Catorce años de Danzalborde

El viernes 23 de octubre comenzó la versión Nº 14 del Festival Internacional Danzalborde, espectáculo que desde el año 2001 Rocío Rivera Marchevsky e Iván Sánchez Ramírez desarrollan en la ciudad de Valparaíso con el objetivo de reflexionar sobre los diversos aspectos de la danza y su vínculo con el entorno social. Conversamos con Rocío en nueva entrevista de LJM.

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Foto © Archivo Festival Internacional Danzalborde. Intervención Anilina Colectivo (2012). Fotógrafo Jorge Villa Moreno.

-Son 14 años de Danzalborde, ¿cómo han logrado perdurar en el tiempo?
-Ha sido muy importante la tenacidad, diría yo. Y la convicción de que es algo que nos falta y es algo que nos gusta hacer. Durante estos 14 años, más de 5 se realizaron sin fondos concursables. Esta versión es especial, porque estamos en el segundo año de ejecución de un FONDART de la convocatoria 2014, además del apoyo de FICVAL. Los socios y colaboradores de organismos binacionales, de la embajada y las propias compañías locales también nos entregan ayuda. Yo creo que siempre en los momentos más difíciles lo que nos hacía sostener la convicción era la relación con el público y lo emocionante que significa que tanta gente responda ante la danza, se interese, tenga ganas de ver obras muy distintas y arriesgadas en términos de lenguaje.

Nos cuesta siempre abrir un abanico de la danza contemporánea en sus formas más diversas posibles, buscando firma de autor en las obras que se proponen, por lo tanto, no son obras ni complacientes, ni fáciles de lectura. Es lo contrario de lo que se suele hacer en los eventos, que se les da la comida masticada al público, nosotros sentimos que en el fondo la construcción de un discurso o de una capacidad crítica solo se construye en el colectivo cuando uno tiene acceso a ver distintas cosas y eso siento que por el lado del público se ha ido agradeciendo. El público de Valparaíso tiene una capacidad crítica súper interesante y ha visto cosas que no se han visto en ninguna otra parte de Chile y de muy buen nivel. Es un espacio que trabajamos con mucho afecto, como artistas y no productores. No venimos del mundo la producción y eso también creo que pone un clima en la manera en cómo se genera el intercambio de los artistas con el público y con los colaboradores que tenemos. Creo que la constancia, la tenacidad y la convicción serían las ideas y la gente, las personas y las instituciones que se han ido convenciendo de que esto que hacemos tiene un valor.

-¿Y cómo ves a la danza contemporánea hoy en día en Chile? ¿Crees que como sociedad valoramos realmente el desarrollo y aporte que entregan?
-Te puedo hablar en varios niveles, uno en el nivel de la creación artística, otro sobre su valoración social y la diferencia que yo veo que pasa en la Región Metropolitana en relación al resto del país. En Santiago están concentradas las escuelas de formación profesional, que estudian pedagogía para hacer creadores y para intérpretes y eso estimula a un grupo bien grande de gente, pero también genera ciertas visiones como con patrones de que eso es lo que se lleva. En regiones, partiendo por Valparaíso y lo que he visto en mis viajes por el país, no hay escuelas de formación profesional. Si quieres ser pedagogo tienes que moverte a Santiago, pero si quieres dedicarte a la creación o interpretación hay un camino que se puede hacer desde la independencia y autonomía, pero implica poder demostrar al otro que eres tan capaz o profesional que lo que haces hay que validarlo. Eso también es interesante porque la gente se forma más autónoma y abierta, siguiendo a maestros o recibiendo información de fuera.

Danzalborde ha trabajado fuertemente en posicionar ese vínculo, ese aspecto que se transmite de artista a artista y que tienen que ver con las prácticas, que tienen que ver con el pensamiento, lo que ha generado un intercambio interesante que se refleja en algunas propuestas de obras. La creación en Chile yo diría que está súper supeditada a la existencia de fondos para poder dedicarse a eso. Si bien nosotros sentimos que en Valparaíso hay una integración social mucho más grande que en otras partes, porque los bailarines son reconocidos, hace 10 años atrás la situación no era así. Ahora esto se ha modificado, pero a pesar de ello la sala en la que nosotros trabajamos todavía es muy precaria, en términos de condiciones profesionales. Y no me refiero a la infraestructura, sino a cómo se remuneran a los artistas y eso es un trabajo de la colectividad más allá de la danza, pasa con el circo, con los audiovisualistas, la gente de fotografía. Es un trabajo que hay que hacer de validación social del arte en general como un ente activo en la sociedad y que tiene importancia para el desarrollo del país y de la sociedad.

¿Y quizás a raíz de eso deciden abrir el festival a través de sus convocatorias nacionales?
-Las convocatorias que realizamos en esta versión tiene relación con lo que te contaba. Este año en Valparaíso no hubo muchas entregas de FONDART, entonces los creadores todavía no han estrenado piezas o están haciendo las cosas a pulso porque no tienen los recursos para dedicarse la cantidad de tiempo que debiesen encerrarse en una sala de ensayo. Por lo tanto, al momento de hacer la convocatoria nacional no había estrenos ni gente que pudiese proponer sus obras. Sin embargo, hay quienes están haciendo trabajos muy interesantes y que están súper abocados a investigar. Esto es reflejo de que no hubo más de uno o dos FONDART de danza en la región de Valparaíso, por lo que pensamos que el festival podía abrir un espacio para permitir el intercambio con algún artista invitado que se dedique a la metodología.

