De paseo por el Mercado Cardonal

 

El Mercado Cardonal fue inaugurado en 1912

El Mercado Cardonal fue inaugurado en 1912

Por Rogelio Villanueva

Llegué el 5 de Marzo del 2010 a vivir a Valparaíso desde México. A una semana exacta después del terremoto, el primer acercamiento que tuvimos junto con mi familia con la ciudad fue al día siguiente cuando partimos al “Mercado del Cardonal”, o al “Mercado El Cardonal”  o simplemente al “Mercado Cardonal”.

A bordo de nuestro vehículo llegamos por Avenida Brasil y entramos a pie por Rawson. Así que llegamos de lleno a las bodegas de frutas y verduras con precios al por mayor y de ahí doblamos por el pasaje de los pescados y mariscos.

Entramos por supuesto a ese lugar, llevando para la casa machas, ostiones y almejas; cocinamos un festín de bienvenida. Ese día conocí también los coquitos de palma y entendí, martillazo a martillazo, que hay que comprarlos ya sin cáscara.

Han pasado ya tres años desde que habito el Puerto y mi relación con “El Cardonal” es muy cercana ya que me he  dedicado a la cocina. En un principio lo caminé mucho buscando la “mejor alternativa para comprar”; hoy tengo un sinfín de opciones de acuerdo a la manera en que quiera y tenga que cocinar ese día.

Un gran personaje imperdible en la calle Rawson es “El Pachuco”, un comerciante ciego que tiene toda la onda y la movida, comercia, cobra, da el vuelto y no se le va una. Uno de los sitios que más he disfrutado para comprar era la ya desaparecida “Bodega Valparaíso”, ubicada en la calle  Chacabuco, entre Rawson y Uruguay, pues manejaba una gama de ingredientes y especias que me gustaba utilizar, como el maíz mote, la cúrcuma, el cardamomo, el anís en polvo, en fin, me sentía cómodo pero ahora es harina de otro costal, hoy por hoy igual resuelvo bien combinando mis compras en las distintas bodegas que aún existen.

Siguiendo por la periferia ubiquémonos en la calle de Uruguay, entre Yungay y Chacabuco, de ocasión podemos encontrar conejo fresco, interesante alternativa para variar si es que nos gusta cocinar y sobretodo comer conejo pero si no, un par de veces al año hay una pasajera temporada de jurel ahumado del sur, muy recomendable. Caminemos ahora hacia “El Cardonal”. Oh, oh! Mucho apañón*, la policía se lleva a un chavo, que hizo quién sabe qué pero me ha tocado presenciar varias redadas. En fin, continuemos.

Ingresemos por la entrada de Uruguay, ahí podemos disfrutar en el Kairo de un sanduichito de pernil con mayonesa casera, imperdible para los gozadores y osados de la gastronomía. El local es atendido por su propietaria, doña Bernardita y por doña Érica, su compañera de trabajo. Adentro siempre voy a dos grandes emporios de  fruta y verdura, el de Lucio Merino y Raúl Valdez que cuentan con camiones y hacen entrega a varios restaurantes de Valparaíso y Viña del Mar. Personalmente he trabajado con Valdez y la calidad de sus productos es buena, eso si, comprar con ellos vale la pena cuando se requiere de factura, si no siempre es bueno comprar por fuera y buscar la oferta del día. Al centro encontraremos las aceitunas Tamblay, directamente de la región de Azapa, gran surtido y calidad, para mi gusto las encuentro exquisitas. Si caminamos por el segundo piso encontraremos muchas picadas para desayunar o almorzar, sanduichitos de lengua para los realmente carnívoros, muy recomendado y para almorzar rico en “Lo de Pancho” (el qué sae, saaaeeee).

Volviendo al exterior encontramos a diario mucha vida, la cual se mueve de acuerdo a la temporada, camiones de alcachofas, de zapallo camote, cestos de frutillas, mallas de naranjas, limones, en fin, olores, sabores, colores y una gran fauna que se mueve cotidianamente, encendiendo su fueguito en los días fríos con restos de madera de las cajas de fruta y verdura, también aparece el asadito callejero para almorzar y los maravillosos carritos de fletes que nos acompañan si lo deseamos, como el de nuestro amigo Fu Man Chu que en el verano se adorna las orejas con un par de vistosas guindas.

* apañón: mexicanismo por robo.

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