Duele: el terror de parir a un niño muerto

Duele es una comedia negra escrita por Carla Zúñiga y dirigida por Isidora Stevenson que aborda la maternidad desde una perspectiva feminista. A partir de ciertos tópicos como la violencia obstétrica, el de madre impuesto como un mandato histórico, el paradigma de la madre abnegada como objeto de admiración, los padres ausentes, entre otros, el montaje recorre distintos episodios, en diferentes épocas y con variados personajes enfrentados a sus propios terrores.

Invitando a reírse de lo sagrado e iluminar los temas que son tabú y que circundan la idea de la maternidad, la obra va recorriendo distintos episodios, en diferentes épocas y con variados personajes que, cuadro a cuadro, se verán enfrentados a sus propios terrores, empujados al límite por las diversas situaciones a las que son sometidos.

Protagonizada por Manuela Oyarzún, Paula Bravo, Andrea García-Huidobro, Alejandra Oviedo, Cecilia Herrera y Mónica Ríos el montaje está con funciones en Espacio Checoeslovaquia hasta el 16 de enero, y tendrá una función gratuita presencial y por streaming en el Festival Quilicura Teatro el 20 de enero a las 21 horas: https://quilicurateatro.cl/featured_item/duele-20-enero-21-h/

Compartimos un extracto del texto dramatúrgico en exclusiva para La Juguera Magazine.

Foto: Alejandra Delgado

ESCENA: Un caos en mi corazón.

Un restaurant. Una cita de tinder entre dos mujeres.

ANTONIETA:

Estás sangrando.

SOCORRO:

Mierda. Por la chucha.

ANTONIETA:

¿Te llegó la regla?

SOCORRO:

No.

ANTONIETA:

Es harta sangre… ¿Estás enferma?

SOCORRO:

No.

ANTONIETA:

¿Te traigo algo?

SOCORRO:

No, lo voy a limpiar con tu chaleco. Después te lo lavo, ¿Puede ser?

ANTONIETA:

Eh… sí. Es que… ese chaleco me lo tejió mi mamá.

SOCORRO:

Puta la weá. Que soy desubicada. Perdóname.

ANTONIETA:

No, no llores, no importa. Mi mamá era muy generosa, yo creo que a ella le habría encantado ayudarte, así que no importa.

SOCORRO:

Eres muy buena persona.

ANTONIETA:

Tú también.

SOCORRO:

No, soy un desastre, mírame. ¿Qué estoy haciendo aquí, en calzones, a un centímetro de volverme loca? Hazme el amor.

ANTONIETA:

Eh… ¿Aquí?

SOCORRO:

Sí.

ANTONIETA:

Chuta, no sé…

SOCORRO:

Perdóname, no debí haberte dicho eso.

ANTONIETA:

¿Por qué estás sangrando?

SOCORRO:

Porque me operaron hace dos días.

ANTONIETA:

Chuta. ¿Pero es normal que sangres así?

SOCORRO:

Sí. Es la casa, que se está cayendo.

ANTONIETA:

¿La casa?

SOCORRO:

Sí, la casa de mi hija.

ANTONIETA:

¿De qué hija?

SOCORRO:

De mi guagüita.

ANTONIETA:

¿De qué guagüita?

SOCORRO:

De la guagüita que tuve hace dos días.

ANTONIETA:

¿¿Tuviste una guagüita hace dos días??

SOCORRO:

Sí. 

ANTONIETA:

¿Y está bien que estés acá?

SOCORRO:

Me olvidé de ponerme mi pañal.

ANTONIETA:

¿No deberías estar en reposo?

SOCORRO:

Mira, necesito que comamos, que nos tomemos una botella de champaña y que después me lleves a tu casa y me hagas el amor.

ANTONIETA:

Eh…

SOCORRO:

¿Qué pasa? ¿No te gusto?

ANTONIETA:

Es que… no sé…

SOCORRO: 

Me puedo bañar de nuevo en tu casa, sacarme la sangre… que en realidad no es sangre… es la casa que el útero le hace a la guagüita durante todo el embarazo y que después se cae durante cuarenta días… y una tiene que ponerse pañal… pero yo… no me puse…

ANTONIETA:

Eh… veamos cómo se van dando las cosas.

SOCORRO:

Sí, perdón, no quiero ser insistente.

ANTONIETA:

Y… ¿Tienes pareja?

SOCORRO:

Sí, soy casada.

ANTONIETA:

¿Con un hombre?

SOCORRO:

Sí, con un hombre.

ANTONIETA:

Ah. ¿Y él sabe que tú estás aquí conmigo?

SOCORRO:

No.

ANTONIETA:

¿Y por qué estás aquí?

SOCORRO:

Porque quiero que me hagas el amor.

ANTONIETA:

¿Y por qué no le pides a él que te lo haga?

