Danilo Llanos, director de Teatro La Peste en su 13º aniversario: “El teatro debe ser como la peste, repartirse como una plaga”

Por Sergio Muñoz Fuentes

Danilo Llanos

Teatro La Peste, desde 2002, se ha extendido como una plaga, por la necesidad de un grupo de actores, o la impronta de éstos, en contaminar un teatro porteño para porteños. La plaga ha cumplido 13 años y para celebrarlos realizará a partir de la semana del 19 de enero presentaciones en la Sala de Arte Escénico de la Universidad de Playa Ancha (Upla), presentando “Pueblo del mal amor” y “Mediagua”.

La Peste ha experimentado diversos cambios, apenas queda una fundadora vigente, Katherine López, el equipo de trabajo ha aumentado y no sólo es conformado por actores, sino que cuenta con profesionales de otras áreas y un equipo técnico, la cantidad de obras ha aumentado y por sobre todas las cosas, ha consolidado un espacio en el quehacer teatral en Valparaíso, ese que no existía hace más de diez años.

Uno de los hitos de la compañía teatral fue la creación del Encuentro Porteño de Teatro Independiente (EPTI) en 2004 que acercó a compañías con distintos estilos en torno a la construcción de una identidad porteña teatral, permitió constatar la precariedad en la que se encontraban y apostar por fortalecer su quehacer en la ciudad. El EPTI cumplió sus objetivos y en enero del año pasado se realizó su última versión.

Danilo Llanos Quezada, director actual de La Peste, actor formado por la escuela de Teatro La Matriz, brindó una entrevista a LJM para abordar lo que han sido estos años de existencia de la compañía, mientras diversos actores y equipo técnico solicitaban su presencia para el ensayo final, horas antes de un nuevo aniversario.

¿Qué tanto ha cambiado La Peste desde sus inicios hasta la actualidad?
-Ha cambiado en varios aspectos, pero principalmente en la capacidad de producción. Tenemos un equipo multidisciplinario que trabaja con nosotros los que nos permite especificidad y experticia en cada una de las áreas, tenemos periodistas, diseñadores, sociólogos o gente encargada del equipo técnico, lo que hace que exista una producción más eficiente y detallada de lo que nosotros hacemos.

-¿Cómo ha sido tu experiencia en estos 13 años?
-Ha sido un desarrollo personal, no sólo mío sino de mis compañeros de trabajo, sustantivo en este proceso porque hemos crecido como hombres y mujeres de teatro, aprendiendo de cada una de las personas que ha trabajado con nosotros y sin duda se amplía la mirada, se amplían los referentes, se complejiza la mirada en torno al teatro.

¿A qué te refieres cuando dices que se complejiza?
-Me refiero a profundizar el trabajo artístico, darle más espesura, más contenido, encontrar otros lenguajes para poder proyectar un discurso, de no quedarse con un conformismo artístico, sino seguir profundizando y experimentando en lo que tú quieres decir y hacer.

-¿Qué es lo que caracteriza a los actores de La Peste?
-Lo que nos caracteriza como grupo es que siempre hemos hecho y vamos a seguir haciendo lo que siempre queramos. No hay una fórmula o un sello de un grupo porque cada trabajo responde a lo que queremos hacer en ese minuto y, en ese sentido, siempre estamos orgullosos.

-¿Existe alguna esencia de la compañía?
-Es la de trabajar, y la gente lo percibe porque nosotros amamos mucho nuestro oficio: si no estuviéramos en este oficio no podríamos vivir. Creo que eso se proyecta en el amor que ponemos en este trabajo, con el que tratamos de contaminar a los compañeros que invitamos.

-Aciertos y errores ¿Qué puedes compartir con nosotros?
-Más allá de nombrarlos o enumerarlos, me parece que cada proceso colectivo es una instancia de aprendizaje, de coyuntura, en donde los aciertos nos permiten no quedarnos conformes, sino proyectarnos. En cuanto a los errores, nos indican detenernos y revisar.

