El Juego Mixto de Dagmara Wyskiel

El próximo sábado 7 de noviembre, dentro de la programación de Puerto de Ideas 2015, una gigantesca pelota de golf, de doce metros de diámetro, llegará a Valparaíso y se exhibirá junto a tres videoinstalaciones de sus pasados recorridos, acompañadas de tres líneas sonoras distintas que envolverán al espectador de esta obra llamada “Juego Mixto”. El muelle Prat es el lugar de esta cuarta y penúltima parada antes de zarpar en febrero de 2016 al sitio donde pertenece: Europa, Londres específicamente. Luego, en mayo de 2016, se mostrará completo el registro del deambular de la obra en el MAC de la Quinta Normal. Acá conversamos con la polaca Dagmara Wyskiel, la artista detrás de este proyecto que comenzó a esbozar en 2013, en el árido desierto de Atacama.

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Fotografía: Sebastián Rojas

Por Amelia Carvallo Alman

Dagmara Wyskiel nació en Cracovia y estudió Bellas Artes en la universidad de su ciudad natal, de hecho sigue allí cursando estudios para doctorarse, en un constante ir y venir entre Polonia y Antofagasta, la ciudad a la que llegó en 1997 gracias a un intercambio universitario que hizo con una chilena que estudiaba diseño. Había estudiado intensivamente, y por gusto, nuestro idioma así que no tuvo problemas para comunicarse, aunque sí vivió algunos malos entendidos. Como el que recibió en 2001 de parte del rector de la Universidad Católica del Norte quien le pidió que se quedara ya que deseaba abrir la carrera de Arte, desaparecida desde 1973.

Aquello nunca se concretó pero no le importó a la hora de decidir quedarse. “En la ciudad abrieron docenas de ingenierías y carreras al servicio de la gran industria minera. La responsabilidad es claramente de las universidades que no ofrecen un universo amplio de formación y más encima se esconden detrás de un discurso bastante perverso diciendo que enseñan de acuerdo a las necesidades del mercado para que la gente no sufra la frustración de estudiar carreras donde después no va a encontrar trabajo. Eso me parece asqueroso, la universidad no es una agencia laboral, debe ofrecer diferentes líneas de formación. Sin embargo me quedo en Antofagasta y no me quejo de mis condiciones”, cuenta la artista.

A la hora de mirar su formación académica da gracias de haber tenido a grandes maestros de la escuela del afiche polaco, quienes influyeron mucho en su manera de entender el arte y producirlo, “mi estilo es bastante minimalista con mucho ejercicio de composición, opuesto a lo barroco y caprichoso, pienso bastante tiempo la obra, “no me lleva el pincel”, voy madurando cada obra tanto en bocetos como en mi cabeza antes de materializarla”, confiesa.

Prueba de ello es su obra Juego Mixto, una reflexión centrada en un objeto de gran formato, una pelota de golf de 12 metros de diámetro que cuenta una historia distinta a la oficial en sus distintos recorridos. “Se dice que en Chile nunca hubo esclavitud pero sí la hubo de manera embozada en las salitreras con su sistema de fichas, de pulperías que eran de los mismos dueños del salitre, de horarios de trabajo de siete días a la semana y condiciones muy peligrosas y duras de trabajo”, explica Dagmara quien tomó como primera parada de la obra la localidad de Quillagua, conocida como el lugar más seco del mundo.

La segunda parada se realizó en el observatorio astronómico más grande del mundo, ALMA, donde la pelota se mezcló con las 66 antenas que captan, noche y día, alguna señal remota desde el universo. “Allí busqué aludir un poco a esa necesidad humana de búsqueda permanentemente de las respuestas a las preguntas más trascendentales: de dónde venimos, adónde vamos, estamos solos o hay alguien más en el Universo. Y todo este quehacer frente a temas gravísimos como el hambre, las guerras y las grandes migraciones. No lo critico pero me parece paradójico que si efectivamente hiciéramos contacto con algo extraterrestre, se darían cuenta que hay millones de ejemplares de nuestra especie que en estos momentos están sufriendo y están muriendo mientras gastamos millones de dólares para construir antenas para mirar al cielo”.

La tercera estación será en la Patagonia, en el glaciar Grey y como parte de las actividades del Festival Lumen, donde se mostrará, al igual que en la primera, la desproporción e injusticia que media entre los seres humanos: por un lado están los dueños de todo y por el otro los absolutos carentes, una relación que según la artista recorre el paisaje chileno. Esto se pone de manifiesto en el extremo sur del país gracias a sus relatos de colonialismo sangriento y exterminio.

