Caminando entre muertos

Date una vuelta por cerro Panteón y visita sus cementerios

Date una vuelta por cerro Panteón y visita sus cementerios

Por Óscar

Siempre me ha gustado de noche la calle Dinamarca del Cerro Panteón. Sus espectaculares miradores tienen una hermosa vista hacia varios cerros de la ciudad: La Loma, San Juan de Dios, Bellavista, Florida, hasta el Barón se divisa a lo lejos. Al asomarse hacia abajo, al fondo del precipicio serpentea la calle Ecuador y su bullicio nocturno. En calle Dinamarca también hay enormes estructuras que algunas vez fueron vaya a saber qué cosas y que hoy están abandonadas o quemadas, pero también hay casas tan bacanas que dan un poco de envidia.

Lejos lo que más me gusta de esta calle son los cementerios. Una noche, estaba en uno de estos miradores y me fijé que había un grupo de gente esperando justo donde se juntan las entradas de ambos camposantos. De pronto, suena una campana y empiezan todos a entrar al Cementerio N°1.  Corro para ver de qué se trata, no puedo perderme la oportunidad de estar de noche rodeado de tumbas. “¿Vienen al tour?”, me pregunta una joven. Yo, sin pensarlo dos veces, digo que sí.

El grupo de personas que seremos parte de esta experiencia nos reunimos, todo está oscuro, solo se ven cruces y pasillos sin final. Escuchamos al guía dar instrucciones y de la nada aparece gritando un personaje que en ciertos pasajes del tour nos acompañará y nos contará quienes están acá enterrados. La leyenda cuenta que para el terremoto de 1906, él era un recluso de la cárcel que logró escapar luego que las paredes del recinto penitenciario se vinieran abajo. Se ocultó en este cementerio, pero estaba todo tan frágil por la destrucción que provocó el sismo que murió aplastado por las paredes de un mausoleo mientras arrancaba de los gendarmes. Nunca más salió de acá.

Comienza el recorrido y nos paseamos por las tumbas, la mayoría de ciudadanos ilustres de Valparaíso o Viña del Mar. Por ejemplo, la de Joshua Waddington, donde nos enteramos de la espeluznante historia que explica por qué hay una estatua de un pequeño cordero al lado de las rejas que encierran su esqueleto. También conocemos las tumbas de Renzo Pecchenino, Pascual Baburizza, Carlos Van Buren, la mamá de Arturo Prat y la del fundador de Viña, José Francisco Vergara, entre las más notables.

Es fácil pasarse el rollo y empezar a imaginar fantasmas y muertos vivientes que se cruzan de vez en cuando en nuestro camino, asustando gente o simplemente atrapándolas para que nunca más vuelvan a ver la luz. ¿Han estado alguna vez de noche en un cementerio? Es una experiencia altamente recomendable. Si se animan, esta es la oportunidad: http://www.facebook.com/tournocturnocementeriopanteon

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