De a uno en uno

Entre 1997 y 2001 desaparecieron y murieron 20 jóvenes aiseninos en extrañas circunstancias

Entre 1997 y 2001 desaparecieron y murieron 20 jóvenes aiseninos en extrañas circunstancias

“Rodolfo Lagos apareció en Punta Cóndor; sus zapatos estaban a un metro de su cuerpo, con los cordones puestos. Esto resultaba inexplicable porque, se supone, anduvo en el agua por tres meses. En el lugar donde apareció, fotos posteriores demostraron que la marea alta no subía. Por la tanto existía esta interrogante: ¿Cómo había llegado hasta allí?”

Es que todos saben que, de a uno en uno fueron desapareciendo tragados por la oscuridad de la noche. Todos hablan que alguien quemó los tribunales dos veces y nadie hizo nada. Todos hablan del cartel de la droga, de los buques con cargamento que llegaron a Comodoro Rivadavia desde Puerto Chacabuco, pero las cosas quedaron ahí, allá lejos en la Trapananda perdidas en el silencio hasta que salió este libro.

Los cuerpos mutilados, aparecían meses después  de desaparecer, a la orilla del rio. Dicen que se suicidaban, que se tiraban desde un puente. Todos jóvenes, los jóvenes de Aysén.

El Puente Presidente Ibáñez; el Monumento  Nacional; el puente que fue filmado balanceándose en el terremoto, no el terremoto de febrero en Chile, no. El terremoto y tsunami que tuvo Aysén, donde murieron cuatro personas, seis desaparecieron y que aquí en el país, pasó inadvertido.

Dicen que se tiraban del mismo puente que es testigo de las batallas históricas de los pescadores, ese puente a cuyo borde vivieron pescadores durante más de cuarenta días cuando la región estaba sitiada por la misma gente patagona, reclamando  derechos que todos los chilenos tienen y ellos no.

“Los jóvenes se asustan un poco señorita”, me decía un pescador ennegrecido por completo por las bombas lacrimógenas y el fuego de los neumáticos.

“Se asustan pero de a poco van perdiendo el miedo”, agregaba resuelto y mientras escribo pienso en todos esos hombres que perdieron un ojo por los balines de las Fuerzas Especiales que llegaban desde Santiago en aviones grises y que recorrían las calles de la región gritando ofensas y obscenidades a estos viejos patagones que pensaban que los carabineros eran aliados en los pesares de la dificultad cotidiana en esa tierra sufriente.

Los jóvenes de Aysén, “Almas en el Río”.

“Almas en el Río” es una novela aisenina, bien escrita por un patagón: Eleodoro Sanhueza. El registra más de 18 expedientes reales que se entrecruzan dentro de la novela. ¿Qué otro remedio hay para mantener a flote un tema que pareciera que muchos quieren olvidar?  Leo como le dicen los amigos, se atreve, aventura en escribir este relato, en dejarlo ahí en un libro, en presentarlo a los habitantes de Aysén a la gente de Chile, para que quizás brote algo,  como ese sentimiento, que obligó a un hombre a punto de morir a revelar dónde estaban los rieles de los cuerpos que fueron tirados al mar.

Las familias que aún no encuentran respuesta a sus dolores, todos los años caminan por las calles aiseninas en silencio, clamando una justicia que como los personajes de la novela, se pierde en el silencio y la oscuridad de la noche. Gracias a este libro, quizás, quién sabe, puede ser que se rompa de una vez el profundo silencio y se enciendan las luces en esta historia.

Comenta desde Facebook

Comentarios