A Fabián Gandini (Argentina) y Elizabeth Rodríguez (Chile) los invitamos para el desarrollo del trabajo en laboratorio donde la gente pudiera intercambiar en base a ideas creativas sus procesos y sus maneras de hacer, de modo que no estén obligados a generar un espectáculo para estar dentro de un festival activo, sino que tengan el espacio para dialogar, para encontrarse con otros y para hacer crecer su propio trabajo. Los resultados de estos talleres van a estar abiertos, se van a mostrar y no tienen pretensión de ser una muestra de obra, sino de abrir la puerta de lo que se hace al interior de la sala de trabajo. Es una realidad que la gente requiere encerrarse a trabajar en su creación un tiempo largo y eso los distancia en el intercambio con el afuera, por lo que también es importante durante el proceso tener algunas instancias donde se pueda abrir la puerta y decir: “mira en eso estamos trabajando, estas preguntas tenemos, esto no está claro” y si la gente acompaña, digo el público, u otros artistas, ese proceso como algo natural, al llegar al resultado final el vínculo con esas obras es distinto, porque han podido tener una maduración conjunta y no una maduración ajena al tejido social.

-¿Me puedes contar sobre las extensiones en Santiago?
-Tenemos hace ya varios años, si no me equivoco unos cuatro años, una colaboración con Matucana 100 que ha recibido extensiones de Danzalborde siempre de compañías internacionales y que ha funcionado súper bien, lo que nos permite de alguna manera aprovechar de mejor forma el esfuerzo que implica el traer desde lejos a una compañía a Chile. Tenemos dos extensiones, una fue el lunes 26 con la obra Hoogerman de la compañía de Barcelona Erre Que Erre, y el día martes 27 con Idiot Syncrasy de Igor and Moreno, que vienen del Reino Unido, una mixtura de artistas español e italiano y que se presentarán en Matucana 100.

-Idiot Syncrasy fue la obra encargada de inaugurar Danzalborde…
-No sé cómo explicarlo en español, pero Idiot Syncrasy se entiende de idiosincrasia, idiot-sincracia, como de la idiotez, de ser idiota. Ya en sí mismo es una ironía, entonces el humor es de ese tipo. Estás viendo algo que es serio, pero que a la vez está jugando al los límites de lo absurdo, donde algo que es interesante es que ellos están probándose a sí mismos en un desafío que plantean como “vamos a cambiar el mundo haciendo nuestra danza”. Obviamente uno que se dedica a esto sabe que no funciona tan así, entonces en ese sentido es una ironía permanente la obra. Ellos tienen mucho ángel en escena y yo creo que tiene un componente interesante porque no es grave la obra pero tiene un punto de vista súper crítico desde donde está planteada, entonces es agradable encontrarse con una propuesta con estas características, además que los coreógrafos y los bailarines son muy jóvenes, están hace poco saliendo de su formación. 

Programación

-¿Cuáles son las novedades de este 2015? Veo algunos recorridos por los cerros, cuéntame más detalles
-Las intervenciones urbanas se hacen desde el año 2003 y hace varios años que nos hemos movido a distintos sitios de la ciudad donde podamos integrar en esta actividad la participación de los vecinos. El primer recorrido va a ser en Playa Ancha, como antesala de la obra que vamos a ver en la UPLA en la noche. Allí vamos a tener tres intervenciones, la primera va a ser en el acceso a la Biblioteca Municipal de Playa Ancha donde se iniciará un recorrido que nos llevará a la Plaza Waddington a cargo del colectivo Paradanza (Antofagasta) y son 7 mujeres en puesta en escena. La segunda intervención la realizan unos chicos de Santiago que trabajan bajo una dinámica de relación con el público. La primera acción es desarrollada por la compañía de danza de Balmaceda Arte Joven que está desarrollando un proceso bastante interesante también.

El domingo no tenemos intervenciones urbanas sino que invitamos a todos los que quieran participar de venir a bailar con nosotros en un JAM de contacto e improvisación que se llama Mar de JAM y que lo hacemos todo el año, una vez por mes. Vamos a estar el sábado 31 de octubre recorriendo el cerro Cordillera hacia el cerro Polanco y ahí la gente se va a encontrar con propuestas latinoamericanas. Viene un dúo de Costa Rica que tiene un trabajo físico súper bonito. Está también Omaris Mariñas que viene de Panamá. Es muy bueno para nosotros tener la oportunidad este año de conocer obras de Centroamérica con quienes tenemos muy poca relación y vínculo. De hecho es la primera vez que tenemos invitados de esos países en Danzalborde. Además, cerrando en el centro comunitario Manuel Rodríguez, allí en Polanco el día domingo, va a haber una muestra del proceso de una obra que estamos dirigiendo acá.

Las entrada para las actividades son liberadas y se distribuirán invitaciones para los días posteriores una vez finalizadas las funciones. 

Revisa la programación de Danzalborde en www.danzalborde.cl.

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