Conoce la música de Connie Castro, desde Valparaíso nominada a los premios Pulsar 2020

Por Constanza Alasevic

La artista chileno-colombiana radicada en Valparaíso, lanzó en marzo del 2019 su primer disco llamado Miscelánea y actualmente es nominada como mejor artista para los premios Pulsar 2020. 

Miscelánea es un álbum de 12 canciones, la instrumentación consta de voz principal, guitarra acústica, guitarra eléctrica, percusión, cello, guitarra y batería. El trabajo mezcla sonidos y ritmos latinoamericanos y sus letras tratan sobre el perdón, las distintas concepciones de mundo, el amor y el desamor.

El disco comienza con Adiós, una canción profunda y de despedida, los acordes llenos de tensiones, la presencia del cello y las distintas dinámicas de la voz de Connie dan un ambiente de profundidad e intimidad con el oyente. Definitivamente un gran tema para partir.

Seguimos con Canto a la Quyca, la cual empieza con un canto suave y un pizzicato de acompañamiento para luego ir creciendo junto a la percusión. 

Qué tal es el tercero de la lista, el cual trata sobre el amor y la ternura al chocar con la mirada de esa persona que nos gusta. Los ritmos de la guitarra y las cuerdas colaboran en dar dulzura a la voz. 

Continuamos con Ay Corazón, tema que trata sobre el sufrimiento ante un amor roto. El dolor de la ruptura es expresado a través de una polifonía de voces, una haciendo la línea principal y las demás cantando melodías que manifiestan una especie de llanto y alarido.

El ancla aparenta ser una continuación de lo anterior, su letra demuestra un dolor que no cesa mientras su instrumentación recorre diferentes texturas y dinámicas para terminar en un final repentino.

El trayecto nos expone las reminiscencias del folclor con sus 6/8 (pulso musical o cifra de compás también usado en la cueca) y melodías vigorosas que confinan el gran trabajo que la banda nos ofrece. 

Escampada, Ay Puerto y La pecera, por otro lado, son canciones suaves y lentas en donde se percata el uso de la escala armónica para sonar más disonante lo cual se vuelve intimista a nivel sensorial.

La vieja, se podría decir, que el momento más experimental del álbum, el uso de un Delay lento (eco, repetición) y la incorporación de nuevos instrumentos realizando disonancias, dan a la canción el carácter de un ritual.

Como penúltima composición tenemos a El arbusto viejo, el cual junto con un rasgueo apacible nos habla sobre el desprendimiento de la única flor de un arbusto. El cello toma un mayor protagonismo y se comienza a advertir el cierre del disco. 

Finalizamos con Miscelánea, obra con un inicio suave que nos conversa sobre los dolores que heredamos al momento de nacer y la necesidad de perdonar y perdonarse. La canción se interrumpe con un fragmento acapella para potenciar la energía de la gran voz de Connie. Sin dudas, un proyecto completo, multicultural y lleno de sorpresas al que vale la pena prestarle mucha atención, definitivamente un gran salto para iniciar una carrera.

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