Cuestionario #LaJugueraMag: Simón Ergas, La Pollera

Por: Valentinne Rudolphy
Ergas menciona que lo mejor y peor de su trabajo es, a la vez, "que no vivimos de la editorial". Te invitamos a un nuevo #Cuestionario.
Equipo: Pablo Martínez y Simón Ergas

Fundado en 2010, La Pollera Ediciones nace del proyecto web de dos amigos que luego mutó a editorial. Simón Ergas y Nicolás Leyton han sido quienes ya llevan más de 50 títulos de diferentes géneros publicados, entre ellos: ilustración, ensayos, narrativa, poesía y más.

Junto a su equipo, están dedicados a trabajar autores patrimoniales y actuales, generando una mezcla especial en su catálogo, con nombres como Gabriela Mistral, Carlos Droguett, Juan Emar – o más contemporáneos como la salvadoreña Claudia Hernández con El Verbo J (2019), o Constanza Gutiérrez y J.P. Zooey, entre otros. Conversamos con Simón Ergas, para conocer más sobre su propuesta y qué hay detrás de su cotidiano como editorial independiente chilena.

– ¿Cuál es son sus editoriales (no la propia) favoritas?
– Chilenas: Alquimia, Overol me gustan, leo harto de ellos. De Argentina (antes viajábamos a esas ferias) siempre volvía con algo de Godot o Fiordo.

– ¿De dónde nace la idea de la editorial?
– La Pollera nació como una revista cultural digital. Al salir de la U no sabíamos qué hacer para poder escribir y armamos este espacio donde buscábamos alguna libertad para escribir de literatura sin exigirnos un lenguaje académico o exageradamente técnico. A raíz de eso, nos fuimos transformando, tratando de hacer cosas distintas con ese mismo espíritu,  hasta que apareció la obra inédita de José Edwards (nuestros primeros libros) y de alguna manera la incubación quedó completa: se rompió el cascarón y nos convertimos en una editorial.

– ¿Tienen algún ritual, de qué manera se conectan como equipo?
– Hoy la editorial son seis personas, pero originalmente, desde la época de la revista cultural éramos dos: mi socio Nicolás Leyton y yo. Con él fuimos compañeros en la universidad, llevamos sin quererlo casi 20 años trabajando juntos. Hay una confianza absoluta y detrás de todas las obligaciones y presiones, un cariño que cada día se me revela más grande. Hemos visto nuestras vidas pasar mientras tratamos de armar esta empresita editorial. Entonces, la verdad, el único rito que necesito es parar la máquina de vez en cuando, tomarnos una cerveza, recordarnos lo que somos antes que socios, antes que colegas y antes que editores. Muy amigos.

– ¿Qué escuchan (o ven) cuando están trabajando intensamente? ¿Hay música que les haga compañía especial en este sentido?
– A estas alturas de la vida cuesta hablar de la oficina, porque no existe, porque dejó de existir (aunque volverá). Pero personalmente oigo tipos de música de acuerdo al proyecto que esté trabajando, escribiendo. Al editar no escucho música. Casi leo en voz alta más bien.

– ¿Quién les inspira?
– Es difícil esta pregunta. No sé si la idea era responder algún editor reconocido, como Herralde o Leonora Djament de Eterna Cadencia. En este camino editorial ha sido todo tan al azar (al menos para nosotros) que nunca me imaginé hacer libros, nunca miré las editoriales antes de hacer libros, ni mucho menos los editores. Entonces es difícil encontrar referencias. En mis colegas y amigos hay muchos ejemplos de los cuales he aprendido un montón. Nos vamos conociendo de mucho tiempo con varias editoriales y uno ve cómo crece cada uno en los campos que más trabajan, ya sea comercialmente, gráficamente, etc. Creo que el hecho de que haya tanta gente haciendo libros con tantas propuestas diferentes ya es una inspiración.

– ¿Qué es lo peor de su trabajo?
– Que no vivimos de la editorial.

– ¿Qué es lo mejor?
– Que no vivimos de la editorial.

– Una recomendación literaria que no pueden dejar escapar.
– Acabo de leer La noche de Al Álvarez y me alumbró, precisamente el capítulo de las lámparas, increíble. Lo reseñé en la revista Dossier pero sigo hablando del libro.

– Si pudiesen hacer cualquier cosa ahora, o estar en cualquier lugar. Cierra tus ojos e imagina: ¿dónde sería?
– La Feria de Editores de Buenos Aires (que es el próximo fin de semana en digital), pucha que es buen panorama. Irse a “trabajar” a una ciudad que tenemos identificada con otro tipo de lectores, con amigos que hemos hecho en los cinco años que llevamos yendo, comida exquisita, bares donde pasamos horas y horas jugando pin pon. Es como una isla de Nunca Jamás que nos refugia una vez al año y que este, maldito, tuvimos que omitir, haciéndonos un poquito más viejos.

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