¿El huevo, la gallina o el polen?

Mientras sigamos creyendo que el teatro es un business que debe rentar y que no ha ocurrido porque nadie lo ha hecho bien (…) seguiremos viviendo en el espejismo de un florecimiento que traerá frutos.

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Por Cristóbal Valenzuela

#Opinión

Aún hay gente que demanda una explicación sobre la importancia de la existencia de lugares dedicados a las artes. Salas de teatro en Valparaíso se han abierto y cerrado durante los últimos cinco, diez y cien años; ¿qué es lo que no ha logrado florecer condenándolas al cierre? ¿Qué parte es la que debemos procurar en esta cadena para que las salas hoy abiertas perduren y consoliden su aporte?

Hace años me inquietó la pregunta sobre qué es primero: ¿el huevo o la gallina? Si es primero el huevo ¿quién lo puso? Si es primero la gallina, ¿no debió salir de un huevo?

Hoy la pregunta que me entusiasma es sobre qué es primero: La sala o la audiencia.

Si es la sala; ¿no debió surgir de una audiencia? Y si es la audiencia; ¿no debió asistir a una sala?

Parece que:

1. No sobran espacios dedicados a las artes.

2. Las comunidades que acoge una sala son diversas.

3. A mayor desarrollo de una comunidad, mayor complejidad en sus necesidades y en los satisfactores de éstas.

Común es escuchar que tal o cual poblado ha crecido, que la comuna x, y o z se ha desarrollado, siendo indicador de este incremento la instalación en sus terrenos de un centro comercial; los tan mentados mall.

¿Qué es primero, el mall o el consumidor?

Nunca he escuchado a alguien decir que su comuna está creciendo porque se abrió allí una sala de teatro. Tampoco cuando vino esta locura de contar con centros culturales. Pareciera ser que una sala de teatro para una comuna no significa de inmediato aumento en la actividad, por lo tanto no hay desarrollo involucrado y sus habitantes no ven el crecimiento. Y parece, también, que un centro cultural, para los candidatos políticos, significa el doble de actividad, ya que algunos de ellos fueron inaugurados en dos ocasiones: para las municipales 2012 y para las parlamentarias 2013. No preocupa que una sala o centro recién inaugurado permanezca gran parte del año cerrado, sin actividad.

Qué es primero: ¿La sala, la audiencia o la actividad? (Esta última: el trigo en el cuento del huevo o la gallina).

El teatro mismo, la actividad artística, ha sido largamente financiada desde el Fondart. No es casual que así sea. La idea de industria funciona fomentando la producción y fortaleciendo los mercados, esto último subsidiando espacios y formando consumidores, así es en etapas tempranas de nuevos negocios, así ha sido con el financiamiento a obras, subvención a salas y formación de audiencias. Es como se rige la destinación de los recursos del Estado, es la idea política detrás de los lineamientos de arte y cultura: Business.

Habiendo en Valparaíso trigo, huevo y gallina, ¿qué nos queda? ¿Es posible evadir la idea de business detrás de esta producción, distribución y consumo?

No es contra la relación dinámica y equilibrada de creación de obras, mejoramiento de salas y consolidación de audiencias. Tampoco un grito que dice que no puede existir huevo sin gallina, gallina sin huevo o que la mala calidad del trigo perjudica la industria avícola local. Es una cadena en la que cada eslabón fortalece o debilita a los otros, sin que sea un mercado, pues no se consigue su dinámica a través de la ley de la oferta y la demanda, no hay un sistema que se aglutine en torno a la transacción comercial, no es rentable, no se afecta por los indicadores económicos nacionales ni internacionales: no es un Business. Cuándo esto se vuelve evidente aparecen quienes demandan justificación para la existencia de las artes como tal en una determinada comunidad, ya que al no haber business no hay desarrollo ni crecimiento para ellos. Si no existe evidencia de aumento en las transacciones comerciales que puedan vincular a la actividad artística, si no es evidente el aumento en el consumo, no hay razón para que las artes existan (el mismo Consejo demanda esta justificación, indirecta y directamente, en sus formularios de concurso).

Este escenario de primavera de creación teatral y de salas de teatro en Valparaíso es eso; una situación estacionaria que releva una primavera anterior y que dará pasó al cierre de salas, desarticulación de compañías, obras marchitadas y al renacer de uno que otro espacio. Las audiencias de hoy renuevan las de ayer e impulsan el surgimiento de las de mañana. La idea de industria no ha sostenido en el pasado la dinámica Creación/Sala/Audiencias. ¿La sostendrá esta vez? ¿Encontraremos en Valparaíso una alternativa a la máscara del Business? El camino de las políticas públicas es reducir hasta retirar las subvenciones, una vez ocurrido aquello, el mercado debiese regular la actividad. Ante el retiro de subvenciones ya sabemos lo que continúa: Anuncios, lamentos, cierres inminentes, rescates milagrosos, engorda de la subvención, reflote, auge, nueva decadencia.

Trabajar integrados es natural, necesario y provechoso, no importa si se defiende la idea del huevo, la gallina o el trigo, es una cadena frágil, que sin uno de los eslabones, simplemente desaparece y cómo muchas veces en Valparaíso, habrá que volver a empezar y repetir todas las justificaciones que hemos dado con respecto a los espacios para la actividad. No es una condena, ni un sino trágico porteño, es una idea política que rige la toma de decisiones, la inversión de dinero y la disposición de recursos.

Mientras sigamos creyendo que el teatro es un business que debe rentar y que no ha ocurrido porque nadie lo ha hecho bien, mientras sigamos ignorando la evidencia que arrojan las boletas de actores por 104.000 pesos al final de una temporada de ocho meses, pertenecientes a proyectos financiados por el Estado, seguiremos viviendo en el espejismo de un florecimiento que traerá frutos. Pues bien, el teatro no es un árbol frutal, es sólo una planta que da flor.

La invitación es a acercarse, tomar el polen y trabajar en la miel.

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