Comentario de teatro: De putas y poesía

Prostitutas, hombres, mujeres, bailarinas de burlesque, versos, escotes, tacones, risas, brindis, música y encuentros íntimos. Todo eso tiene “Prostíbulo Poético Valparaíso”. Un burdel sin sexo que complace a través de las palabras y que nace en Nueva York de la mano de Kiely Sweatt, en el que se mezclan poesía y teatro. Hoy hay “Prostíbulos Poéticos” repartidos por Los Ángeles, Chicago, New Orleans, Bogotá, Bolonia, Londres, Munich. Y ahora, en Valparaíso. Nuestra comentarista de teatro Véro Mondini fue, vio, probó, y esto opinó.

 _MG_9669Por Véro Mondini.

Antinómicos términos pueden sonar los de “prostíbulo” y “poesía”, pues el cabaret que se presenta en el bar La Tertulia hasta fines de marzo, juega con esta contradicción misma. “Prostíbulo poético” es la reconstitución de algún burdel de fines del siglo XIX, en donde los clientes vienen a relajarse, divertirse y luego pasar a los ‘privados’ para tener relaciones íntimas de índole más bien ‘poética’ con las prostitutas del recinto. Ambientado en una ciudad puerto, su decadencia lujosa, esa misma que caracteriza a Valparaíso, tiene paradojalmente un algo atractivo y hasta poético. Qué mejor entonces para celebrar mi retorno desde Francia al puerto principal que con el estreno de “Prostíbulo Poético”, el 1º de marzo pasado.

En el “Prostíbulo Poético”, las reglas del juego son un poco distintas. Orquestada por la opulenta Madame Julia, esta casa gira principalmente en torno a la poesía. Sus putas y sus boys están para hacernos pasar un buen momento, pero a ellos no se les puede tocar. Desnudan su alma, declamando algunos versos, bajo la vigilancia de Mister Brownson, mano derecha de la Madame.

En una primera parte, baile, poesía y canción se suceden en un grato ambiente, que nos hace incluso dejar de lado una cierta falta de rigor por parte de algunos actores que ejecutan los distintos números. Madame Julia luego nos presenta a cada uno de los integrantes de su prostíbulo, personajes atípicos, una mujer gata o un poeta alcohólico del puerto, recogidos por quien lleva el negocio, para formar este singular burdel.

La segunda parte del espectáculo está dedicada a los ‘privados’, usualmente espacios en que los clientes pagan por los servicios sexuales de las prostitutas que se les ofrecen, se convierten acá en un momento de poesía intima. Me dejo llevar por el alcohólico poeta del puerto, quien en un rincón del escenario, sentado a mi lado en un sofá, me susurra unos versos románticos, mientras me masajea la espalda. Otros, llevan a sus clientes detrás de una cortina o a otra sala, con el fin de entregarles algunas poesías de su autoría.

El cabaret es dinámico, cada vez el espectáculo se vuelve distinto y va evolucionando en función de los ‘clientes’ presentes en la sala. Me entretuvo esta fórmula, al punto que lo vería 2 veces. Sin embargo, se le podría reprochar al espectáculo una tendencia en querer abarcar demasiado. Me quedo con esa sensación de la función de 1º de marzo, al ver una parodia grotesca de una lección de seducción, la cual escapa de la estética y ambientación general del cabaret poético.

La fórmula sigue siendo atractiva y recomendable, como para pasar un momento entretenido, sin más pretensión. Nada más, ni nada menos que divertirse, disfrutando de una copa de vino y escuchando algunos versos o música.

Prostíbulo poético

Sábados de marzo, 21 horas

Bar La Tertulia, Valparaíso.

$4000 con copa de vino y privado

$3500 con copa de vino

Evento en Facebook:

https://www.facebook.com/events/680789078637954/?fref=ts

 

 

 

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