De cómo la documentalista Adriana Vila Guevara hizo “Belén”, la reina del quitiplá

Por Yuly Josefina Moreno (Mérida-Venezuela)


Hace unos días en el Cine Club del Cevam (Centro Venezolano Americano de Mérida-Venezuela) me sorprendió mucho ver el documental Belén, la reina del quitiplá. Su realizadora, Adriana Vila Guevara, venezolana, una antropóloga que comenzó a coquetear con el cine experimental y el videoarte, decidió quedarse ahí profundizando en eso que le parecía una de las mejores herramientas para redescubrirse y poner en remojo mucho de lo aprendido.

De cómo descubre a Belén  

Realizó su tesis de maestría en antropología y fue a vivir cuatro meses en Tapipa, pueblo del Estado Miranda, Venezuela. Su estudio de campo fue la representación cotidiana de la memoria afro-venezolana en el escenario a través del grupo Eleguá. Es allí donde, según refiere, tuvo “la oportunidad hermosa e inspiradora de conocer a Belén”. Terminó su tesis y la presentó, tenía claro que quería hacer la película sobre este personaje, pero en 2009 Belén muere inesperadamente “y me tocó, además de superar el duelo, repensar el trabajo” que la llevó a realizar el largometraje.  

Cómo muestra el personaje

La directora utiliza como hilo conductor para el espectador las emociones de quienes la conocieron y compartieron con ella en vida. Vemos a Belén tocar, cantar y bailar. Cada mirada, sonrisa, brillo de los ojos, todo cuenta y no necesitó entrevistas elaboradas ni horas de preguntas y respuestas. Belén está ahí en las retinas de cada una de las personas con las que compartió y cada rostro lo dice todo; así transcurren los primeros minutos del largo, hasta que aparece la Reina. 

Era incansable dice uno de sus hijos, trabajaba mucho con el cacao, en su conuco, dando clase de quitiplá a los niños de Barlovento, en lo cotidiano de la comunidad, enseñando a los más jóvenes de la cultura popular; pero nunca se veía cansada, no se quejaba, era callada, de ojos inquietos, observadora.    

Las mujeres y el tambor

Esta película es la reivindicación de la mujer, de la agricultora, de la maestra, la gestora cultural, la luchadora social, del color caribeño, de la cultura en general y muestra a esas mujeres que tocan el tambor y otros instrumentos de percusión que históricamente habían estado asociados a la figura masculina. 

En el sepelio de Belén podemos verlas, como decimos en Venezuela, embraguetadas cargando el féretro y bailando al son de tambores, dándole el adiós a la Reina madre. Son de esas mujeres con las que nos topamos diariamente organizando a la comunidad para resolver los problemas cotidianos. Entre ellas se asisten y se lamen las heridas. Entre ellas se cuidan y consuelan; como magas o hadas del alma.   

Capturar el sonido como protagonista, más allá de la imagen

Para Adriana “…el sonido fue muy importante al concebir la película. A la hora de pensarla, a la hora de conectar con la idea de película, el sonido era y es un canal de comunicación con Belén”, dice;  y quería que estuviera construida a partir de todos los sonidos con los que ella convivió. 

Siempre lo tuvo claro, la captura de sonido estuvo muy bien pensada, terminada en dolbby 5.1, con hasta 24 capas de sonido y voces. No quería que fuera una sola voz, ella era muchas personas en una y de esa manera quiso que lo escucháramos, es de alguna forma una película coral. El director de sonido quedó muy sorprendido cuando Adriana se presentó con un cuaderno de  anotaciones de más de 300 sonidos que se debían capturar para el documental, en distintos momentos del día.  

Como un recurso de imágenes, de material de archivo, además del rodaje que realizó con su equipo, utilizó material amateur. Aquellos viajes que realizó Belén con Eleguá y la mirada de quienes hicieron esas tomas para la realizadora fueron de gran ayuda, lo que envolvía ese momento específico en la vida de Belén: gestos, lugares, ráfagas de su vida, los momentos de Belén en su cotidianidad. “Muchos secretos que se develan más allá del encuadre”, dice.

La autorreflexión fue el tesoro conseguido por Adriana con la realización de Belén. También su tesis de doctorado, las bitácoras del rodaje Reflejos de un making of. Una etnografía del proceso creador de la película Belén. Desde la mirada de quienes la conocieron, ella era una Reina Madre. Su presencia en el escenario la transportaba a otros mundos. Verla tocando el quitiplá era una especie de meditación activa. En el escenario, su cuerpo se movía pero su mente se conectaba con otros espacios del cosmos. 




Biografía
Adriana Vila Guevara es cineasta, artista y antropóloga venezolana. Su obra se desplaza entre la creación documental, el estudio etnográfico y la experimentación fílmica, principalmente en Super8 y 16mm. Co-fundadora del laboratorio de cine analógico e independiente Crater-Lab y del dúo de cine expandido Cráter, ha proyectado su obra en reconocidos festivales y espacios de arte en Europa, América Latina y Estados Unidos. En 2008, inicia un trabajo de campo etnográfico sobre memoria y representación afrovenezolana que la llevó a conocer y convivir con Belén Palacios, dedicándole 8 años a la realización de su primer largometraje documental en su tributo, y habiendo completado una tesis doctoral en Antropología y Etnografía en la Universidad de Barcelona titulada “Reflejos de un making of: Una etnografía del proceso creador de la película Belén”.

Sinopsis Sabia guerrera inmortal de batallas cotidianas, reina del bambú (sus sonidos y silencios), de la diáspora Africana, de sus luchas históricas y el repicar de sus tambores. Inspiración, espíritu resonante: Belén.

Un retrato inusual que concede espacio a la evocación y representación de la memoria. Un viaje hacia las reminiscencias de su vida y muerte, capturada en más de 100 horas de metraje encontrado amateur, y evocada en los gestos espejo de múltiples puntos de vista. Un camino hacia la comprensión del poder de la música, de acciones humildes y auténticas, para la transformación social.

Dirección Adriana Vila Guevara
Guión Adriana Vila Guevara
Producción José Martinez
Imagen Gerard Uzcategui
Sonido Gustavo Gonzalez Gabriel Delgado
Montaje Diana Toucedo

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