SOCORRO:

No quiero hacerlo con él.

ANTONIETA:

¿Por qué no?

SOCORRO:

Porque lo odio.

ANTONIETA:

¿Y por qué sigues con él?

SOCORRO:

Porque estoy demasiado cansada como para poder salir de aquí.

ANTONIETA:

Deberías pedirle a alguien que te ayude.

SOCORRO:

¿A quién?

ANTONIETA:

No sé, a cualquiera.

SOCORRO:

¿Tú puedes ayudarme?

ANTONIETA:

Yo tengo que cuidar a mi gato.

SOCORRO:

No necesito mucho. Dime que me veo linda pilucha, es lo único que te pido.

ANTONIETA:

Yo creo que esto no va a funcionar.

SOCORRO:

¿Por qué no?

ANTONIETA:

No quiero que me maten.

SOCORRO:

¿Por qué te van a matar?

ANTONIETA:

Eso hacen algunos hombres cuando los engañan con otras mujeres. Apuñalan en la calle a esas otras mujeres y a nadie le importa. La gente se limpia la sangre que les salpicó y siguen su vida como si nada hubiera pasado.

SOCORRO:

No te vayas, te lo suplico.

ANTONIETA:

Disculpa, no es nada contra ti, de hecho me caíste bien, te encuentro súper, súper, extraña, pero me caíste bien…

SOCORRO:

¡Me estoy muriendo!

ANTONIETA:

¿Qué?

SOCORRO:

Metafóricamente me estoy muriendo. Necesito saber que aún existo y para eso te necesito a ti.

ANTONIETA:

¿De qué estás hablando?

SOCORRO:

Tengo diez hijos.

ANTONIETA:

¿Diez hijos?

SOCORRO:

No, en realidad tengo tres, pero siento que tuviera diez. Y me estoy muriendo. Estoy desapareciendo.

ANTONIETA:

¿Por qué?

SOCORRO:

Porque ya no existo. Ya no hago nada por mí misma. Estoy metida en la misma casa todos los días, sin poder salir. Solo salgo al doctor con los niños y no puedo dormir. Los niños se despiertan gritando en la noche, aterrados, y yo tengo que ir a consolarlos, pero ellos no saben que la más aterrada soy yo. Y nunca me dejan tranquila, me siguen al baño, no me dejan hablar con nadie, se comen mi comida, gritan todo el día. Y yo los amo tanto y siento tanta culpa por no ser feliz al lado de ellos. Y a veces me meto al baño y lloro y ellos lloran y gritan afuera de la puerta para que los deje entrar. Y a ratos siento que vivo en una película de horror y que ellos son zombies y que van a romper la puerta para comerme viva. Y siento que los abandono todo el tiempo, a pesar de estar al lado de ellos todo el día, siento que soy una madre ausente, porque no estoy realmente ahí. Porque estoy cansada, porque no soy yo. Porque ya no me acuerdo qué me hacía reír, ni que me gustaba comer, ni qué música me gustaba escuchar, ni qué me gustaba hacer los días domingo. Y no reconozco mi cuerpo tajeado, lleno de cicatrices, lleno de manchas, de heridas. Y mis amigas se aburrieron de mí. Y mi familia me odia. Y mi marido no existe. A veces siento que es mi amigo imaginario, que me lo inventé. Y hace dos días parí a la niña y hace dos días que me quiero matar. Me siento tan triste y tan cansada que no he hecho más que llorar y llorar y llorar. Entonces hoy día les di pastillas para dormir a mis tres hijos y me metí a la aplicación y ahí estabas tú. Porque lo único que quería era volver a sentirme joven, volver a sentirme amada, volver a sentirme deseada, aunque fuera solamente por una noche. Y nunca fui tan feliz como cuando tuve quince años y tuve un romance de verano con mi mejor amiga. Y por eso quiero estar contigo porque quiero volver a ser feliz, aunque sea por unos minutos. Y después puedo volver a mi casa y ver todo con más claridad, y ser por fin una buena madre, o definitivamente salir de tu casa y tomar un avión a otro país y cambiarme el nombre y desaparecer de la faz de la tierra y cagarle la vida a esos pobres tres niños o tal vez arreglárselas, porque no sé si es mejor que me quede al lado de ellos en este estado o mejor me desaparezco y los abandono a su suerte, no sé qué es menos egoísta. Y de tanto no dormir, toda la vida me parece un sueño, y ni siquiera sé cómo llegué hasta aquí… vamos a tu casa… 

ANTONIETA:

Esta es mi casa.

SOCORRO:

¿Vives en este restaurant?

ANTONIETA:

Sí.

SOCORRO:

¿Y mi casa? ¿Dónde está mi casa?

ANTONIETA:

Tu casa se te está cayendo por la vagina.

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