir distintas visiones, contenidos, datos e información. Somos un grupo de pesimistas y todos coincidimos en que los valores humanitarios no valen nada. La Carola contextualiza todo desde el punto de vista histórico y nos enseña muchas cosas, pero creo que todos coincidimos en qué la única manera de salir de esta situación es exterminando a esa minoría que posee toda la riqueza del mundo y a los políticos que los siguen, porque seguimos dependiendo de ellos y van a seguir matándonos. Pero ese tipo de cosas no se pueden decir hoy en día. Se nos acabó la esperanza, aunque los 5 coincidimos en que lo único que podría salvarnos será la rebelión de las mujeres. La única esperanza de este mundo son las mujeres. No peleamos por eso.

Quisiera saber más sobre eso de la destrucción de la nostalgia. 

– Todo lo que yo hago viene del aburrimiento o la melancolía. Generalmente parto de mis propias experiencias y mi trabajo principalmente consiste en hablar con fantasmas. Los dos discos de los Inseguros son una sola obra con la misma trama. En “La Casa” vive en fantasma de mi papá y en “Las películas” el de mi mamá. 

– El punto es que en este proceso las experiencias, vivencias o sucesos se van transformando. Uno, personalmente, tiene la posibilidad de ver cosas del pasado con más claridad, quizás modularlas mejor y aprender a aceptarlas, pero las canciones que se construyen son grandes mentiras. O debieran serlo si se hacen bien, porque no vivo una vida muy extraordinaria. El cuento es hacerlo extraordinario construyendo sentido con elementos simples. Mis líricas carecen de símbolos. Yo quiero intentar bosquejar un misterio con cosas concretas. En ese proceso mi propia memoria se va destruyendo y las canciones empiezan a tener vida propia. Y a medida que algo nace, algo muere también. Por ejemplo, ahora, con la exposición de presentar la nueva música, estoy sumergido en lamentarme de lo poca cosa que me encuentro como hacedor de canciones. No le veo el valor, me siento aterrado de lo que piensen los demás porque solo veo errores. Creo en que el día que me retire será porque encontré alguna satisfacción. El único consuelo de todo es pensar que mi música puede ser una mierda, pero hecha con sentido.

¿En qué piensas cuando piensas en la música?

– No pienso en música propiamente tal, no tengo esa capacidad. Pienso en los relatos, en la formalidad para articularlos, en el groove o en el carácter. Para este disco trabajé cazando frases, y de una frase sacaba toda la canción. Todas las canciones tienen eso en común. Tengo un arsenal de ideas de canciones en la guitarra porque soy bueno memorizando en mi cerebro ciertas estructuras. Acordes que pongo y que saco cuando ya voy armando la historia. Tengo muletillas. Me gustan las canciones donde la parte distinta genera algo. Lo primero que hago son los puentes, si es que así se denominan. Me gustan las canciones con ganchos, ya no abandono las ideas melódicas por ser lindas como antes. Aprendí a aceptar en mi que me gustan las canciones pegajosas y que no hay ningún problema en acercarse a los géneros que me gustaban desde niño como el soul o el blues. 

– No me veo como un músico propiamente tal, soy un entusiasta para contar historias de cualquier tipo. Siempre le pongo color a eso, de niño me daba muchas vueltas para los chistes y me importaba poco el remate.  Soy padre de un niño de 5 y nadie me enseñó a hacerlo, y es mi trabajo más duro. 

En otra entrevista, dijiste que “el arte debe ser lo único que nos permite celebrar a aquellos que aceptamos el fracaso social cotidiano”. ¿Podrías darme ejemplos en los que esto se hace latente en tu vida, cómo se plasma?

– Es raro plantearlo así, pero creo que el arte no cambia nada. Ya ni siquiera es arte. Es entretenimiento. Y eso no está mal, porque todo lo que signifique un alivio al sufrimiento de soportar esta realidad tan charcha es objetivamente bueno. Quizás hay un problema en que tratemos de entretener a todo el mundo a la vez y de la misma manera. Lo malo, según mi punto de vista, es que todo es absoluto y grande, como los juicios de valor como obras maestras a películas de superhéroes disfrazadas de cine de autor, por ejemplo. Es un problema del modelo, como el calentamiento global. Conmoverse hoy es un privilegio, pero es el único lujo que puedo darme cuando no estoy haciendo labores domésticas o intentando criar un niño. 

– Me gustaría que estos tiempos de pandemia traigan más obras chicas, más centradas en los mundos internos. Más ad hoc a la transformación de los espacios cotidianos, porque eso es lo que está sucediendo en todos lados. Me gustaría que esta confusión más traiga obras sin rumbo y menos perfectas. Distintas miradas, y que de una vez por todas nos demos cuenta que la épica es una farsa y que no existe una sola postura que se define por la moralidad o intenciones de sus autores. 

– En un mundo como hoy espero que, en el mejor de los casos, que mi música pueda traer alivio para trabajadores cansados. Dar consuelo, servir para una pausa o para apoyar una piscola. Que permita que la gente que la recibe tenga la oportunidad de mirarse a sí mismos, como lo hace conmigo la música que considero significativa.

¿Por qué mencionar el esperar nada de este disco?

– Porque no somos especiales por hacer música. Porque esto no va a cambiar nada y porque se hizo por necesidades personales, inexplicables por lo demás. Por este tipo de opiniones es que la Carola, nuestra manager, me reta, pero no puedo evitarlas. No puedo desligar lo que pienso de lo que presento. 

– No puedo promover mi propia música con un juicio de calidad sobre ella. Es ridículo. Esa no debería ser responsabilidad de los autores. 

¿Cómo es este buscar una mezcla entre el silencio y sonido? 

– Tocamos poco en este disco, hay harto espacio, y creo que fue un logro y un paso adelante del disco anterior. Fuimos capaces de retratar el espíritu de las canciones y eso es difícil de lograr. Me gusta que sea un disco en donde sacamos muchas cosas. Fue una decisión valiente, aunque no sé si acertada. Eso ya no dependerá de nosotros cuando el disco se publique completo.

¿Qué escuchas para sobrevivir la pandemia?

– El agua correr mientras lavo loza. La canción de término de la lavadora. El reguetón del cerro de enfrente, la batería e instrumentos de León. Su tarareo murmurando de melodías inventadas. En la noche cuando se duerme en mi pecho trato de recordarlas y lloro un poco, de felicidad, claro. 

Dime alguna certeza sobre este disco. Sobre 20 años. Una certeza sobre lo que el ejercicio de este disco hace en ti. Cómo te hace sentir.

– Me hace sentir feliz porque logramos construir una identidad sonora como banda. Que para que existieran estas canciones tuve que investigar mucho en mi propia historia. Me gusta que este disco sea un final digno si es que no volvemos a hacer otro. Me gusta que este disco corona la existencia de una banda que, a pesar de hacer sonar canciones tristes, nunca dejamos el humor de lado. Que ese elemento, fundamental en nuestra relación de amistad, nunca se haya quedado fuera. Me gusta que este sea el disco que coronó a esta banda, que intentó por medio de canciones tristes, que la gente saliera un poco más feliz de sus conciertos. Me gusta que aunque sea una mierda, tenga tanto sentido para nosotros.

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