Cuando Ravi Shankar vino a Horcón

Ravi Shankar nació en abril de 1920 y murió en diciembre de 2012

Ravi Shankar nació en abril de 1920 y murió en diciembre de 2012

 

Por Valparapata

El otro día,  en el concierto que dio la orquesta de Marga Marga en Horcón, recorrí la calle principal buscando la mítica quinta de recreo “Gloria”, que ahora es un supermercado.

A veces, el pasado me azota de nostalgia.

También me acordé de ese domingo, no sé si fue el año 72 o 73,  en que la Blanquita llevó a pasear a Horcón a Ravi Shankar y caminaron por la playa, tomaron té, se sentaron en la arena.

La Blanquita era una mujer poderosa, entretenida, alegre, culta. Aunque por cosas de la vida no había terminado la enseñanza media, hablaba varios idiomas, cocinaba como una diosa, y era una magnifica anfitriona.

También por esas cosas de la vida, a ella le tocó estar muy cerca de importantes artistas que venían en esos años  a tocar a Chile. Ella siempre decía que los artistas que andan de gira, tienen agendas espantosas. Saben perfectamente que harán y donde estarán este mismo día y a esta misma hora  el próximo año.  Ella se imaginaba que les gustaría hacer otras cosas y conocer lugares nuevos.

Por eso cuando podía, los invitaba a comer a su casa recetas geniales inventadas por ella, y si había alguna posibilidad traía a los artistas a Valparaíso.  Por eso, ese domingo que Ravi Shankar tenía libre, lo trajo a pasear a Horcón.

Vino también Alla Rakha, si tienes tiempo y ganas mira el concierto de Bangladesh en YouTube, ¡¡¡De culto!!!  Este festival fue organizado en agosto de 1971 por George Harrison y Ravi Shankar.

Las dos veces que Ravi Shankar vino a Chile, cenó en la casa de la Blanquita. La segunda vez, se fue directo a la cocina a destapar ollas, oler y probar lo que le habían preparado. En la comida jugando y conversando de ritmos Alla Rakha tocaba con los dedos en el borde de un vaso. Blanquita le dijo: “estabalaranasentadacantandodebajodelagua”  y él con una gigantesca sonrisa, hizo el ritmo con los dedos en el canto del vaso. ¡Nostalgia que dueles por los que ya no están! ¿Dónde se habrán ido?

En esos años era inimaginable la parafernalia que existe hoy alrededor de los artistas.

En el mítico teatro Caupolicán de Santiago podías  ver salir  después de tanto concierto, y pedir el autógrafo a Astor Piazolla, Duke Ellington que era inmenso de alto,  también a Ravi Shankar, abrazado de una niñita de pelo muy largo, vestida con camisola blanca bordada por mi madre, la Blanquita.

Eran días felices.

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