“Probablemente la intervención sea en el glaciar Grey pero también quiero explorar la zona, un verbo que viene muy bien a esos lugares, de alguna manera me voy a poner esa camiseta de europea que soy y voy a hacer una exploración para insertarme dentro de la historia que estoy contando a través de este proyecto”, explica Wyskiel.

“El cuarto paradero se hará en Valparaíso que es la puerta de entrada a Chile, el sitio desde donde ingresaron todos: los colonizadores, la burguesía del salitre, los baúles y el charleston, las vitrolas y los vestidos elegantes. Es un lugar muy tradicional y simbólico que unía el Viejo Mundo con el Nuevo Mundo, el Allá con el Acá, ese umbral exactamente es Valparaíso y su puerto”.

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Fotografía: Pablo Carrillo

COLECTIVO SE VENDE

Nacido en 2004 por iniciativa de Dagmara y su pareja Christian Núñez, este colectivo se ha transformado en un potente motor del arte contemporáneo en el norte de Chile, irradiando desde Antofagasta para todo el país y el mundo sus propuestas.

“Todo empezó con una pequeña exposición colectiva que hicimos en una casona que arrendamos por dos meses y se prestó muy bien para ello. Hicimos instalaciones, performances y arte objeto. La casona tenía un gran letrero de “Se Vende” que facilitó mucho cuando se daban las coordenadas para llegar al lugar, luego ese nombre terminó siendo el del colectivo, algo irónico y paradójico porque lo único que se vendía ahí eran los metros cuadrados del terreno donde estaba la casa, un espacio que era patrimonio apolillado que sería botado cuando cualquier inmobiliaria pusiera su ojo allí”, cuenta la artista.

Se Vende sirvió para que se aglutinaran en torno suyo un grupo de artistas autodidactas que provenían de carreras como diseño, arquitectura y periodismo. Pronto vendría el marco de actividades que impondría SACO, la Semana del Arte Contemporáneo, otro espacio de aire fresco para la escena local. “SACO tiene un feedback buenísimo de parte de la comunidad. Este año tuvimos 2.500 visitas que, para ser arte contemporáneo y en Antofagasta, es un éxito rotundo. Tuvimos a decenas de adolescentes de educación media inmersos en el arte durante una semana en momentos que el arte es tratado como una anécdota más por el sistema educacional”, agrega.

En sus cuatro versiones SACO ha girado en torno a grandes temas: el primero fue sobre política y medioambiente, el segundo sobre la autonomía de las organizaciones artísticas, el tercero sobre la vecindad entre Chile, Bolivia y Perú, y este último fue sobre la crisis educacional en arte. El quinto, ya anunciado para 2016, girará en torno al tema de las grandes migraciones.

RESIDENCIAS EN QUILLAGUA

Desde el 2012 realizan residencias en Quillagua por las que han pasado más de 60 artistas nacionales y de México, Inglaterra, España, Polonia, Perú, Bolivia y Colombia, entre otros países. “Es un lugar increíble, un pueblo de 120 habitantes que contiene todos los grandes problemas que hoy existen en el mundo: la falta de agua, la contaminación, la pérdida de identidad, el cambio del clima y el paisaje. Para mí fue un amor a primera vista, desde la primera vez que lo visité supe que era ideal para hacer residencias artísticas, cualquier persona creativa y sensible puede encontrar resonancias que le provoquen, ya sea desde el paisaje mismo, su historia, la gente, el cielo siempre estrellado o miles de otras cosas. Quillagua te concentra, no te distrae, el tiempo rinde y de alguna manera, especialmente cuando vienes de una gran urbe, sientes diferente el tiempo y las distancias”, asevera Dagmara. 

Sobre la autora

Artista y gestora polaca, residente en Chile. Master en Arte de la U. de Bellas Artes de Cracovia. Presidenta y cofundadora del Colectivo SE VENDE, ha desarrollado múltiples proyectos colectivos e interdisciplinarios. Participó en la VIII Bienal de Arte Contemporáneo de Siberia (2008), en la 3ª Bienal Ars Polonia (2012), en la 5ª Bienal de Moscú (2013), representó a Chile en Olympic Fine Arts Beijing (2008) y fue editora de campo de la Trienal de Chile (2009). Directora de SACO, Semana de Arte Contemporáneo, y creadora de centro de residencias El Lugar Más Seco del Mundo.

*Fotografías: Facebook de Dagmara Wyskiel

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