Con “la nona” en su cocina

"La nona Florencia

“La nona Florencia”

“Si tú pones todo lo que te dije te mato, te enveneno”, me advierte “la nona” luego de la conversación que tuvimos. Es que a veces ella habla sin pelos en la lengua. Mientras tanto, de su cocina salen las pastas de la fábrica Zena, las que por décadas han deleitado los paladares de porteños y de visitantes que vienen a Valparaíso en busca exclusivamente de estos productos que ya son toda una tradición en la ciudad.

Por Óscar Aspillaga

Mario, su marido, llegó a Chile el año ’45 desde Italia, desde una Europa devastada por la segunda guerra mundial. Era un joven de 27 años que primero recaló en Santiago por un corto tiempo para luego radicarse en Valparaíso e instalar su negocio en las inmediaciones del Hospital Deformes, lugar donde ahora se ubica el Congreso. Las máquinas las trajo por piezas directamente desde Italia.

Florencia Guzmán Carrasco, “la nona”, iba a comprar pastas al negocio de Mario y ahí se conocieron.

El hospital tuvo que dar paso al Congreso (“estaba lleno de termitas, había que botarlo y nadie ha dicho eso”), por lo que la fábrica Zena tuvo que instalarse en su actual ubicación de calle Simón Bolívar 442.

En esta entrevista express, parte de la conversación con Florencia Guzmán Carrasco, “la nona”.

¿Por qué usted cree que a la gente le gusta tanto las pastas Zena?

No tengo idea pero las encuentran buenas. Yo cuando fui a Italia me preguntaron si en Chile conocíamos las pastas… lógico les dije yo, cuando yo era chica llegaban tallarines en paquetes azules, comíamos tallarines los domingo

¿A usted le gusta trabajar acá?

Claro, me encanta esto, si no tuviera esto ya me habría muerto… bueno no me habría muerto la verdad porque a mí me gusta trabajar en lo que sea, yo he trabajado siempre, no me gusta estar sin hacer nada. Me encanta el trabajo manual, me carga el de oficina.

pastas_zenaintro1¿Aprendió a cocinar por su marido?

No, aprendí sola, soy autodidacta.

De todo lo que tiene acá, ¿cuál es la pasta que más se vende?

Todas… ayer no quedó ni un tallarín de huevo ni de espinaca… se acaba todo.

¿Cómo era Valparaíso antes y cómo está ahora?

Conozco la ciudad más de lo que tú crees, andábamos a pie antes, no como ahora que andan en auto. La ciudad está sucia, la gente es sucia, ha cambiado la gente, esta gente no es de Valparaíso, viene de afuera. Antiguamente la gente de Valparaíso de los cerros era pobre de verdad pero no eran cochinos ni ladrones, la gente educaba a los niños bien aunque fueran modestos. Teníamos profesores de lujo en la primaria, la escuela primaria era gratuita, esta cuestión de ahora de la universidad gratis ya fue y la fueron cambiando. Antes estaba todo bien organizado a pesar de todo, porque no había tanto dinero como ahora, pero todo se hacía bien porque la gente era educada, era una educación privilegiada la que había en los cerros. Nos enseñaban cosas, cultura, ahora no hay cultura, hay cultura basura.

Ha cambiado mucho entonces…

Ha cambiado mucho para peor la ciudad, la calle Uruguay antes era linda, la Plaza O´Higgins era estupenda. Los domingos en Plaza Victoria tocaban bandas, había una cosa de ciudad, la gente que iba antes a la plaza ya no va. Yo no puedo ver la mugre que hay ahora porque no era así Valparaíso. Se han perdido todas las cosas buenas que habían. Todas las cosas se hicieron para peor, la avenida Pedro Montt y en calle Condell, lleno de negocios elegantes, ropas y productos de Italia, de Europa. Valparaíso es lindo, pero lo tienen echado a perder, lo tienen descuidado, feo, horrible. Yo ando con los ojos cerrados por las calles. Los edificios en altura jamás se deberían haber hecho en los cerros, cortan todo el paisaje, acá abajo también. A mí me taparon la vista, antes se respetaba eso, nadie defiende nada, nadie defiende el espíritu de Valparaíso. No me voy acostumbrar nunca a esto.

¿Qué diría su marido de cómo usted ha llevado el negocio que él comenzó?

Mario amaba su negocio, lo echo mucho de menos, demasiado. El no estaba nunca quieto. Me diría que está muy bien todo lo que he estado haciendo, he llevado el negocio parecido a como lo llevaba él, he cambiado algunas cosas, pero me diría que está muy bien, no se ha perdido lo que a él le gustaba.

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