Consulte, cotice, compare y escoja

eleccionesintroEn época de elecciones recuerdo que existen los candidatos y sus ofertas. Me pasa lo mismo con las arañas, entro a la ducha, veo una y entonces recuerdo que existen. Tengo un comportamiento bastante desconfiado a la hora de tomar decisiones, actitud un poco incómoda para mis cercanos.

Por Cristóbal

En casa siempre hubo Chevrolet, pero mi primer auto fue Renault. Mi hermano lo cuestionó con un listado de argumentos, desde el tipo de cierre de puertas, hasta el consumo de combustible, pasando por la disponibilidad de repuestos y la tradición familiar. Esto duró hasta que mi madre nos contó que mi viejo tuvo uno en la década de los 80,  mismo modelo; 12 TL Break. Mi viejo me dijo que le hubiese encantado llevárselo con él, pero que el gasto era excesivo.

En época de elecciones comienza el diálogo en torno a los candidatos. Sé por quién vota mi hermano, mi madre siempre busca información para decidir, mi hermano menor no habla del tema, mi padre sigue en su actitud del voto es secreto y yo no voto. La conversación, cuando arranca, siempre parte con una talla desde uno de los votantes hacia el candidato opuesto. El votante de ese candidato responde con otra talla hacia el candidato del otro y así sucesivamente hasta que después de un rato alguno lanza un comentario serio, se retruca ese comentario, se elaboran un par de hipótesis al voleo, se calientan un poco los ánimos y yo interrumpo con otra talla, un poco involucrando a los dos candidatos, se distiende el ambiente e intentamos desentrañar por que nuestra decisión sobre estos trabajadores públicos solo se activa durante el período electoral.

Las conclusiones varían, pero siempre tocamos el punto de que si constantemente, durante el período de ejercicio en nuestros distritos y territorio, mantuviésemos esta conversación, el tirar la raya sería más sencillo. Recordar a la araña aún cuando ande por las sombras. Aún cuando sus telarañas no nos atrapen a nosotros y solo a moscas y mariposas. Porque pasean por nuestra ducha a diario, no sólo cuando la vemos.

Cerramos la conversación recordando el episodio de las longanizas Marisol de Chillán, tierra de la que broté, en que un camión de esta empresa se volcó dejando en evidencia su cargamento de perros muertos destinados a la producción de su famosa longa. Los dueños le cambiaron el nombre de Marisol a Mirasol y siguen funcionando, con la promesa de no usar más perros.

La conversación que sigue continúa con el tópico: elecciones. Cómo elegimos a un médico, psicólogo o colegio. En el colegio intento que nos detengamos un rato, pues me parece que esa elección puede repercutir en las otras. Repito que no se preocupen tanto de los resultados, sino de los procesos formativos, que no es tan relevante si tiene o no un buen profesor de lenguaje, que lo dramático es que un niño pase toda su vida sin tener actividades artísticas o ciudadanas en esas pequeñas cárceles. Cuándo digo que tienen a sus hijos en cárceles, se acaba definitivamente la conversación.

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