Checkpoint: Las deudas del pasado se cobran en el presente

Por: Martín Parra Olave.

Los seis cuentos o historias que componen el trabajo de la narradora argentina Elsa Drucaroff, están absolutamente guiados por la idea central del epígrafe que abre el libro: checkpoint es el punto de encuentro donde hay que detenerse, examinar o rendir cuentas. Es una frontera donde los personajes que llegan a ella, se enfrentan a una  encrucijada. Es un momento de vital importancia, pues se ponen en juego emociones y sentimientos que de una u otra forma chocan con fuerzas que van en sentido opuesto, desafiando la estabilidad con que se llega a ese lugar.

El cuento que abre el libro de relatos, “La anteúltima cita”, es la reunión obligada de una pareja separada con un hijo en común, que debe arreglar asuntos monetarios de la pensión. La cita ha sido solicitada por ella, y él después de mucho negarse ha aceptado. El cuento en sí es de una profunda e inquietante intensidad, pues en diferentes momentos de la narración, se desnudan las miserias de los seres humanos en este tipo de situaciones. La conversación parece un diálogo de sordos primero, y luego una permanente batalla de insultos y enrostrarse hechos del pasado, donde los hijos lamentablemente sacan siempre la peor de las partes, “él recuerda con exactitud el dolor insoportable, el pequeño Lauti asomado al asqueroso balcón…pidiéndole perdón desde el segundo piso porque ese fin de semana la madre se negaba a entregárselo”(29). Recuerdos que asoman en el momento mismo de la cita, y que permanentemente contaminan las posibilidades de encontrar puntos en común, develando además los egoísmos y rencores que manejan el quiebre sentimental.  

En otro de los relatos, “El peligro de acudir a la cita”, se narra el encuentro de un grupo de ex compañeros de colegio, quienes después de décadas vuelven a reunirse. El evento, permite a la narradora de manera magistral, realizar un análisis  de lo que eran y lo que son cada uno de ellos. De a poco, lo que comenzó como una camaradería empieza a convertirse en un ajuste de cuentas de situaciones del pasado: “Tenía sus humillaciones por cobrarse. Pero la mayor acreedora de la noche, la que resplandecía de felicidad mientras cobraba, uno a uno, cada peso de su deuda, había sido Laura”(81), quien en aquellos años adolescentes, era despreciada por sus compañeras y tratada muy mal por los hombres de su curso. Su presencia en aquella cena proyecta un orgullo sencillo pero radiante, dejando a la vista de todos la transformación que le permitió pasar desde el último peldaño que ocupaba en sus años escolares, a una especie de sitial que estaría por sobre todos los que están en ese encuentro. Ex compañeros que se juntan y se mueven como animales heridos, que buscan desligarse de un pasado que los condenó a la burla y el desprecio, y que por lo demás, parecen sombras de la juventud. 

En definitiva, el último trabajo de la escritora y profesora argentina, Elsa Drucaroff, nos obliga a mirar en el profundo pozo de la incomodidad, pues a través de sus relatos nos situamos en aquellos espacios o limites donde los personajes sufren un profundo cambio, lugares donde deben enfrentarse a aquello o aquellos que han sido. Un punto de inflexión en sus vidas, que los ha transformado definitivamente y que en este nuevo encuentro, en este Checkpoint, deben enfrentar. Finalmente, su trabajo nos deja una pregunta maciza: al joven que fuimos, ¿le habría gustado el adulto que somos? 

Ficha:
Checkpoint 
Elsa Drucaroff (1957, Buenos aires)
Editorial Páginas de Espuma, 2019, 170 páginas.

Comenta desde Facebook

Comentarios

Deja una respuesta