En el futuro

Por Karo Torres

en el futuro copiaQuién sabe, pero quizás algún día seré veinte años más vieja y perderé memorias donde alguna vez hubo vida, me rendiré ante las pausas y algunos instantes rotos.

Me imagino recordando el sábado 12 de abril del año 2014 como el día más siniestro que haya vivido Valparaíso y aún entonces, creeré que tuve frente a mi ojos el infierno cabalgando entre el temerario viento de aquella tarde. Porque existen pesadillas que jamás logran ser arrebatadas por el paso del tiempo, ni por las ansias de olvido.

Me veré a mi misma mucho más joven, parada frente a una ventana, petrificada, casi ausente, observando uno de los espectáculos más dantesco de aquellos tiempos. Me perderé entre las llamas, entre la figura de casas consumidas por el fuego y la resignación. Creeré oír las voces de quienes estuvieron allí, clamando por una oportunidad rasgada, rezándole a los cielos vacíos que se pintaban de rojo. Y quienes, perdidos entre la confusión y la tristeza, terminaron horas después descansado -entre postales en blanco y negro- sobre lo que alguna vez llamaron vida.

Indagaré entre todas las imágenes de seres cansados, personajes espectacularizados y mediatizados por el canal de televisión de turno, visitaré albergues y recorreré todos los cerros calcinados, donde siempre ha existido todo lo que otros se han negado a ver.

También existirá un instante fugaz, en donde la post-memoria de los aún no nacidos, se hará presente, años después, apuntando desde otros cerros lejanos, el mapa cadavérico que dejó el incendio.

No es ni será mi vivencia, no es mi perdida ni mi renuncia, pero será mi recuerdo, una espina de las que dejan las ciudades de la infancia perdida y la empatía por el dolor ajeno.

Me crié en Valparaíso, he recorrido tantas veces sus calles, he visitado amigos que ahora cierran los ojos ante las cenizas y el dolor. Mi Valparaíso querido, la ciudad de todos mis recuerdos, donde he forjado todos mis lazos.

La única sonrisa vendrá después, cuando imagine que todos lograron tiempos mejores, que luego de todas las renuncias obligadas, la vida tenía escondida positivas sorpresas y que en el fondo de todos los fondos, la raíz de toda raíz siguió viva bajo los escombros. Porque ahí estará escondido el futuro.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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