PRECARIEDAD CULTURAL

-Ustedes en 2004 crearon el Encuentro Porteño de Teatro Independiente (EPTI), la razón fue porque no los invitaron a los carnavales culturales de ese año…
-Esa fue la anécdota. En rigor fue que al primer carnaval cultural de Valparaíso, el año 2004, no había teatro de Valparaíso invitado y nos pareció curioso. Para nosotros había dos opciones: manifestarse con una propuesta o con ninguna. Nosotros quisimos manifestarnos con algo y se realizó una instancia de la visibilización del teatro porteño que duró once años y que cumplió cabalmente su objetivo, puesto que no había una representatividad del teatro porteño en Valparaíso. Después de eso comenzaron a aparecer varias instancias de participación en carnavales, ahora el FAV, pero todo a partir de ese hito que fue un punto de inflexión en la participación del teatro con la institucionalidad.

-¿Qué tanto ha cambiado el escenario teatral a partir de ese hito?
-Mucho, pero sigue habiendo una precariedad estándar o habitual porque no hay mucho, ya que sólo está el Parque Cultural de Valparaíso y la Sala de Teatro de Universidad de Playa Ancha. Una compañía con medianas medidas de producción logra tener una temporada y una sala llena acá y eso hace diez años no existía, se suspendían las presentaciones con una o dos personas de público. Claro, la capacidad de la producción de las compañías ha crecido, pero sigue habiendo una precariedad a todo nivel en políticas culturales porque estamos en una ciudad pobre y miserable.

-¿Cómo han percibido el reconocimiento del público en estos 13 años?
-Hemos tenido público leal desde “El pueblo de las siete viudas” hasta la obra más reciente, “Vitrinas”, y para nosotros nuestro gran objetivo es el público. Hemos logrado, con mucho trabajo, una lealtad de quienes nos van a ver, lo que nos pone en un lugar muy desafiante y de responsabilidad. Hay gente que está siguiendo a la compañía como hay quien la está comenzado a conocer, eso siempre nos pone en un lugar de responsabilidad artística, de hombres y mujeres de teatro, porque sentimos que la gente que nos sigue está esperando un trabajo nuestro.

-Antonin Artaud dice que “el teatro debe ser como la peste, un azote vengador, una epidemia redentora”. ¿Ustedes han podido seguir ese ideal después de 13 años?
-Lo hemos intentado. El teatro debe ser como la peste, repartirse como una plaga. Se dice en la mitología que la peste se deja caer en los pueblos para castigarlos, sacar su cáscara y dejarlos tal cual son.

-¿A quién se le ocurrió el nombre?
-A los fundadores de la compañía porque poseían un vínculo bien directo con este autor [Artaud], que en su libro emblemático llamado “Teatro y su doble”, en el capítulo “El teatro y la peste”, poseía la mirada que el teatro debe ser como una plaga que se expande. Nosotros hacemos el ejercicio de hacer que el teatro llegue a mucha gente; debe estar en todos los lugares y ser para todo el mundo que quiera ejercerlo más allá de hacerlo profesionalmente.

-¿Qué anécdota en estos 13 años nos puedes compartir?
-Pucha… ¡muchas! unas contables y otras no. Una que siempre contamos: En un EPTI, no teníamos un peso para hacerlo, pero lo íbamos hacer igual y mandamos un mail masivo a muchos amigos para que nos aportara y un día nos llama un funcionario del megamercado Líder y nos ofrece auspiciar el encuentro. Nosotros nos reunimos por horas para discutir el auspicio, entonces hasta el día de hoy estamos tranquilos por haber dicho que no.

-¿Por qué no?
-Porque en ese año Líder era una de las empresas que tenían condiciones abusivas para sus trabajadores, creo que fue en 2006, y nosotros no íbamos a ser parte de ese ejercicio perverso, aunque podíamos haber tenido millones para nosotros.

-Ustedes han recibido muchos premios, ¿cuál es el más importante?
-Seguir haciendo teatro es el premio más importante, los premios son bonitos, nos permiten que las obras las sigan viendo más gente, pero no sé.

lapeste

 

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