El estudio portátil de Quinta Justa: valorando la música local

“Sean todos bienvenidos a Quinta Justa, el valor de la música. Estamos en un día de junio lluvioso en el Liceo Eduardo de la Barra a punto de registrar el coro del liceo…”. Así parte el último podcast de este programa de audio dedicado a difundir el trabajo artístico de los músicos locales, con entrevistas y presentaciones en vivo que son registradas in situ gracias a un pequeño estudio portatil de grabación. Chicoria, Petit, Mauricio Redolés, Rockancer, Tomás del Real y Huechunche son algunos de los últimos solistas y bandas invitadas. No importa cuanta trayectoria ni fama tengan, aquí caben todos los que hacen su propia música, pues detrás del programa hay un equipo de personas, la mayoría profesores, que creen en la importancia identitaria de este arte. Para saber más detalles de la iniciativa, que ya lleva 3 años, entrevistamos a su gestor y locutor, Cristian Urtubia.

1_MG_7171 (1)
¿Cuándo, cómo surge el proyecto y en qué consiste?

Quinta Justa nace a mediados del año 2011 casi de casualidad. Buscando implementos para armar un home studio y así abaratar costos para grabar con mi banda Quintil Alimapu, me tropecé con el concepto de podcast. Investigué de qué se trataba y pensé que podría además grabar a mis amigos músicos y difundirlos por la web. Armé un estudio portátil y comencé a itinerar por las casas de los distintos músicos. Así se va configurando Quinta Justa, un programa de radio independiente que busca registrar la experiencia musical a través de una entrevista con música en vivo y conversación. Además, orientada a repercutir en el público escolar de enseñanza media.

¿Cómo describirías “el valor de la música”, el slogan de Quinta Justa?

Para nadie es un misterio la precaria situación de los músicos a nivel de opinión pública. No es tampoco una casualidad que un sector de los músicos esté luchando por un porcentaje adecuado para difundir su música en las radios, que otro sector pida espacios para tocar en la locomoción pública y que además el “curioso” decreto 1363 disminuya las horas de música en el segundo ciclo básico de enseñanza tradicional. Ante tal panorama se hace cada vez más necesario instalar discusión, dar a conocer y brindar un espacio digno de difusión que realce esa valentía que significa decidir ser músico(a) en donde se explicite el trabajo y las vivencias de los diversos actores del quehacer musical en un sistema en donde más importa el precio pero pocos conocen el VALOR.

En relación al tema de la educación que se está revisando en Chile, ¿qué lugar crees que debiera tener la música en las mallas curriculares de las escuelas?

Una organización que ha estado desde el principio con el proyecto y en la cual participo activamente es PROMUS, la Asociación de profesores de música de Valparaíso, y es una pregunta que constantemente nos hacemos. Según nuestras reflexiones consideramos que la música y el arte en general son pilares de la identidad de los pueblos. Cuando se quita un pilar, se derrumba todo un andamiaje sobre el cual se ha construido país, cultura y patrimonio. Apostamos por una educación integral en donde el arte sea considerado esencial en la malla curricular, no por un simple capricho sino porque entendemos que la cultura es el corazón de los pueblos.

A través de las muchas entrevistas que has hecho a músicos locales, de Quilpué, Villa Alemana, Valparaíso, etcétera, ¿cuáles serían las constantes, los aspectos que se repiten de historia a historia, en cuanto a las condiciones de producción de los músicos?

1_MG_7189Una constante que no sale al aire, es la inestabilidad económica a la que muchos se enfrentan por depender de los espacios para tocar. Muchos hacen otra cosa para tener dinero y resolver sus necesidades, situación que es preocupante al enterarse de que el oficio o profesión de músico no es considerado un trabajo. Un aspecto común, un tanto inducido, es que la mayoría no ha tenido muy buenas experiencias en la clase de música, lo que es una alerta para ver cómo se entrega el conocimiento musical en el aula. Finalmente me permito destacar que en la mayoría de las entrevistas, los músicos asumen un alto nivel de autogestión para dar a conocer su trabajo, grabando sus discos, produciendo sus tocatas y valiéndose del internet para difundir sus creaciones.

Sobre la capacidad creativa, destreza y conocimiento musical, en tu opinión ¿ha tenido la escena local buenos solistas y bandas después de la época de Congreso y Los Jaivas? ¿Por quiénes te la juegas?

Creo que la época determina bastante un contenido musical. Así Los Jaivas y Congreso son bandas que impactaron en la conciencia y memoria de generaciones que se vieron afectadas día a día por una monótona oferta musical post-dictadura, entonces tuvieron harto que decir, por lo menos en términos musicales. En ese sentido creo que aun no hay un recambio sólido con referentes importantes que estén a la altura de los mencionados, y no es un tema de calidad interpretativa sino más bien de espíritu. Hoy vemos que cada vez los jóvenes músicos tocan más virtuosamente ayudados por la tecnología y todos los avances al respecto, pero creo que es vital que las creaciones se acompañen de una idea y un anhelo fuerte de querer expresar algo, más allá de la estrategia y la elaboración de un “producto”. Sin embargo, si de escena local se trata, me gustaría mencionar a Huechunche, grupo quilpueíno que recogió la cadena de la tradición de los Jaivas y llenó de espíritu su música hoy tratando de rearmarse. Mencionar también a un duo de Valparaíso que considero un eslabón importante en el desarrollo de la escena local, Asteroide b-612, es un buen ejemplo de lo mencionado anteriormente. Es un grupo que está diciendo cosas y trabaja duro por ir entregando con honestidad su trabajo, haciendo la diferencia en un escenario muy lleno de brillos pero de pocas luces.

www.quintajusta.cl
*Crédito fotografías: Marilyn Godoy.

Comenta desde Facebook

Comentarios