Entre peldaño y peldaño: la vida social actual en Valparaíso

escalerasintroValparaíso es una ciudad en constante diálogo entre lo antiguo y lo nuevo, edificios patrimoniales luchan por ser visibles en un entorno cada vez más moderno y movido. Es que los jóvenes han empezado a hacer de las suyas y se han empoderado de los distintos rincones de la ciudad. Pensar en una ciudad con muchas universidades, gente joven, colectivos culturales y músicos nos remitiría obligadamente al uso del espacio público y, sobre todo, de las plazas. Pero Valparaíso es una excepción a la regla (como en la mayoría de las cosas).

Por Nicolás Azócar, sociólogo

Si bien existen plazas emblemáticas, como la plaza Echaurren y sus personajes ilustres de la bohemia porteña, o la plaza Aníbal Pinto, la cual más que plaza es un lugar de encuentro para quienes transitan por el plan porteño, es evidente cómo el espacio público, y las plazas en particular, no son usadas de la forma en que tradicionalmente eran ocupadas.

En este escenario de plazas vacías de juventud y revoltijo es que las escaleras toman el protagonismo dentro de la ciudad anfiteatro. Interminables, coloridas, peligrosas o innumerables, las escaleras porteñas cumplen hoy en día algo más que la función de conectar lugares y permitir el tránsito. Las escaleras son las nuevas plazas.

Las escaleras son los nuevos espacios donde los jóvenes se reúnen y hacen de las suyas. Son verdaderos lugares de sociabilización, donde se comparte y nace la juerga los fines de semana, donde se realizan actividades lúdicas, deportivas y de espectáculo como Valparaíso Cerro Abajo o Danza Al Borde. También se han convertido en espacios de preocupación colectiva, y por ende son decorados, pintados y embellecidos por la propia ciudadanía. “Si caminamos todas las escaleras de Valparaíso, habremos dado la vuelta al mundo”, dijo Pablo Neruda.

La revitalización de estos espacios ha generado un giro en el mercado del turismo, donde paulatinamente las agencias van incursionando las distintas escaleras convirtiéndolas en parada obligada del paisaje porteño. Junto a esto, las escaleras y sus alrededores alojan un sinfín de graffitis y consignas que van configurando un entorno de protesta y propaganda. Estos lugares de tránsito llaman cada vez más a detenerse, a observar y a ocupar.

Tomando en cuenta la relevancia que van adquiriendo las escaleras en Valparaíso es necesario comenzar a valorar el espacio y convivencia pública que allí se genera. Mayor iluminación no caería mal, así como también preocuparse por la tendencia a la construcción de rejas y cercos y fomentar el uso colectivo de estos espacios. Otorgarle la atención que merece este fenómeno de empoderamiento del espacio público es ser consecuente con el ritmo en que se mueve la ciudad. ¿Valparaíso se apodera de las escaleras o las escaleras se apoderan de Valparaíso? Lo que sí sabemos es que allí, en las escaleras, transcurre la vida social de una gran mayoría.

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